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66 Los domingos DOMINGO 25 9 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI KATE MOSS Modelo Según un tabloide londinense, la top ha vuelto a pasarse de la raya y a desfilar por una pasarela demasiado peligrosa. Su imagen (y sus contratos) se han hecho añicos EL NOVEL DE LA PAZ enemos que admitir que ZP es un hombre afortunado. No estaba en las quinielas de la Secretaría General del PSOE y la sacó. No estaba en las quinielas de la nominación presidencial de su partido y la ganó. Y no estaba en las de las últimas elecciones generales y todos sabemos lo que pasó. Tres elementos forman una serie- -como bien sabemos los lectores de Poe- -y habrá que estar preparados para cualquier cosa. Pero para cualquier cosa. ¿Qué sería lo más lisérgico, estrambótico, churrigueresco y descabellado? Que le dieran a ZP el Nóbel de la Paz. ¿Qué tienen en común la retirada de las tropas de Irak, el matrimonio gay, la Alianza de Civilizaciones y la negociación con ETA? Cada una de esas iniciativas ha generado polémicas que crispan el debate nacional, pero vistas desde el extranjero son un conjunto muy persuasivo y bien concebido, destinado a presentar a ZP como un prócer mundial de la paz, la concordia y la no violencia. Mismamente como Mahatma Bambi. Por eso tengo la impresión de que toda la maquinaria propagandística del gobierno y sus aliados, trabaja por la candidatura de ZP al Nóbel de la Paz. No discuto la posible legitimidad de cada una de las iniciativas enunciadas, sino la manera desatinada de llevarlas a la práctica, como si la prioridad hubiera sido herir a los detractores. Pero la falta de tino ha estado acompañada de un exceso de velocidad. ¿Por qué tanta precipitación? Quizás para llegar a las próximas elecciones generales con un premio internacional bajo el brazo, pues a falta de plan de gobierno, buenos son los Nóbel de la Paz. Vaya por delante que a la Academia Sueca le han colado varios sapos para el Nóbel de la Paz, pues se lo dieron a Arafat, se lo adjudicaron a los mentores de un proceso de paz que aún no ha terminado en Irlanda, y el año pasado se lo entregaron a la africana Wangari Maathai, quien mantiene una ambigua posición ante la ablación del clítoris y la infibulación de las niñas. Por lo tanto, no sería nada extraño que también se lo dieran a ZP, cuya esotérica Alianza de Civilizaciones ya tiene más abducidos que Expediente- X. Y uno que pensaba que las civilizaciones no se podían aliar porque no eran ni gobiernos ni personas jurídicas, y ahora resulta que la entelequia podrá tener hasta un CIF porque el Ayuntamiento de Sevilla se ha pedido la sede mundial de la Alianza de Civilizaciones. Tal cosa sería una impostura sobre una falacia, ya que la Arcadia Medieval de las Tres Culturas hispalenses jamás existió. Eso es lo más divertido de todo: llevamos siglos de rabiosas disputas racistas, religiosas y políticas, y mientras tanto le vendemos al mundo un crecepelo pacifista que nunca funcionaría en los cráneos de España. La Alianza de Civilizaciones es un invento para aliarse con desconocidos, porque ZP jamás se aliaría con los que ya conoce. Cada vez que alguien me jura que está contra todas las guerras, le pregunto si habría sido neutral durante la guerra civil. Y entonces descubro perplejo que muchos pacifistas solidarios sí que habrían preferido matar en lugar de morir. Por lo tanto, sólo están contra las guerras donde mueren desconocidos, porque si murieran algunos que ya conocen estarían encantados. Igual que la Alianza de Civilizaciones. ¿Pero a que le dan el Nóbel de la Paz al novel de la paz? El que avisa no es traidor. wwwfernandoiwasaki. com El ángel caído POR MANUEL DE LA FUENTE T N o fue en Barajas, ni aquellachavalilla, delgada como un santo de El Greco, casi bajita y con ojos como