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ABC DOMINGO 25 9 2005 Los domingos 65 La máquina del horror Su objetivo principal no es matar, sino incapacitar o herir a las víctimas. En especial, la población civil. No entienden de edad, de sexo, de raza, ni de nada. Aparecen cuando uno menos se lo espera. Estallan cuando se pisan. Matan o mutilan. Pies, piernas, genitales o brazos. De adultos y niños, de hombres y mujeres. El problema es que los niños son niños y, aunque conozcan el riesgo, les puede la curiosidad. Acaban siendo uno de sus principales objetivos. Lógico. Su pequeño tamaño, la forma poco común y los colores con los que las envuelven pueden darles la apariencia de juguetes. Y resulta que son minas antipersona. Camboya está plagada. Diez millones de minas; diez millones de habitantes. Colocar una de ellas cuesta alrededor de 1,8 euros; desactivarla, más de 700. Datos escalofriantes. Desde que llegó a Camboya Monseñor Figaredo decidió ayudar a las víctimas de las minas. El primer taller que montó era de sillas de ruedas, de ahí que muchos le conozcan como el obispo de las sillas de ruedas Discapacitados ayudando a discapacitados a través de su trabajo. Desde entonces hasta ahora no ha parado en su empeño en conseguir que los mutilados por las minas tengan una vida digna. Y lo ha conseguido. mientras estos les dirigen y se mueren de la risa. Su mirada, su alegría, te engancha nada más verlos. Tienen la sonrisa más bonita del mundo y te enseñan mucho más de lo que tú les enseñas a ellos. A su lado aprendes los valores verdaderos de la vida indica Patrik, apasionado, que antes de llegar hasta allí se había leído todo y más sobre Camboya. Lo más triste para mí es ver que las familias están desmembradas desde la época de Pol Pot. No entiendo cómo los camboyanos tan amables, tan generosos, tan sonrientes, tan acogedores, todavía no tienen claro lo importante que es el concepto de familia. Es muy duro, pero hay que volver a enseñárselo Una historia cruel Y lo dice con conocimiento de causa. Porque Patrik, tuvo que ir un día con Álvaro a llevar a Ratita (así la llaman los españoles) a su casa. Y se enteró de la cruel historia de esta niña de nueve años que había perdido una pierna por una mina, su padre la había abandonado, tiene una madre alcohólica y había perdido un hermano en la época de Pol Pot; otro fue tiroteado en la frontera con Tailandia, y su otra hermana, la última, tuvo hace dos años otro terrible accidente de mina. A pesar de todo, Ratita tiene una sonrisa que le ilumina toda la cara. Que nunca pierde porque, como ella misma confiesa, yo siempre sonrío A pesar de todo. A mí lo que más me impresionó es cómo se vive la discapacidad al lado de Kike. Allí nadie se considera discapacitado y todos ayudan en todo indica María Luisa, que con cuarenta y dos años lleva casi siete en una silla de ruedas, tetrapléjica. Y lo que más me ha gustado es la sonrisa de los niños que, por mucho que se explique, nadie lo puede imaginar Todos han conocido la realidad de ese país, brutal; todos han percibido lo que han tenido que pasar, que aguantar con el sufrimiento de la guerra y los problemas que tienen añadidos. Pero todos ven un horizonte esperanzador. La solidaridad de la gente, la impresionante labor de las ong, la ayuda internacional, el deseo de los camboyanos para salir adelante. Con su ayuda, con la nuestra, con la de todos. Con la de Monseñor Figaredo. Como bien afirma Sylvia, sí, una persona puede cambiar el mundo; o al menos el mundo de muchas personas Qué verdad. No me extraña. Todos quieren volver. A Camboya. cen la pena, que estamos creando vida y que, cuando vean a estos niños bailar, quieran conocerlos, saber más de ellos. Y, principalmente, agradecer a nuestros amigos españoles su ayuda para reconstruir y desarrollar Camboya Que es mucha, por cierto. Porque el 40 por ciento de los fondos que llegan hasta el padre Kike vienen desde España. Un porcentaje muy alto y fundamental para que lokopok (palabra camboyana para padre) como allí le llaman, pueda llevar adelante sus proyectos. Entre ellos, el centro de formación profesional para discapacitados (en el que se gradúan anualmente unos 110 alumnos y se producen más de mil sillas de ruedas) o El Centro Arrupe para Personas Discapacitadas su buque insignia en Battambang, donde viven los niños, sus niños, mutilados, los que sonríen, juegan, viven, disfrutan y hacen que todo merezca la pena o los proyectos de educación en los que se incluye la higiene o la alfabetización; o los que apuestan para que los niños no tengan que dejar de estudiar cuando cumplen doce años; o los proyectos de salud para las personas que viven en el campo, lejos de los centros sanitarios; o los de los centros que acogen a enfermos de sida, malaria, tuberculosis; o los que que buscan ayuda para desminar las zonas y poder construir caminos... O, muchos otros, muchísimos más proyectos que nacen permanentemente por la imperiosa necesidad del país. Los problemas son enormes y hay que solucionarlos. No queda más remedio. Horizonte esperanzador Pero la solidaridad no se escribe sólo bajo el nombre de Kike. También se encuentra, y en mayúsculas, en el de Sylvia, en el de Álvaro, en el de Patrik o en el de María Luisa. Y en el de tantos otros voluntarios que un día llegaron a ese pequeño paraíso que existe dentro de lo que, hasta hace muy poco, era un infierno Así define Sylvia, a sus veinte años, el recinto donde viven Kike, sus niños, y el resto de la gente que colabora con ellos. Un lugar único, del que te gusta todo, del que te enamoras, del que recibes muchísimo más de lo que tú das explica Álvaro, que ha pasado un año junto a Kike. Te das cuenta de lo poco que te hacen falta las cosas materiales para disfrutar de la vida. A nosotros nos bastaba con ir con los treinta niños del centro hasta el camino del arrozal para ver la puesta del sol. Eso sí, con dos botellas de plástico, para jugar al fútbol con los que podían Que son casi todos. Porque a pesar de que las minas les han arrancado una pierna, dos, o sus brazos, estos niños juegan. A todo. Es impresionante. Los niños ciegos empujan a toda velocidad a los que van en sillas de ruedas, Información Representaciones del Grupo de Baile de Tahen Del 1 al 29 de octubre de 2005 en Madrid, Barcelona, Cantabria, Asturias, A Coruña, Salamanca, Sevilla y León. Fechas y horarios: 620 98 99 00 o 617 36 22 03 Monseñor Figaredo, junto a Ratita en el Centro Arrupe para Personas Discapacitadas