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4 Opinión DOMINGO 25 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ENCENDIDO OPTIMISMO AL vez porque el medio es el mensaje, el escenario de La Casa Encendida- -donde se reunió con varias organizaciones integrantes de la Alianza contra el Hambre- -encendió ayer el talante del presidente del Gobierno hasta el extremo de prometer que España se situará a la cabeza del mundo en ayuda al desarrollo. Palabras mayores para un discurso recidivo que hoy por hoy no es más que la expresión formal de un deseo de imposible cumplimiento. En cualquier caso, bien está que Zapatero eleve el listón de las exigencias sociales, siempre que el Gobierno se empeñe en superarlo en tiempo y forma. Altas aspiraciones que deberían hacerse extensivas a otros ámbitos en los que España, desgraciadamente, no está a la cabeza el mundo Otro sábado de encendido optimismo. T ESTATUT, LA SEMANA DECISIVA L proyecto de nuevo Estatuto catalán se someterá a votación en el Parlamento autonómico el próximo viernes. Culminarán así múltiples procesos abiertos tras la sustitución de Jordi Pujol por Pascual Maragall hace ahora dos años y el acceso al poder de la coalición entre socialismo e independentismo. La vía catalana la España plurinacional y la revisión del pacto constitucional son, entre otros, argumentos que han alimentado el proceso estatutario que el próximo viernes puede encallar definitivamente o tomar el camino a Madrid como una caja de Pandora para que sea Rodríguez Zapatero, y no Maragall, el que decida si la abre o no. En esta entrega por capítulos, la votación del viernes al menos permitirá poner punto final a una exhibición de artes políticas que han ratificado los sombríos diagnósticos sobre la incapacidad purgatoria de la clase política catalana para liberarse de sus peores gravámenes, como la endogamia, el encubrimiento recíproco y la escasa empatía con la sociedad. La vía catalana aquella denominación de origen que el socialismo español en su conjunto acuñó para inaugurar los nuevos modos que traería consigo la victoria electoral del PSOE, ya puede calificarse como un fracaso, a la vista del rastro de amenazas, deslealtades y opacidades que han dejado los partidos catalanes en la manufactura de lo que, según dicen, es su principal proyecto para la sociedad a la que representan. Si habrá o no Estatuto es una cuestión de cuya respuesta no participa hoy, ni ha participado, la opinión pública, porque, como en otras cuestiones también de Estado, se ha practicado mucha política privada y secreta. Ahora se sabe que Rodríguez Zapatero reunió a Artur Mas y Pasqual Maragall en La Moncloa, aproximadamente al mismo tiempo que los portavoces de su Gobierno aseguraban, por enésima vez, que no estaban interfiriendo en la negociación entre los partidos catalanes. Todos los interrogantes se irán despejando en pocos días y, más allá de la valoración jurídico- constitucional sobre el blindaje de competencias, la financiación y los derechos históricos, se podrá abordar la cuestión de fondo: si realmente ha empezado, como quería Maragall, la segunda transición, es decir, la derogación paulatina del pacto constitucional de 1978. Éste es el verdadero problema. Por tanto, esta semana decisiva sacará a la luz datos suficientes E sobre el futuro de España y del sistema constitucional y pondrá a prueba también la identidad de las prioridades del Gobierno de Zapatero. El Ejecutivo se ha comportado en este proceso de manera falsamente distante y políticamente confusa, queriendo no verse obligado a anticipar juicios de valor, pero sucumbiendo a la necesidad de pronunciarse sobre aspectos del proyecto estatutario que eran verdaderamente estrafalarios. Aún en la oposición, Zapatero se comprometió a apoyar el Estatuto que saliera de Cataluña, sin más condiciones. Luego, ya en el Gobierno, añadió el requisito de la constitucionalidad, que, aun siendo obvio, apenas resuelve nada, dado que este concepto no significa lo mismo siquiera entre los ministros de Zapatero. Finalmente, el Ejecutivo ha apurado su oferta afirmando que incluso rechazará aquello que, siendo constitucional, no sea bueno para España. Pues el problema lo tendrán, si se aprueba el texto actual, en el artículo 1 del proyecto estatutario, que define a Cataluña como nación, lo que para Bono es cosa de poetas pero para Montilla es una realidad política. El desenlace del proceso estatutario tampoco borrará la certeza de que el tripartito, con un socialista a la cabeza, ha consagrado la separación de intereses y de objetivos de Cataluña, por un lado, y del resto de España, por otro. Por eso, si el proyecto estatutario se aprueba el día 30 en las condiciones actuales- -con o sin el sistema de financiación que pretende