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48 Sociedad SÁBADO 24 9 2005 ABC Salud Depresión: El médico debe decidir si debe someterse a pruebas para detectarla si durante las dos últimas semanas se ha encontrado abatido o desesperado Ojos: Cada dos años a partir de los 40. Medición de la presión ocular para verificar un posible glaucoma desde los 60 o 65 años Los chequeos se han convertido en rutina. Sin embargo, sus métodos pueden distar mucho de ser los idóneos para una verdadera medicina preventiva. Es necesario establecer criterios rigurosos en función de las características del paciente y no hacer pruebas sin sentido Chequeos, el temor es prevención TEXTO: GONZALO ZANZA ILUSTRACIONES: FERNANDO RUBIO Dentadura: Anual Cáncer de boca: Chequeo rutinario anual en fumadores y grandes bebedores Colesterol: A partir de los 35 años de edad, cada 5 años. Fumadores, diabéticos o con antecedentes familiares de enfermedades cardiacas deben adelantar las revisiones a los 20 años Vacuna contra el tétanosdifteria: Dosis de refuerzo partir de los 40 o 50 y cada 10 años Gripe: Vacuna anual a partir de los 65 años Presión arterial: Anual Diabetes: A partir de cualquier edad si se tiene obesidad, la presión arterial o el colesterol altos Cáncer colorrectal: Pruebas regulares desde los 50 años. Examen anual desde los 65 MADRID. Analíticas, electrocardiogramas, ecografías abdominales... son algunas de las pruebas a las que rutinariamente se someten miles de españoles. Por interés personal o por prevención laboral, las revisiones médicas inespecíficas gozan cada vez de mayor popularidad. Mutuas y clínicas privadas ofrecen los chequeos, asignando pruebas comunes y complementarias en función de las características del paciente. Rafael Herruzo, catedrático del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, justifica los chequeos: La detección precoz de la enfermedad es un arma clave Pero lanza una advertencia sobre los métodos: No se debe hacer una búsqueda a ciegas, ya que al buscar muchas cosas lo mismo que al pedir muchas pruebas sin una base racional a una población con baja prevalencia de la enfermedad, hace que la mayoría de los exámenes den resultados negativos, reduzcan mucho su eficiencia diagnóstica y, además, por azar, den algunos resultados positivos, los cuales, en su mayoría, son falsos positivos Detección precoz Desde la Clínica Universitaria de Navarra, Inmaculada Colina, consultora de Medicina Interna, cree que los chequeos rutinarios son fundamentales, dado que la detección precoz de una enfermedad mejora ostensiblemente el pronóstico y tratamiento La misma opinión tiene el director médico del Hospital Madrid Montepríncipe, Pablo González Jerez, para quien la elaboración de una historia clínica completa acompañada de una exploración física detenida y de las pruebas diagnósticas que de ellas pudieran derivarse, redundará en la detección precoz de patologías en fases oligosintomáticas y asintomáticas Neoplasias, enfermedad arterioesclerótica silente, diabetes y otros trastornos metabólicos son algunos de los hallazgos. La rentabilidad de las pruebas viene dada, según Rafael Herruzo, cuando nos orientamos por factores como la edad, tipo de trabajo, hábitos, etc, del sujeto que se está viendo y aplicando las pruebas que se ha demostrado fehacientemente que sirven para detectar lo que se desea Pruebas, en definitiva, con sentido que suelen agruparse en guías como la del Departamento de Salud de Estados Unidos. De ella, Herruzo destaca la inclusión de pruebas como la de infección de orina en embarazadas asintomáticas, cribado del cáncer de mama en mujeres mayores de 40 años (cada 1- 2 años) o bien del cáncer de cervix o detección de infección por clamidias o sífilis en mujeres sexualmente activas. Otras revisiones recomendadas son las del cáncer colo- Prueba de esfuerzo en una clínica norteamericana rrectal en hombres mayores de 50 años, diabetes melitus en adultos con hipertensión o hiperlipidemia, virus hepatitis B en embarazadas durante su primera visita prenatal, hipertensión arterial en mayores de 18, lipidemia en hombres mayores de 35 o mujeres mayores de 45 y osteoporosis en postmenopaúsicas. AP Frecuencia y tipo de pruebas Otra de las dudas reside en la frecuencia de las pruebas. La internista de la Clínica Universitaria de Navarra consideran que la frecuencia idónea, en pacientes asintomáticos menores de 50 años, sería cada dos años. A partir de los 50, anuales. Inmaculada Colina explica que las pruebas básicas para pacientes de entre 30 y 49 años consistirían en un estudio analítico (hematológico y bioquí- Cáncer de testículos: Autoexamen mensual Cáncer de próstata: Revisiones cada 3 o 5 años después de los 50. Examen anual desde los 65 y análisis de sangre para determinar la PSA si lo decide el facultativo No se debe hacer una búsqueda a ciegas, muchos exámenes dan resultados negativos y reducen su eficacia mico) estudio radiológico de tórax, ecografía abdominal y electrocardiograma; en casos de mujeres revisión ginecológica Sin embargo, González Jerez cree más oportuno realizar chequeos anuales a partir de los 40 años. Las pruebas que realizan en el Montepríncipe a menores de 40 son analítica completa, ecografía abdominal, radiografía de tórax, electrocardiograma, ecocardiograma, añadiendo en las mujeres de este grupo de edad la exploración ginecológica, citología y ecografía mamaria y ginecológica. A los de mayor edad corresponde además una exploración urológica, escáneres torácico (fumadores) y de coronarias, resonancia magnética cardíaca, ergometría y colonoscopia en caso de factores de riesgo, además de las ginecológicas que elija el médico. Para los mayores de 50 años, también asintomáticos, el diagnóstico incluiría en Navarra estudio prostático en varones y colonoscopia para prevención del cáncer de colon, según cuyo resultado se valoraría su periodicidad ulterior Todas estas exploraciones deberían ampliarse en el caso de que el paciente pre-