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ABC DOMINGO 25 9 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC ¿QUÉ LE SOBRA A ESTADOS UNIDOS Y A ESPAÑA? POR MANUEL MANTERO ESCRITOR Y CATEDRÁTICO EN LA UNIVERSIDAD DE GEORGIA (ESTADOS UNIDOS) Hoy sobra en Estados Unidos el clima de incesante recelo. Comprendo que hay que estar alertas, pero no despavoridos. Mientras, el huracán nos confirma que a la naturaleza, cuando se vuelve terrorista, no la pueden exiliar en Guantánamo... N lector de ABC me hace la pregunta de qué le sobra a los dos países. Se refiere a lo sobrante no como algo positivo, en el sentido por ejemplo de sobrarle la felicidad a una persona porque la disfruta en cantidades generosas, sino como algo innecesario, dañino, igual que granos cancerosos que hay que eliminar. No soy médico, menos soy dermatólogo, ni la Tercera de ABC es una sala de operaciones, pero me atreveré a indicar un puñado de esos males por no decepcionar al curioso lector y por si mis palabras sirven de estímulo a los prebostes de oficio para meditar soluciones. Quién sabe, milagros más raros se han visto. Vine recientemente de Estados Unidos y todavía me dura el miedo del viaje, mejor dicho, del prólogo del viaje en el aeropuerto americano, con un registro físico que me dejó para el arrastre, y no digamos mi pobre maleta: provocó sospechas tales en la pantalla de vigilancia, que fue el blanco de laboriosas investigaciones mientras yo sudaba de ansiedad y me acordaba de mi último viaje: aquel día se llevaron mi billetera, la sometieron a un minucioso examen antiterrorista y la perdieron. Tardó un siglo hasta que la encontraron. Y me acordaba de Dámaso Alonso cuando hace veinticinco años le obligaron a desnudarse completamente en el cuarto de un aeropuerto de Estados Unidos por si las drogas, y tuvo que desnudarse su esposa, Eulalia Galvarriato, y yo me indigné, había que armar jaleo en Washington, pero Dámaso, el insigne y octogenario director de nuestra Academia Española, no quiso armar jaleo. U san Andrés parece James Dean y san Juan Evangelista es Antonio Banderas clavado. Sobran en Estados Unidos bastantes de las diez mil cabezas nucleares y sobra algún milloncillo de los quinientos mil millones de dólares de gastos militares presupuestados al año, treinta veces más que la ayuda a los países pobres. Conmovedor, que el presidente Bush haya recomendado en las Naciones Unidas subir la ayuda a los países pobres. ¿Empezamos ya, presidente? Y sobra en Estados Unidos, desde luego, tanto amor al dinero. El amor al dinero es universal, pero clama a Dios que las cuatrocientas personas más ricas del país tengan igual que los cien millones de familias juntas de la población más necesitada. Y sobra la arrogancia científica y tecnológica en perjuicio de una humanización cada día más urgente. Según Erwing Schroedinger, la ciencia no explica por qué una canción antigua nos hace llorar. Podría seguir enumerando lo que le sobra a Estados Unidos, país mío adoptivo, país no escaso en virtudes, lleno de nobleza, de trabajo y de lo que el pintor Manet llamaba instinto de modernidad Estados Unidos reinventó la democracia y sigue siendo su adelantado para el futuro. Pese a todo. mos a España- Eurídice. Una pregunta, señor Rajoy: ¿le harán caso los suyos? Sobran los nacionalismos y sus chantajes al gobierno central. Sobra el señor Carod- Rovira, y esta vez la cirugía ética que propugno también se convierte en cirugía estética; en vano busco término de comparación a su fealdad. Bueno, me atreveré: es más feo que él mismo. Sobran los malos modos, empezando por los que muestran los políticos a cualquier nivel, municipal, regional, nacional. Las discusiones entre representantes de los partidos han degenerado en barriobajeras. Pongan la televisión, hierven conflictos entre los tertulianos, cualquier día la emprenden a patadas; en política ¿por qué se busca el fallo ajeno más que el acierto propio? Ya que menciono las patadas, sobra tanto fútbol, aunque las retransmisiones deportivas hayan logrado el prodigio que grandes talentos buscaron durante siglos y siglos, descubrir el círculo cuadrado: ¡un balón ocupando la pantalla de televisión! Qué hartura de Beckham y de su insulsa cónyuge, esa que declara no leer nunca un libro. Como infinidad de españoles. Volví a la realidad, a mi maleta. Pasaban minutos y más minutos, al fin capturaron el maldito objeto, lo atraparon con aprensión como a una rata tuberculosa, y era- -qué horror- -mi bote de champú. Así que, lector y amigo, hoy sobra en Estados Unidos el