CiU- Zapatero tendrá que asumir varias responsabilidades. La de comportarse como presidente del Gobierno de la nación, lo que conlleva un equipaje de obligaciones del que a veces parece no ser consciente. Y la de poner a prueba la unidad de su partido por no haber sabido asegurarse la lealtad del PSC. Pero no por esto podrá presentarse como víctima del tripartito, si no de sí mismo y de su peligrosa apuesta por una política territorial confiada a los socios menos fiables y que ha puesto el riesgo de fractura nacional en su más alto nivel. Porque si finalmente el Parlament da el visto bueno al Estatuto y éste es posteriormente rechazado por el Congreso de los Diputados, podría producirse un peligroso escenario, de consecuencias político- sociales imprevisibles, en el que el nacionalismo representara el papel de víctima para vender la falsa idea de que la voz de Cataluña ha sido apagada por el Estado español. José Luis Rodríguez Zapatero CHEMA BARROSO RITA AMAINA R MARBELLA INSOSTENIBLE NTRE la crónica rosa y el folclore nacional que alientan algunos de sus famosos residentes, la situación política del Ayuntamiento de Marbella había pasado a un segundo plano hasta que, hace pocos días, una crisis en la coalición- -o conciliábulo- -que apoyaba a la alcaldesa Marisol Yagüe ha demostrado que las cosas siguen como las dejó el fallecido Jesús Gil. El consistorio marbellí está llamado a su disolución, porque cumple estrictamente las condiciones de la Ley de Régimen Local para que el Gobierno, previo acuerdo del Senado, tome esa decisión: que la gestión sea gravemente dañosa para los intereses generales y suponga incumplimiento de sus obligaciones constitucionales. Con 132 irregularidades urbanísticas en dos años; con la alcaldesa y 17 ediles, de los 27 que integran la Corporación, condenados o imputados por diversos delitos; con el Ministerio Fiscal abriendo diligencias de investigación de forma periódica, pero constante; con cientos de millones sin justificar, según el Tribunal de Cuentas, y con un gobierno municipal que, hasta ahora, se apoyaba en unpacto esperpéntico formado por tránsfugas del PSOE, restos del GIL y el Partido Anda- ITA pierde gas y se debilita a medida que avanza por Texas y Lousiana, mientras la Administración estadounidense contiene el aliento y George Bush sobrevuela literalmente por encima de los vientos para evitar que se le aparezca el fantasma del Katrina Los técnicos rebajaron ayer a la categoría 1 la intensidad del huracán, que, sin embargo, ha dejado a su paso un reguero de destrucción y de pánico. Todo apunta a que los vientos soplarán esta vez a favor de la Casa Blanca, situada en el centro de un torbellino que, como Rita parece perder intensidad. Bush, esta vez sí, reaccionó a tiempo y mostró reflejos suficientes para no ser arrastrado por el vendaval de una opinión pública dispuesta a hacerle pagar muy caro que lloviera, otra vez, sobre mojado. E lucista, lo único que queda descartado es pretender el saneamiento político, económico y moral del municipio marbellí sin una crisis que remueva sus cimientos, con la intervención directa de la Administración central del Estado. La decisión está en manos de los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, y, sobre todo, del Gobierno central, que no debería tolerar la perpetuación de este espectáculo lamentable que supone mantener en manos de unos tahúres la gestión de una localidad muy importante para la economía turística de la zona y, en general, para la imagen de España en el exterior. Evidentemente, más prioritaria es la lucha contra la delincuencia organizada que se ha instalado en la Costa del Sol, pero incluso la gravedad de este problema no deja de tener relación con el descontrol y la corrupción urbanística que reina en Marbella. PP y PSOE tienen buena parte de culpa por los errores que franquearon el paso a personajes como Gil y a los grupos pseudopolíticos que llevaron al Ayuntamiento, tras la máscara de una gestión populista, sus negocios privados, instaurando una verdadera cleptocracia. Ambos partidos deben facilitar una salida a la crisisde Marbella. REPROCHE Y CONSEJO TRA vez- ¿y van? -el Consejo General del Poder Judicial le afea la conducta al Gobierno, esta vez a cuenta del nuevo modelo de Justicia de Proximidad proyectado por el Ejecutivo en la última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) El texto que mañana debate el CGPJ rechaza que los municipios intervengan en la selección, al considerar que la intervención política de los Ayuntamientos y el hecho de que los titulares no sean jueces de carrera arrojan al anteproyecto de ley a un mar de dudas constituciones de tal calibre que lo aconsejable es su abandono Rotundo diagnóstico ante una ley que puede bordear la ley. O