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ABC LUNES 26 9 2005 21 Las autoridades de EE. UU. piden a los millones de evacuados por Rita que regresen de modo escalonado Amplia victoria de la alianza de centroderecha en Polonia y fracaso estrepitoso de los ex comunistas Sharón se juega hoy su futuro político en el Likud. Los 3.000 miembros de su Comité Central votan el posible adelanto de las primarias. Ayer no dudaron en sabotear su micrófono para no dejar hablar al primer ministro Hamás apuesta por Netanyahu TEXTO: JUAN CIERCO. CORRESPONSAL AFP para justificar el despliegue de la artillería pesada hebrea junto a la Franja, hecho insólito desde la Guerra de los Seis Días en 1967. La tregua hecha añicos No puede hablarse pues de lluvia fina que cala los huesos ni de aguaceros esporádicos que permiten de vez en cuando que aparezca el sol de la esperanza detrás de los imponentes nubarrones negros. El aguacero, la tormenta, la tempestad que sin duda no precede a la calma, se han anclado sobre esa Gaza que fue evacuada hace dos semanas y que podría verse de nuevo ocupada con una ofensiva terrestre si los bombardeos aéreos no frenan a los cohetes de Hamás, que ahora dice estar dispuesto a ponerlos en cuarentena. Y la tregua, no es de extrañar con tanta lluvia, papel mojado. JERUSALÉN. Israel carece de política exterior. Su estrategia con los palestinos está siempre sometida a cuestiones internas. Ésa es una de las razones por las que el conflicto lleva tantas décadas sin resolverse Esta reflexión, aireada hace quince meses por un diplomático occidental con muchos años de experiencia en la región, sirve hoy también para explicar algunas de las claves, cómo no internas, de los últimos acontecimientos militares acaecidos sobre el terreno político de Oriente Próximo. La mano dura mostrada por el Gobierno de Ariel Sharón con los palestinos radicales de Gaza y Cisjordania ha tenido y tiene mucho que ver con la cita con las urnas de hoy de los más de 3.000 miembros del Comité Central del Likud, el partido de toda la vida, ultranacionalista en su fundamento y desarrollo, del actual primer ministro israelí. En teoría, la votación apenas tendría eco en las noticias de política nacional de los medios de comunicación locales. Se trata en suma de decidir si las elecciones primarias en el seno del partido tienen lugar en abril, tal y como estaba previsto desde hace tiempo, o se adelantan al próximo mes de noviembre. Nada espectacular, sin duda. Benjamín Netanyahu AP La baza del líder Pero en la práctica, el posible adelanto de esas primarias para elegir al candidato del Likud para las elecciones generales supone, ni más ni menos, un voto de confianza en toda regla, o de censura, que vistas las encuestas previas es lo más probable, al líder del partido y también jefe del Gobierno que ha aprobado la primera retirada israelí de los Territorios Ocupados palestinos en los últimos 38 años. Ariel Sharón apuesta por mantener las primarias en abril. Y lo hace decidido. Enfrente tiene a dos pesos pesados del Likud, el ex ministro de Finanzas y principal candidato a quitarle de enmedio, Benjamín Netanyahu, y el ultranacionalista Uzi Landau. En juego, a la larga, no sólo está la jefatura de los nacionalistas israelíes, sino también del Gobierno y por ende del conflicto en Oriente Próximo. Ahí es nada. Tal es la tensión, que las arti- mañas, el juego sucio, las amenazas andan a la orden del día. Ayer, sin ir más lejos, un desconocido, agua en ristre, saboteó el micrófono del líder del partido, que dejó la tribuna de oradores sin poder hablar ante los suyos. Y para que no se diga que Hamás no apuesta por la democracia, aunque sea la israelí, sus dirigentes han decidido sortear todas las dificultades de movimiento que existen sobre el terreno y arrogarse un derecho a voto, en persona, que a todas luces no les corresponde. Y es que con el lanzamiento masivo de salvas de cohetes Qassam sobre la ciudad fronteriza de Sderot, algo sobre lo que habían advertido los duros del Likud para oponerse con uñas y dientes naranjas a la retirada de Gaza, el Movimiento de Resistencia Islámico decanta la balanza a favor de Netanyahu y Landau y obliga a Sharón a resucitar su pasado siempre presente. Evasión o victoria No es además Arik carne de banquillo. Si los votantes del Likud le dan la espalda, el delantero centro israelí no aceptará acomodarse en la banda y ceder el brazalete de capitán a Bibi A su edad, 78 años y casi al final de carrera política, Sharón preferirá un traspaso que no una jubilación anticipada y un partido de homenaje. Sus representantes lo aseguran día tras otro: O ganamos la votación o nos vamos del Likud y formamos otro partido Y mientras, aunque sea en propia puerta, Hamás intenta meter todos los goles que puede por la escuadra. Para algunos, la titularidad de Netanyahu bien vale sortear incluso un fuera de juego, si hace falta con ayuda arbitral. Con el lanzamiento de cohetes, los radicales islamistas dan la razón a los más duros del Likud, que se opusieron a la retirada de Gaza