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68 Sociedad DOMINGO 25 9 2005 ABC Juan Pablo II, en una imagen tomada en una audiencia general en 1990, dos días antes de su 70 cumpleaños AP Repetidos episodios de insuficiencia respiratoria marcaron los últimos meses de Juan Pablo II b Diez médicos y cuatro enferme- ros atendieron continuamente al Papa, cuyas últimas palabras fueron: Dejadme ir a la Casa del Padre JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. En un último gesto de transparencia informativa que hubiese gustado a Juan Pablo II, el Vaticano ha publicado esta semana en Acta Apostolicae Sedis los detalles de la agonía, muerte y funerales del Pontífice polaco, junto con todos los documentos oficiales y los mensajes de líderes religiosos y políticos. El cambio radical respecto a la escueta información proporcionada en torno a la muerte de Pontífices anteriores tiene un motivo evidente: el polaco Karol Wojtyla fue el primer Papa del mundo Y hoy, un día después de conocerse todos los detalles de la elección del cardenal Jospeh Ratzinger como Benedicto XVI, aportamos el contenido completo de los últimos dos meses de la vida de Juan Pablo II. El boletin oficial del Vaticano comienza su relato el 31 de enero, cuando se suspendieron las audiencias a causa de un síndrome gripal complicado al día siguiente con una laringotraqueítis aguda y crisis de laringoespasmo que requirió el traslado al hospital Gemelli en una ambulancia acondicionada como centro móvil de reanimación estaba constantemente asegurada por un equipo de diez médicos reanimadores, especialistas en cardiología, otorrinolaringología y medicina interna, ayudados por cuatro enfermeros y dotados de instrumentación completa para cualquier exigencia técnica Cuando se desató la crisis del 31 de marzo, se respetó la voluntad del Santo Padre de permanecer en su domicilio, donde estaba asegurada una asis- Breve restablecimiento Juan Pablo II se restableció y, antes de su regreso al Vaticano el 10 de febrero, los médicos del Policlínico Gemelli practicaron al Santo Padre exámenes diagnósticos, incluída un TAC totalbody que permitían excluir cualquier otra patología Aun así, la convalecencia se malogró por repetidos episodios de insuficiencia respiratoria aguda, debidos a una preexistente y documentada estenosis funcional de la laringe Corría riesgo de ahogarse, y el 24 de febrero fue trasladado de nuevo al Gemelli para practicar, con el consenso del Santo Padre, una traqueotomía Desde su regreso al Vaticano el 13 de marzo, la atención médica de guardia tencia completa y eficaz Por la tarde se celebró misa a los pies del lecho del Papa, quien concelebraba con los ojos semicerrados pero, en el momento de la consagración, levantaba débilmente el brazo derecho por dos veces hacia el pan y hacia el vino, mientras apuntaba el gesto de golpearse el pecho durante el Agnus Dei El cardenal Marian Jaworski le administró la Unción de Enfermos y la comunión Cuando se desató la crisis, se respetó su voluntad de permanecer en su domicilio, donde estaba asegurada una asistencia completa Según una tradición polaca, una pequeña vela iluminaba la penumbra de la habitación en la que el Papa se apagaba Las últimas horas El viernes 1 de abril, a las 6 de la mañana, el Papa, consciente y sereno, concelebró la Santa Misa tras la que pudo escuchar la lectura del Vía Crucis haciendo el signo de la cruz a cada estación el Oficio Divino y pasajes de la Sagrada Escritura. Durante la mañana del sábado 2 de abril la situación se precipitó y, hacia las 15.30, con voz debilísima y palabras entrecortadas en polaco, el Santo Padre pedía: Dejadme ir a la Casa del Padre Se lo dijo a Sor Tobiana, quien lo repitió a los demás presentes, en un momento de emoción inolvidable. El final era inevitable y, según una