clima de incesante recelo. Comprendo que hay que estar alertas, pero no despavoridos. Mientras, el huracán Katrina nos confirma que a la naturaleza, cuando se vuelve terrorista, no la pueden exiliar en Guantánamo. Sobran más cosas en Estados Unidos. Sobra el secretismo, que con la guerra de Irak está desconcertando a la gente. Sobran tantos lacitos de solidaridad bélica adornando los automóviles, señoras o señores, manden a sus hijos e hijas para allá si tan buena guerra es. Sobra Dios, perdón, sobra tanta invocación a Dios, un Dios norteamericanizado, un Dios devaluado en boca de políticos retóricos y predicadores de televisión que piden dinero y sacralizan la tunantería. Todo lo dicen de Dios, y lo más importante es lo que queda por decir. De Cristo no se habla demasiado, no interesa, era un simple y peligroso carpintero, y si se habla es para idealizarlo y despersonalizarlo de modo que no lo reconocería ni su propia madre la Virgen María. En el tema de los santos, la jerarquía católica ha de cuidar la azucarada cursilería de sus representaciones. Yo tengo una Vida de santos sacada de la escrita por el Rvdo. Hugo Hoever, y los dibujos hacen pensar en un concurso de belleza. San Juan de Dios se parece a un joven Gregory Peck, la Magdalena a Julia Roberts, el apóstol santo Tomás es Tom Cruise, san Bonifacio recuerda a Ben Affleck y santa María Goretti a una muñequita Barbie. El apóstol ¿Y España, qué le sobra a España? Le sobran varones, aclaro que varones en puestos políticos y profesionales. En la foto de este año de los presidentes autonómicos con Rodríguez Zapatero- -no le echaremos la culpa ¿verdad? -se repitió la aberración del último año: sólo una mujer, Esperanza Aguirre. Luego, en la foto con los Reyes y los Príncipes de Asturias, ya había dos mujeres más, Doña Sofía y Doña Letizia, y quizá sea hembra la criatura esperada por Doña Letizia. Continuemos. Sobra en España la incultura, estamos a la cola de Europa, ¡qué vergüenza! Sobra el déficit exterior nacional y el de las autonomías. Sobra el racismo, ¡el treinta por ciento de los españoles! racismo que se disfraza de respetable indignación cívica al meter a todos los extranjeros bajo una capa unánime de delincuencia. Sobra tanta evocación de la guerra civil, sólo sirve para abrir heridas; tiene razón Rajoy, hay que mirar adelante o, como Orfeo, perdere- Sobran muchísimos móviles. La otra mañana, en el autobús, me enteré a la fuerza de lo que hablaba- -casi gritaba- -un señor, un catedrático, hablaba de dimitir de no sé cuál comité del Partido Popular, y decía que con el gobierno socialista no se podía pactar ni tampoco abstenerse, que lo supiera Ángel (Ángel Acebes) y que lo repetiría en la reunión de la tarde. Omito otros particulares de la conversación. ¿Se trataría de un chiflado? Sobra en España tanto exhibicionismo heterosexual y homosexual; sea usted lo que sea, pero no presuma de ello. Y sobra tanto esqueleto enseñado y desafiante en los pases de modelos, no son mujeres reales, son fantasías, con las cabezas impasibles, los andares bizcos, y los labios- -como en algunas reediciones de libros- -corregidos y aumentados; cualquier día un perro salta babeando y desordena esta nueva versión de la Danza de la Muerte. Sobra la proliferación cancerosa de chismes a costa de personas justa o injustamente famosas, en asedio tan agobiante que no me extrañaré si alguien termina reaccionando de forma sangrienta. Quizá el objetivo primero de los acosadores sea la familia de la duquesa de Alba. Cuando el treinta de mayo pasado en Sevilla di las gracias en nombre de los galardonados con la Medalla de la ciudad y glosé los méritos de cada uno, me referí a la duquesa de Alba como duquesa de la Paciencia, por el colosal aguante que muestra frente a la invasión de su intimidad. Si yo fuera ella saldría a la calle, imitando al Papa, motorizada felizmente en su duquesamóvil. La pregunta que me ha planteado el lector merecería responderse en un grueso libro. Baste lo apuntado para que adivine por dónde va el resto de mis pensamientos. Y si tuviera que priorizarlos, contestaría que en Estados Unidos hoy la máxima preocupación es el clima de recelo y de miedo ante los avisos de amenazas terroristas, y en España la insolidaridad y el revanchismo para que resucite la división de las dos Españas que condujo a una guerra civil. Además, si hay dos Españas ¿por qué no cinco o mil? Llegado el momento, yo pediré la independencia de mi distrito madrileño. Ahora mismo, el distrito es menos independiente que la letra ch en los diccionarios.