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20 LUNES 26 9 2005 ABC Internacional Masiva redada israelí contra los cuadros de los radicales islamistas en Cisjordania La represalia militar por los ataques con cohetes Qassam también cayó sobre Gaza su cita del 2 de octubre, mientras Tel Aviv rescata su política de asesinatos selectivos con su nueva operación Primera lluvia JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Hace meses que no cae una gota de agua en Oriente Próximo aunque, de manera paradójica, no pare de llover a mares sobre Gaza y Cisjordania en las últimas 72 horas. No es que hayan llegado hasta aquí los coletazos norteamericano del Katrina o Rita No. Sigue sin caer agua, ni una gota desde antes del verano. Pero, por raro que parezca, no deja de llover a mares días después de que, con la salida del último soldado israelí de la Franja mediterránea, se anunciara la aparición estelar de un anticiclón de largo recorrido. Llueven los cohetes Qassam de Hamás y del Yihad Islámico sobre Sderot, donde los colegios y las guarderías permanecen cerrados y los vecinos, refugiados bajo tierra gran parte del día. Llueven los misiles lanzados, unos con más tino que otros, por los helicópteros israelíes contra las posiciones más estratégicas, o no, de los radicales islámicos. Uno de ellos se estrelló contra un colegio de Hamás, fundado en su día por su líder espiritual, el jeque Ahmed Yassín, provocando una veintena de heridos, la mayoría mujeres y niños que pernoctaban en el recinto. Yassín fue víctima en su día de un b Abbas y Sharón cancelan asesinato selectivo hebreo, práctica recuperada de nuevo por Tel Aviv para combatir las andanadas de Hamás y sus aliados del terror. A última hora de ayer eran abatidos dos milicianos en la Franja, entre ellos uno de los líderes del brazo armado del Yihad Islámico, el jeque Mohamed Jalil. Llueven las detenciones de los jefes de los extremistas palestinos en Cisjordania donde, en una noche casi tan ajetreada como la sufrida en Gaza, fueron arrestados hasta 200 dirigentes de Hamás, entre ellos su número uno en la zona, el jeque Hassán Yussef, liberado hace menos de un año de una cárcel israelí que ya se prepara para acogerle de nuevo. Tormenta de amenazas Llueven las amenazas de atentados suicidas, los estados de alerta y emergencia, las precauciones nunca suficientes para evitar una resurrección del monstruo terrorista, siempre con tantas cabezas como objetivos en las calles de Jerusalén, los barrios de Tel Aviv, las esquinas de Netania, los parques de Haifa. Llueven panfletos israelíes, lanzados por sus aviones de combate dispuestos a disparar otras cosas con menos palabras, sobre los civiles de Gaza en los que instan a los habitantes de Beit Hanún, de Yabalia, de los campos de refugiados más castigados a que se alejen de los lugares empleados por las milicias para descargar los cohetes de fabricación artesanal y no hagan caso de las indicaciones y las mentiras de Imagen aérea de la escuela destruida en Gaza por la aviación israelí Hamás Llueve a mares y no para, y no parece que vaya a dejar de hacerlo en los próximos días. Tanto se temen las inundaciones, la rotura de diques, el riesgo de epidemias e infecciones en un territorio que últimamente parecía recuperar cierta fertilidad, cierto sosiego, que la cita prevista para el 2 de octubre entre Mahmud Abbas y Ariel Sharón, la primera tras la evacuación de Gaza, la primera en muchos meses tras alternos encuentros en Sharm el Sheij y en Jerusalén, se ha pospuesto hasta nueva orden. Llueve, en fin, tanto y tan fuerte que al Ejército de Israel no le ha quedado más remedio que bautizar, sin demasiada originalidad, a la operación militar lanzada en los Territorios Ocupados Palestinos, más en Gaza que en Cisjordania, como Primera lluvia que, a buen seguro y tal y como están las cosas, no será la última. Los líderes israelíes lo tienen claro. Basta con escuchar a su jefe de Gobierno, Ariel Sharón, y a su ministro de Defensa, Saúl Mofaz, para comprender la seriedad de la dramática situación. Si no duermen en Sderot, tampoco dormirán en Gaza dijo el primero en referencia a los Qassam que no dejan de caer sobre la ciudad fronteriza israelí también de noche. La tierra de Gaza temblará el tiempo que sea necesario dijo el segundo Una conocida periodista libanesa de la cadena cristiana LBC, herida grave en un atentado en Beirut ABC BEIRUT. May Chidiac, una conocida periodista siria de la Lebanese Broadcasting Corporation (LBC) resultó ayer herida de gravedad al estallar un artefacto explosivo cuando iba a entrar en su coche. Chidiac, que ha sido durante años el rostro visible de los informativos de la LBC y conducía un debate diario de actualidad política, perdió una mano y una pierna a consecuencia de la potente deflagración, y tiene heridas en todo el cuerpo. La cadena LBC, de ideología cristia- May Chidiac en el espacio matinal Naharkum Said de la cadena LBC AFP na, es uno de los principales estandartes del movimiento antisirio y es seguido por las comunidades libanesas en todo el mundo. Este es el segundo atentado dirigido contra un periodista en los últimos meses, después de que el pasado junio Samir Kassir, conocido por su oposición a Damasco, perdiera la vida en un atentado de similares características. Meses antes, 14 de febrero, el asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri puso la primera piedra para la retirada de las tropas sirias del Líbano decretada por la ONU.