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ABC LUNES 26 9 2005 Opinión 5 MEDITACIONES LA PÁJARA ACE casi dos meses (3 8 2005) aquí mismo, Marco Aurelio se hacía eco del mosqueo monclovita a cuenta de la lenta, pero constante, pérdida de confianza en Zapatero. La letra pequeña de los últimos sondeos revela que la valoración del presidente mengua en una proporción que empieza seriamente a preocupar. Tanto que han tenido que recurrir al cuando Aznar era peor excusatio non petita que revela hasta qué punto las cuentas no terminan de cuadrar. Parapetada tras la frialdad de las cifras, la figura del jefe del Ejecutivo- -en términos estrictamente aritméticos- -ya resta más que suma (véase la última encuesta del CIS) lo que- -cuando aún no se ha llegado al ecuador de la carrera- -evidencia la magnitud de la pájara en vísperas de la ascensión al Tourmalet. MARCO AURELIO H LEER Y PENSAR EL PALADÍN DE LAS CAUSAS SOCIALES REBELARSE VENDE DE JOSEPH HEATH Y ANDREW POTTER Taurus Madrid, 2005 417 páginas 20 euros El capitalismo contracultural Los viejos progresistas contraculturales, como los viejos roqueros, nunca mueren. Y no sólo eso, sino que, con el tiempo, engordan. El detalle: engordan gracias a las mieles de un Sistema que- -aseguran- -quieren destruir o modificar de forma radical. Todo ello se muestra en uno de los libros, acepten la frivolidad, más refrescantes del año. Joseph Heath y Andrew Potter- -excelentemente documentados- -desvelan el negocio de la contracultura. Y lo hacen sin piedad señalando ejemplos como el de unas zapatillas alternativas un arte subversivo, o unos libros de contenido anticonsumista que consiguen una importante cuota de mercado con su consiguiente beneficio económico, consolidan el sistema y se convierten en objetos de consumo. La paradoja: la contracultura deviene uno de los motores del capitalismo consumista de las últimas décadas. Y el bolsillo de los líderes de la contracultura se llena de dólares. Y algún cínico santón contracultural que afirma que él no tiene la culpa, que el Sistema lo asimila todo. La cosa tendría su gracia si no fuera porque el radicalismo contracultural, secundado con frecuencia por una izquierda estulta, ha dificultado la transformación social. Vaya tropa. MIQUEL PORTA PERALES N la última cumbrecita de la ONU, ese festival de la logomaquia, nuestro presidente Zapatero proclamaba con su afectación característica que es posible construir un mundo sin miseria y también que la lucha contra el hambre es la guerra más noble que la Humanidad puede librar. Den por seguro que en este combate el Gobierno y pueblo español quieren batirse en primera línea Para que no quepan dudas sobre el denuedo vanguardista con que nuestro Gobierno se bate, se hacen públicas las ayudas que el Estado destina, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, a las organizaciones comprometidas con el desarrollo del Tercer Mundo y descubrimos- ¡oh sorpresa! -que las cifras, lejos de haberse disparado tras la entronización de este paladín de las causas sociales, se han estancado, incluso reducido levemente. En un encuentro con varias asociaciones no JUAN MANUEL gubernamentales que en realidad DE PRADA era un acto de propaganda descarada y soez, Zapatero ha anunciado que, al final de esta legislatura, España se situará a la cabeza de la Unión Europea y del mundo en cooperación internacional; mientras se consuma ese plazo, y a la espera de que la realidad confirme o desmienta pronunciamientos tan campanudos, lo que puede afirmarse sin reparos es que el Gobierno de España se ha situado a la cabeza del mundo mundial en grandilocuencia vana y pomposa. Basta analizar la procedencia de los ingresos con que algunas de las ONG más activas y entregadas a su labor financian sus planes de ayuda al Tercer Mundo para desmentir la facundia de nuestro paladín. Así, por ejemplo, el presupuesto de Manos Unidas, organización- -conviene recordarlo- -católica cuyo fundamento es el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia, se abastece con un 83 por ciento de donaciones privadas (provenientes de socios y co- E laboradores, así como de las colectas de las parroquias y de las aportaciones de entidades religiosas) por tan sólo un 17 por ciento procedente de subvenciones de organismos públicos, entre los que figuran, además de la susodicha Agencia estatal, la Unión Europea, las comunidades autónomas (a las que nuestro paladín exige, en el colmo del cinismo, algún esfuerzo más los ayuntamientos y las diputaciones. Algo similar puede predicarse de otras instituciones como Cáritas Española, que en 2004 destinó más de 163 millones de euros a programas de lucha contra la pobreza y la exclusión social, sufragados mayoritariamente mediante las aportaciones de socios y colaboradores y las colectas parroquiales. Convendría que los servicios de propaganda del Gobierno y los corifeos con púlpito mediático que se dedican a difundir sus demagogias se detuvieran a considerar el dinero que la Iglesia le ahorra al Estado mediante su ingente labor social, y compararlo con la proporción exigua que el Estado dedica a contribuir a su sostenimiento. Pero nuestro paladín prefiere que estas cifras comparativas tan elocuentes permanezcan en el limbo informativo, mientras él se dedica a construir un mundo sin miseria con cantinelas hueras y campanudas. También sería deseable que el contribuyente que ingenuamente tacha en su declaración de la renta la casilla destinada a otros fines de interés social supiese cuál es el destino de su dinero. Así, por ejemplo, nos consta que la Federación de Familias Numerosas, que representa a más de un millón de familias españolas con tres o más hijos, recibe por esta vía la abultadísima cifra de 130.000 euros (a diez céntimos de euro por unidad familiar) Seguro que otros colectivos favorecidos y jaleados por nuestro paladín en su cruzada de ingeniería social reciben aportaciones menos rácanas. Resultaría muy instructivo que la prensa divulgara estos datos, para conocer cuáles son exactamente las luchas en las que nuestro paladín se bate en primera línea.