almendras, iba a coger el puente aéreo. Era el gigantesco JFK neoyorquino y, sin saberlo, Kate Moss daba los primeros pasos sobre la pasarela del éxito: Sarah Doukas, fundadora de la agencia Storm (Tormenta, hay nombres que lo dicen todo) se había fijado en ella. En pocos años también lo haría (fijarse) medio planeta. No era Twiggy ni tampoco eran los sesenta, pero aquella menuda y frágil londinense iba a desplazar de las portadas, contratos y de las sesiones de fotografía aClaudia Schiffer, a Naomi, a Christy Turlington, a Elle 10 MacPherson. Pronto, el modelo (y la modelo) a seguir iba a ser Kate. Y las chicas como Kate. El mundo de la moda se estaba quedando en los huesos. Quizá con apenas catorce, quince años, además de no ir al colegio, Kate ya había perdido su virginidad, fumaba y bebía como un estibador de la madrugada, como aseguraba Katherine Kendall en su biografía no autorizada (y llevada a los juzgados) Kate Moss: modelo de imperfección porque quizá aquel cuerpo casi transparente, como un cristal, frágil también por tanto, era un diablillo con cara de ángel, un diablilloque hizotemblar a todos los padres del mundo: el demonio de la anorexia. Quizá, pero poco después, Kate era la top de las top, la mejor de lo mejor. Entonces, y durante una buena temporada, las grandes firmas de la galaxia de la moda y sus aledaños, como Chanel, aún no se olían, aún no les daba en la nariz, que aquel ángel, paliducho más que azul, pasaba temporadas al otro lado del espejo de la fama. A pesar de que ella misma creyera que no era ni chicha ni limoná- No me explico mi éxito cuando me miro al espejo comentó en alguna ocasión- para Jack Nicholson el espejo debía ser el del madrileño callejón del gato porque el madurete actor se volvía loco por por ese puñado de gramos londinenses. Hasta su manera de desfilar ha sido peculiar, extraño cóctel de fascinación y de inseguridad. Que nadie se extrañe. En 1998, tras pasar unos cuantos meses en una exclusiva clínica de Londres descansando oficialmente) ella misma aseguró que a menudo había desfilado algo mareada digamos. En la trastiendas de los glamurosos desfiles de moda, de las pasarelas más fashion se producen situaciones más o menos sustanciosas. Un mundo con encanto, pero también encantado, con embrujo, pero muchasveces embrujado. Demasiados viajes, sobredosis de soledad. Pasearse entre las modelos en las bambalinas (en el backstage, que se dice) es una extraña experiencia. Como entre los actores y otros profesionales acostumbrados a vivir del cuerpo (los deportistas de elite, sin ir más lejos) las modelos y la cohorte que las rodea (peluqueros, maquilladores, estilistas, diseñadores... el pudor y los prejuicios son escasos. La carne es la carne, aunque a menudo algo trémula. Entre pase y pase, las modelos fuman (como carreteros, muchas de ellas, como Kate) leen, se cuentan su pena, penita, pena, hacen que comen, y saben, como los futbolistas, que su carrera será corta. Parece que cuan- do acababa su trabajo Moss no se iba a a casa a leer. Ni a ver Gran Hermano. Juventud más mucho dinero son las incógnitas de una ecuación cuyo resultado puede ser mortal. Si además el tipo más normal con el que una ha mantenido relaciones es Johnny Depp la cuestión raya la irresponsabilidad. Como la de juntarse con un rockero tal que Pete Doherty (ya hay que ser ingenua para apechugar con un tipo que pertenece a un grupo llamado Los Libertinos) un rebelde con causas (pendientes) Ahora, a Kate Moss no sólo la ha abandonado el desodorante. Varias de las firmas para las que trabaja le han dicho que se vaya con la música (y con su novio) a otra parte. Para estas mismas firmas, una imagen vale, por supuesto, mucho más que mil palabras. Pero es que lo de Kate, han sido palabras mayores. Ni siquiera entre ricos y famosos es bueno pasarse de la raya.