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ABC SÁBADO 24 9 2005 95 Los sábados MOTOR CUERPO Y MENTE de TENDENCIAS EL SOMBRERO RESALTA EL ENCANTO DE LA MUJER. LLEGA LA SEXTA GENERACIÓN DEL TOYOTA HILUX, UNO DE LOS COCHES DE MÁS ÉXITO DE ESTA MARCA PIEDRAS DE LUZ: EL ÚLTIMO INVENTO DE LOS CENTROS DE BELLEZA PARA VENCER EL ESTRÉS MICHAEL MEYER PRESENTA SU COLECCIÓN En uno de los grandes muelles de Racine, el puerto comercial de Montreal, el pasajero se dirige a la escalerilla del CanMar Pride Relato del viaje de una semana de agosto por un manso océano Atlántico entre los anchurosos puertos fluviales de Montreal y Amberes, a bordo del carguero CanMar Pride de 245 metros de eslora, 32 metros de manga y una carga de 1.657 contenedores, veinte tripulantes indios, un ingeniero vietnamita y tres pasajeros Diario de una travesía Abo Pride TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTOS: CORINA ARRANZ rdo del CanMar DÍA 1 Puerto de Montreal. Jueves, 4 de agosto, 2005 El taxista marroquí que nos lleva desde el hotel en el centro de Montreal al muelle comercial de Racine piensa que estamos locos. Le da miedo el mar. Y sobre todo le parece una aberración perder siete días navegando entre América y Europa. Algunos hablan de claustrofobia. Resulta paradójico: a la vista de nuestro espacioso camarote con dos camas. Por no hablar de los 245 metros de eslora (largo) y 32 metros de manga (ancho) del navío. Todo un contraste con las siete u ocho horas de enclaustramiento en un asiento estrecho dentro de una aeronave con decenas o centenares de desconocidos suspendidos en el aire, sobre el mismo mar que vamos a atravesar. Somos tres pasajeros. Los 21 miembros de la tripulación, incluido el capitán, y salvo el segundo ingeniero de máquinas (Anh Vu, vietnamita) son indios. Como el barco llegó con retraso, saldrá con retraso. No hay prisa. Cuando se es Cuando se es pasajero de un barco mercante, de un carguero, no se puede tener la menor prisa pasajero de un carguero no se puede tener prisa. Salimos de inspección con los cascos de la construcción: estaban en nuestro camarote, junto a los chalecos salvavidas. La forma en la que están apilados los contenedores una vez rellenados los siete sótanos de la bodega recuerdan a Nueva York: cañones altísimos y rectilí (Pasa a página siguiente)