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50 Sociedad SÁBADO 24 9 2005 ABC Salud CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ- RÚA EUGENE BRAUNWALD Cardiólogo y catedrático de la Universidad de Harvard DIAGNÓSTICO DE SALMONELOSIS Podremos prevenir las enfermedades del corazón desde el útero La Historia de la Cardiología late al compás del corazón de Eugene Braunwald desde hace medio siglo. Este médico, uno de los mejores especialistas del mundo, augura que el mapa genético permitirá detectar las enfermedades del corazón desde la concepción del ser humano TEXTO: DOLORS MASSOT FOTOGRAFÍA: ABC U na tarjeta inteligente detectará en unos quince minutos una enfermedad infecciosa. Este es el objetivo del proyecto europeo Optolab Card, en el que participan investigadores de Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca y Polonia y que está dirigido por científicos españoles del Centro de Investigaciones Tecnológicas Ikerlan, en el País Vasco. La duración de este proyecto, en el que se invertirán 3,2 millones de euros, es de tres años y unos tres más para comercializar este dispositivo que tendrá una utilidad extrema en el diagnóstico rápido y eficaz de las enfermedades infecciosas. No obstante, este proyecto se centra sólo en la detección del agente patógeno salmonela, que causa una infección en el revestimiento del intestino delgado llamada salmonelosis. Cabe recordar que, el pasado mes de agosto, se detectaron más de dos mil casos de salmonelosis en España por consumir pollo asado contaminado. Este brote produjo un fallecimiento. Además el nivel de incidencia de este agente patógeno en la Unión Europea es muy elevado: 40,7 personas por cada cien mil habitantes. La ventaja más innovadora de este minilaboratorio óptico es el tiempo que invertirá en emitir un diagnóstico rápido de esta enfermedad infecciosa. En quince minutos habrá datos fiables, desde que se prepara la muestra hasta la detección visual, frente a las más de seis horas como mínimo y cuarenta y ocho horas de máximo de los métodos analíticos convencionales que, además, necesitan gran número de muestras y protocolos. El futuro del dispositivo no puede ser más alentador, ya que su capacidad de diagnóstico es muy variada al ser capaz de detectar y distinguir cadenas de ácido desoxirribonucleico (ADN) en tiempo real. Según los investigadores españoles, en un futuro próximo el minilaboratorio óptico será una herramienta eficaz para la detección de la gripe, tuberculosis, virus de la hepatitis y también del VIH, agente causal del sida. Asimismo este soporte óptico- informático que consta de una base portátil y una tarjeta, servirá de base para proporcionar dispositivos de diagnóstico genético, con vistas a diagnósticos precoces no sólo de enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer, sino también a pruebas de paternidad y aplicaciones en medicina forense. BARCELONA. Nació en 1929 en Austria pero su familia huyó a Estados Unidos para escapar del terror nazi. Allí ha desarrollado toda su carrera. En su manual y en el resto de sus obras se apoyan estudios de cardiología del último medio siglo. Es una eminencia a la que, por otra parte, no le importa salir de extra portando una lanza en una producción de la ópera Aida Ayer dio la lección inaugural de II Simposio Internacional Esteve de Cardiología, que se celebra en Barcelona. -Llevamos treinta años diciendo que el corazón es una de las principales causas de muerte. ¿Es que no hemos avanzado? -Aunque no lo parezca, sí, tremendamente. Antes las personas morían del corazón a los 45 años y ahora lo hacen a los 85 años. En Europa occidental y Estados Unidos, entre 1960 y 2000 ha descendido un 60 por ciento el número de muertes por cardiopatía. La gente vive más y muere más tarde. ¿En qué fallamos? -En los estilos de vida. Hay mucha obesidad, que causa diabetes e hipertensión, dos factores de riesgo. Necesitamos cambiar los hábitos de la gente. Hay demasiados niños obesos, y un menor obeso en el futuro es un adulto obeso que tendrá infarto, seguramente. Otra costumbre que ataca la salud del corazón es el tabaco. -El Gobierno español quiere aprobar una medida por la que se prohibiría fumar en los centros de trabajo. ¿Qué le parece? -Magnífico, pero yo iría a más. Los gobiernos tienen que ilegalizar la venta de cigarrillos. Al tabaco y a la obesidad se añade la vida sedentaria. ¿De qué sirven entonces tantos conocimientos científicos? Si no hiciéramos más investigación pero aplicásemos lo que ya sabemos de mejor forma, sería suficiente para reducir el número de muertes. ¿Cree que hay poca prevención primaria? -Desde luego. Se debería organizar una campaña de screening en los centros comerciales y las tiendas. Se tomaría la tensión a cada persona y se daría un volante para el médico a quien se le detectara hipertensión, por ejemplo. ¿Sabe que en Estados Unidos sólo una de cada ocho personas hipertensas recibe hoy el tratamiento adecuado? Cuatro de ellas ni siquiera saben que lo son. La prevención secundaria, la que se hace entre enfermos que han sufrido alguna cardiopatía, es importante, pero en Estados Unidos deci- El mejor diagnóstico se hace dedicando tiempo al enfermo, subraya Braunwald mos que es como cerrar la cuadra cuando el caballo ya se te ha escapado. Hay que llegar antes. -Algunos científicos creen que el corazón podrá algún día repararse a si mismo, movilizando sus propias células madre. Otros ya están inyectando células madre extraídas de otros tejidos. ¿Cuál es su opinión? -Es demasiado pronto para hablar de ello. -Usted sigue de cerca cualquier avance en Cardiología, pero insiste en el papel humano del médico. ¿Cree que es fundamental para un buen diagnóstico o hay que hacer más caso a las pruebas complementarias? -La relación del médico con el paciente es esencial. Hay que hablar y tocar a la persona. Los pacientes tienen miedo y hay que darles tiempo para que hagan las preguntas que quieran. Cuando era estudiante, me enseñaron a entrar en la habitación del enfermo y ¡sentarme! Sigo pensando que es la mejor manera de ejercer la profesión. El tiempo es importante, sin duda, incluso cuando hablamos de medicina efectuada con alta tecnología. Y les daría un consejo más a todos los cardiólogos del mundo: enseñen a las esposas, que son las que cuidan del enfermo del corazón. Hay que informarles bien. -Usted ha dicho que el futuro de la cardiología pasa por la genética. ¿Qué nos aportará? -El mapa genético nos ayudará a prevenir las enfermedades del corazón desde el útero. Podremos saber, por ejemplo, si alguien es hipertenso antes de que la enfermedad se le manifieste a los 40 años y así ya se le podrá indicar a esta persona que adquiera hábitos como reducir la sal. Por otra parte, ya en 2010 podremos aplicar cada medicamento al paciente que realmente convenga y distinguir grupos específicos de población. Ahorraremos dinero. ¿Lograremos frenar la muerte por cardiopatía? -No. En el futuro seguirá siendo igual de abundante, aunque sí extenderemos la vida de la gente. No se puede pretender la inmortalidad.