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ABC SÁBADO 24 9 2005 Sociedad 47 Religión 1 Votación. Lunes 18 de abril a las 18.00 Ratzinger 47 votos Bergoglio 10 votos Martini 9 votos Ruini 6 votos Otros 43 votos JORGE MARIO BERGOGLIO Prefiere la sotana negra a la púrpura de cardenal. Lava los pies a enfermos, presos y mendigos. Este perfil explica por qué recibió 40 votos en uno de los escrutinios del Cónclave, pero también explica por qué Bergoglio no quería ser Papa 2 Votación. Martes 19 de abril a las 9.30 Ratzinger 65 votos Bergoglio 35 votos Sodano 4 votos Tettamanzi 2 votos Otros 9 votos Un sacerdote humilde J. V. B. ROMA. Al cardenal de Buenos Aires no se le ha subido la púrpura a la cabeza. Hijo de un inmigrante italiano obrero ferroviario, Jorge Mario Bergoglio nació en 1936 en Buenos Aires. Después de diplomarse en Química entró en el noviciado de los Jesuitas y se ordenó sacerdote a los 32 años. Posteriormente amplió estudios en Chile, España y Alemania. Aunque forma parte de la Compañía de Jesús reconoce sencillamente que algunas cosas me gustan y otras no Con sólo 35 años fue nombrado provincial de Argentina y, durante la dictadura, salvó a algunos de sus hermanos jesuitas secuestrados por la Junta militar. Nunca criticó a los militares en público, pero intercedía en privado, y logró salvar también a muchos civiles, ganándose el respeto de las madres de la Plaza de Mayo. En 1980 dimitió del cargo de provincial en desacuerdo con la línea del padre Arrupe, que consideraba demasiado abierta a la teología de la liberación. Se retiró a un convento, reanudó sus estudios y pensaba trasladarse a Europa cuando el arzobispo de Buenos Aires, Antonio Quarracino, lo llamó en 1992 como obispo auxiliar. En 1998 se convirtió en arzobispo y Juan Pablo II lo nombró cardenal en 2001. Habla italiano, ingles, francés y alemán. El ser ítalo- argentino le hacía más papable, pero tenía en su contra dos listones muy difíciles de saltar: ser el primer Papa iberoamericano y el primero de la Compañía de Jesús. Aunque trabaja en el palacio arzobispal, comparte un pequeño apar- 3 Votación. Martes 19 de abril a las 11.00 Ratzinger 72 votos Bergoglio 40 votos Castrillón 1 voto Tettamanzi 0 votos Otros 2 votos 4 Votación. Martes 19 de abril a las 16.30 Ratzinger 84 votos Bergoglio 26 votos Shoenborn 1 voto Biffi 1 voto Otros 3 votos Durante el pre Cónclave, su portavoz, Guillermo Marcó, repetía que el cardenal Bergoglio no considera posible de ninguna manera el ser elegido, no se ve a sí mismo como Papa e incluso le molestan los comentarios sobre él en ese sentido. La retirada de Bergoglio parecía reforzar las posibilidades de los otros iberoamericanos favoritos: el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga o el brasileño Claudio Hummes. provenía, según el testigo anónimo, de un grupo constituido en torno a Karl Lehmann, presidente de la conferencia episcopal alemana, y Godfried Danneels, arzobispo de Bruselas, al que se suman grupos significativos de estadounidenses y latinoamericanos, y algún purpurado de la Curia romana Últimas votaciones Casi todos saben que Bergoglio es un candidato imposible, pero le votan por sus méritos personales y como alternativa a Ratzinger. Con diversos gestos, el jesuita argentino daba a entender que no aceptaría. El autor del diario escribe: Lo miro mientras va a depositar su voto en la urna sobre el altar de la Sixtina. Mantiene la mirada fija en la imagen de Jesús que juzga las almas al final de los tiempos. Su rostro refleja sufrimiento, como si implorase: Dios mío, no me hagas esto El segundo escrutinio concluye con un 65- 35 a favor de Ratzinger, que sobrepasaba ya la mayoría absoluta, mientras el tercero arroja 72 a 40, con el Decano ya muy cerca del listón de los dos tercios, fijado en 77 votos. En la pausa del almuerzo del martes 19, Bergoglio volvió a insistir en que no se consideraba candidato. Poco después, la primera votación de la tarde terminaba en 84- 26. Era, por fin, la fumata blanca Las sorpresas El purpurado anónimo revela, en cambio, un panorama completamente distinto desde la primera votación. Como se esperaba, Ratzinger, con 47 votos, encabeza el escrutinio, pero todo lo demás son sorpresas. El segundo es Bergoglio, con 10 votos; seguido de Martini con 9, el vicario de Roma; Camillo Ruini, con 6, y el secretario de Estado Angelo Sodano con 4. Maradiaga obtuvo sólo 3 votos mientras Dionigi Tettamanzi se quedaba en 2, víctima de la fragmentación del poderoso grupo de 20 electores italianos, un número equivalente al de todos los purpurados de Iberoamérica. El primer escrutinio, en que cada elector vota a su candidato favorito, resulta siempre muy disperso, mientras que a partir del segundo los votos se concentran ya en quienes tienen posibilidades de ganar. El voto a Jorge Mario Bergoglio tamento con el anciano ex rector del santuario de Lujan. Se mueve por Buenos Aires y Roma en autobús, y vive con la máxima frugalidad. Se acuesta y se levanta tempranísimo. Prefiere, en la medida de lo posible, vestir la sotana negra de sacerdote en lugar de mostrar la púrpura de cardenal. Su sede de Buenos Aires, corazón de Argentina, ha pasado momentos políticos y económicos difíciles, en los que Bergoglio mantuvo las distancias con los sucesivos políticos al tiempo que predicaba el mensaje de justicia social de Juan Pablo II. Celebra los oficios de Jueves Santo con los necesitados, lavando los pies a enfermos de los hospitales, presos de las cárceles o mendigos de los refugios. Este perfil explica por qué no quería ser Papa y, también, por qué 40 cardenales votaron a su favor. Sequía de votos para Maradiaga, Hummes, Tettamanzi y Scola La segunda sorpresa de los escrutinios consiste en los cardenales importantes que no lograron respaldo, como el hondureño Rodríguez Maradiaga o el brasileño Hummes pero, sobre todo, los italianos Dionigi Tettamanzi, de Milán, y Angelo Scola, patriarca de Venecia, quienes probablemente pidieron el voto para Ratzinger. Llama también la atención la ausencia de votos para cardenales de África, con 11 purpurados, o de Asia, que reúne otros tantos, considerando el gran prestigio que disfrutan el nigeriano Francis Arinze y el indio Iván Días. Aunque los datos filtrados no registran los votos dispersos iniciales, resulta curiosa la ausencia total de cardenales franceses o españoles. El tercer escrutinio incluye un voto testimonial para Darío Castrillón. El último escrutinio, dos votos testimoniales significativos: uno al cardenal Biffi, emérito de Bolonia, y otro al cardenal Shoenborn, arzobispo de Viena.