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10 La Entrevista DOMINGO 25 9 2005 ABC EDUARDO AGUIRRE Embajador de Estados Unidos en España Zapatero no ha pedido nunca tener una entrevista con el presidente Bush El jefe de la Misión estadounidense en nuestro país se ha convertido, solo tres meses después de llegar a Madrid, en un personaje conocido, que reconoce que hablar español ha facilitado mucho los contactos con el Gobierno y la recomposición de las relaciones bilaterales TEXTO: LUIS AYLLÓN FOTOS: JOSÉ GARCÍA MADRID. No perdió ni un minuto desde que llegó a Madrid, recién comenzado el verano. La presentación de sus cartas credenciales ante el Rey se produjo de inmediato y tanto el presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, como el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se apresuraron a recibirle, con el deseo de recomponer unas relaciones entre España y Estados Unidos bastante deterioradas. Por su parte, Eduardo Aguirre ha hecho todo lo posible por ayudar a que se alcance ese objetivo. -Tres meses después de su llegada a España y tras los numerosos contactos que ha mantenido en ese tiempo, ¿ha cambiado algo la idea que traía sobre nuestro país? -Mi idea ha ido cambiando con el paso de las semanas, en el sentido de que siento que la relación con el Gobierno es cada vez más cálida, los asuntos de interés se desarrollan con más facilidad y estamos creando un elemento de confianza personal entre algunos de los jugadores de la cancha. Con el ministro Moratinos y el secretario de Estado Bernardino León nos hemos visto varias veces y no hemos tenido desavenencias, por lo que hay una relación más personal, que lubrica las posibles asperezas que pudiera haber en los puntos a tratar. Me siento más cómodo cada vez. Fuera de eso, me he adentrado más allá de Madrid, por otros lugares de España, y me ha interesado ver la profundidad y la diversidad de culturas, idiomas, climas, etc. Lo sabía, pero lo estoy viendo de semana a semana y me impacta. -El Gobierno español considera que las relaciones ya se han normalizado entre los dos países. Pero, ¿puede decirse eso cuando, después de un año y medio de estar en la Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero aún no ha podido mantener una entrevista a fondo con el presidente Bush? -Hay varias formas de medir cualquier relación. Nosotros y el Gobierno español hemos elegido medirla en función de los asuntos a tratar en vez de la posible photo opportunity entre dos personas. Me siento muy cómodo en cuanto a los puntos que hemos abordado, porque son cosas profundas: políti- RELACIONES EE. UU. -ESPAÑA Me parece un poco superficial juzgar la relación entre España y Estados Unidos por si los presidentes de los dos países se entrevistan o no VENEZUELA España tiene un diálogo con Chávez y capacidad para expresarle con más impacto que nosotros el desacuerdo con sus acciones para aplastar a la disidencia TERRORISMO Con España no tenemos ningún recelo y compartimos la Inteligencia contra el terrorismo cas, militares, de comercio, etcétera. Eso es la base de las relaciones entre Estados Unidos y España, que trasciende a los gobiernos de turno, porque dos democracias, por fuerza, van a tener diferentes presidentes. La madurez de nuestra relación ha trascendido los primeros dieciocho meses y se ha vuelto a una normalidad de sustancia. Ahora, cada uno ve el mundo de la forma que le parece y quien quiera juzgar una relación por eso que usted pregunta, adelante, pero me parece que es un poquito superficial. Por lo demás, a pesar de que oigo muchas cosas a este respecto, debo decir que yo no he recibido, ni conozco de ninguna petición del presidente Rodriguez Zapatero o de los más allegado miembros de su equipo para una reunión de esa índole. -Usted ha hablado de la posibilidad de dialogar con el Gobierno español en asuntos en los que tienen ópticas diferentes como es el caso de Venezuela y de su presidente, Hugo Chávez. Realmente, ¿hay alguna posibilidad de entendimiento o de convergencia? -Nunca encontrará una persona más optimista que yo. Usando ese filtro, yo elijo aumentar las concordancias y disminuir las diferencias. No estoy ciego y cuando las cosas no están bien, pues no están bien. Pero estoy absolutamente convencido de que tenemos los siguientes puntos de convergencia: entendemos la importancia de Venezuela como país y como exportador de petróleo; y entendemos la relevancia de Venezuela en un sistema geopolítico, en un área relativamente volátil, donde sus vecinos tienen sus dificultades internas y externas. Sumando estos dos datos, se ve que Venezuela tiene poder para desestabilizar esa región. Ahí, yo creo que no hay ni un poquito de luz entre la posición de Estados Unidos y España. El presidente Chávez ha sido elegido democráticamente y, sin embargo, ha demostrado bastante claramente que se está alejando de la democracia y está yendo hacia una autocracia, que es contraria a lo que nosotros, países democráticos, aceptamos. ¿Dónde están las discrepancias, entonces? -Nosotros estamos bastante alejados del diálogo con Chávez, mientras España tiene ese diálogo. En algunos casos, el diálogo es productivo, porque España tiene la capacidad de decir con más impacto que nosotros al presidente Chávez su desacuerdo con sus acciones para aplastar la disidencia en Venezuela. Nosotros estamos también en contra de que se aplaste a la disidencia, pero tal vez España puede ser más persuasiva con Chávez. España ya ha dicho que está preocupada con que Chávez intente criminalizar lo que no es una actividad criminal. Donde sí encontramos puntos de absoluta divergencia es en la venta de equipos militares a Venezuela y no podemos aplaudir esa actividad. -En cuanto a Cuba, usted se ha mostrado bastante crítico con la decisión de la Unión Europea, promovida por España, de dejar de invitar a los disidentes a las recepciones en sus embajadas en La Habana... -Para mí, el objetivo es que los disidentes encuentren un oasis dentro de un mundo que no les permite cambiar ideas y hablar claramente. A mi Gobierno le parece que las embajadas de la UE