Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 25 9 2005 Cultura 79 La obra más intimista de Clara Janés ve la luz tras doce años de trabajo La voz de Ofelia muestra el potente influjo en la autora del poeta Vladimir Holan persona al poeta checo que cambiaría su vida. Una vez establecido el contacto, bebió incesantemente de su literatura y su forma de ser TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Un aura de espiritualidad, de lo profundo del ser, de indagaciones del yo se entrelazan en La voz de Ofelia (Siruela) de Clara Janés. El libro, que se apodera del alma, rompe las barreras que apresan al hombre, pudiendo llevarlo a lo ilimitado: al pensamiento. Buscarse a uno mismo, a una vida que a veces tenemos por irreal y, sin embargo, puede y debe ser real, también es la cuestión. La historia que Clara cuenta ha formado parte de su existencia. En 1975, la escritora llevaba seis años incapacitada para escribir, ella habla de aquel tiempo refiriéndose a los infiernos, y para colmo estaba en un hospital. Pero he aquí que un buen día una amiga le lleva un regalo, Una noche con Hamlet del poeta checo Vladimír Holan, cuyo nombre ni a ella le había llegado. Pasa dos años leyéndolo y releyéndolo y vuelve a ella el deseo de escribir. Su objetivo desde aquel momento es conocer al poeta. Pero Carlos Barral, su editor en España, rasgó cualquier ilusión. Trabaja de noche, no recibe a nadie. Olvídate es la desoladora respuesta. b Janés luchó por conocer en Poesía registra el paso del Quijote por cuatro siglos de historia b La revista rinde homenaje al cuarto centenario de la obra cervantina editando un número dedicado al influjo en las artes de la figura del Quijote ISABEL AGUILAR MADRID. Dichosa edad y siglo dichoso aquel donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro No se equivocaba la pluma de Miguel de Cervantes cuando puso en boca del ingenioso hidalgo esta premonición. La revista Poesía ha reunido en el que es su número 45 toda una serie de creaciones en las que el Caballero de la Triste Figura aparece como protagonista, acompañado simpre por la sombra incondicional de su escudero. Así, Cuatrocientos años del Quijote por el mundo es una miscelánea de grabados, cuadros, tapices, esculturas, fragmentos literarios, piezas musicales música o anuncios publicitarios condensados en más de 400 páginas para inmortalizar en el tiempo lo que el director de dicha revista, Gonzalo Armero, define como un legado y una pieza de coleccionista El monográfico, coeditado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y Tf. Editores (también ha contado con el patrocinio de Telefónica) trata de reflejar el influjo de la obra cervantina durante cuatro siglos en artes tan diversas como las arriba citadas. Tarea que, según Armero, ha sido complicada, ya que resumir cómo ha influido el Quijote en nuestra vida cotidiana es como tratar de ponerle puertas al campo Grandes de la literatura como Franz Kafka, conscientes de la importancia de la obra, dedicaron algunas de sus páginas a reflexionar sobre la figura de este personaje. La desgracia de don Quijote no es su imaginación, sino Sancho Panza sentenció el autor de La metamorfosis Borges resumió su admiración por el hidalgo declarando: Siempre pienso que una de las cosas felices que me han ocurrido en la vida es haber conocido a Don Quijote Retazos literarios mezclados en las páginas de este número de Poesía con pinceladas maestras de artistas como Goya, Pollock o Hopper; con el trazado exacto de Dalí o Saura, que ilustraron algunas ediciones o con evocaciones cinematográficas de la mano de directores como Zecca, Welles o Manuel Gutiérrez Aragón. Con el mismo propósito, el mes de noviembre tendrá lugar en Valladolid una exposición homónima al monográfico, donde se apreciará una muestra de lo recogido en el mismo. hace Ofelia en el libro del poeta, conchas marinas en una caja de marfil y oro. Él llora con amargura en la habitación. Atraída por su humanismo Dice Clara que lo primero que le impresionó al leer al poeta que ha marcado su vida fue su conocimiento del dolor humano. Me atrae su humanismo. A pesar de su aislamiento conoce al hombre de forma total y sabe explicarlo Algunos de los poemas del checo, no obstante, se antojan pesimistas, casi nihilistas. Creo que fue Gramsci quien habló del pesimismo de la inteligencia y del optimismo de la fe Pienso que Holan estaba en eso y yo también. No huía del ser humano, porque podía captarlo. Estaba en silencio, pero con gran profundidad de mente. Yo lo comparo a los místicos de la Edad Media, algo que él trasladó al siglo XX. En su poesía hay un sentido metafísico. La eficacia de sus poemas es total asegura. En su nuevo libro, Clara desvela mucho de su intimidad y confiesa que se retrotrae a la infancia, al tiempo que, por rebelde, fue una niña a la que sus padres aislaban en el jardín de su casa de Pedralbes. Iba a la zona de las rosas de té, que tienen el nombre, ¡fíjese! de Ofelia y pensaba que aunque yo la cortara, era otro quien me la entregaba- -todavía conservo una- miraba el mar y pensaba que estaba en Estambul, es decir, me daba igual el encierro ¿Cómo calificaría su relación con Holan? Creo que fue una confesión amorosa profunda. Como un reconocimiento del ser y el estar en el mundo Clara Janés MADERO CUBERO Clara Janés o el fantasma de Ofelia La voz de Ofelia encierra una historia preciosa en su origen. Su autora, Clara Janés, cayó casualmente en el encanto de los versos de Vladimir Holan, poeta checo autor de obras como Una noche con Hamlet Logró conocerle, a pesar de que él no solía recibir a nadie, pero según cuenta, aceptó su visita porque la presintió. Atraída profundamente por la forma de ser y estar del checo, Janés confiesa que existe poder telepático entre ambos, incluso se reconoce en uno de los personajes de Holan, Ofelia. Ella define su relación con el desaparecido poeta como una confesión amorosa profunda Su nuevo libro es un canto inspirado por este sentimiento. Tras un ramo de rosas Pero la autora de Kampa el nombre del lugar donde vive el hombre que cambió su vida, no se rinde. Janés escribe En busca de Cordelia que considera producto de Una noche con Hamlet Un poema, Amor sale rumbo a Checoslovaquia. Holan responde que lo había presentido, cuenta ella, que el poeta le dice que estaba con él, que vaya a verlo Ya no hay necesidad de palabras, no queda más que coger un avión. En la casa se encuentra con Forbelsky y Vladimir Justl, editor del poeta. Los tres alrededor de una mesa con un ramillete de rosas, tras el que Holan se esconde mientras habla en checo con los hombres. La autora de Jardín y laberinto aparta el ramillete y se promete no volver hasta que sepa checo. Ella cuenta esta vivencia con la naturalidad de quien cree en la transmisión de pensamiento y en la telepatía. Porque el colmo fue cuando al leer en 1979 Una noche con Ofelia escrito por Holan en 1972, descubre que Ofelia es de Barcelona. Ofelia soy yo afirma. Y lo que se comprueba es que en el 72, Holan no sabía de la existencia de Clara, por eso ella entiende que en la primera visita no quisiera mirarla; la sentía como un fantasma. Doce años ha trabajado Janés en el libro que ahora llega a los lectores, tan hondo le había llegado Holan. Un año antes de que muera va a verlo- -esta vez se niega al encuentro porque está muy enfermo y desmejorado- -y le lleva, como