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36 Madrid SÁBADO 24 9 2005 ABC Hoy hace 50 años, el padre Llanos se instalaba en el Pozo del Tío Raimundo para acompañar a los emigrantes. Medio siglo después, su recuerdo y su obra siguen vivos Medio siglo de jesuitas en El Pozo TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: ABC MADRID. Entre Dios y los hombres reparto mi tiempo Este verso, grabado en el monumento dedicado a su memoria en la plaza del Pozo, resume la vida del padre José María de Llanos, jesuita que el 24 de septiembre de 1955 edificó una chabola en El Pozo del Tío Raimundo. Un local que, poco a poco, se convirtió en el centro de un barrio en continuo crecimiento, compuesto por emigrantes de Castilla- La Mancha, Extremadura y Andalucía y azotado por la marginación y la pobreza. Los terrenos del barrio eran de labor y los vendían unos desaprensivos los domingos, parcelándolos, a los infelices emigrantes que tenían que hacer sus chabolas en una noche para que la Policía no las echase abajo. Sin luz alguna, sin agua, más que la de los vendedores de ella en burro, sin escuelas, sin sanidad alguna, sin otra ley que la de la fuerza pública impuesta duramente. Ante esta situación, hubo que hacer de otro recordaba el propio Llanos sobre sus primeras impresiones, nada más llegar al Pozo. Pronto comenzaron las clases para niños, las gestiones para llevar luz y agua al barrio, un dispensario... Un trabajo sin horarios. De noche y a cualquier hora de la madrugada, los vecinos acudían a él despertándole ante cualquier enfermedad o para que pusiera orden en los conflictos familia- res apunta Juan José Rodríguez- Ponce, actual párroco de los jesuitas de Serrano y que vivió en El Pozo 31 años, entre 1968 y 1999. El centro del barrio era la capilla alrededor de la que se articulaba el barrio señala el religioso, quien recuerda cómo, gracias al empuje de los jesuitas, los vecinos de El Pozo consiguieron que el Ministerio de la Vivienda recalificara los terrenos como edificables o, entre otras cosas, modificara el trazado de la M- 30 para que no pasase por mitad del barrio, como estaba previsto. Trabajo por hacer El religioso define al padre Llanos como un creyente y un poeta, un hombre utópico y fundamentalmente de fe, con una personalidad y un carácter muy fuertes Según Alfredo Verdoy, quien acaba de publicar un libro sobre la presencia de la Compañía de Jesús en El Pozo, en contra de lo que se piensa, Llanos no fue un político frustrado; fue un religioso logrado. Destacaría su tenacidad y capacidad de lucha, y su muy alta capacidad de persuasión que llamaba la atención de jóvenes de toda clase social y significación política, que acudían al barrio a colaborar con los proyectos jesuitas en la zona. Llanos fallecía el 10 de febrero de 1992. En su funeral, seguido multitudi- El padre Llanos en una imagen de 1975, tomada en El Pozo Doce jesuitas viven en el barrio tratando de imitar el ejemplo de Llanos y los pioneros nariamente por los vecinos de El Pozo y por autoridades políticas de todo signo, el entonces provincial para España de los jesuitas, Elías Royón, destacaba que fue un hombre de todos y nadie puede pretender monopolizarlo. Bus- có a Dios y lo encontró en las chabolas de los pobres Unos pobres que, gracias al impulso de los jesuitas y a su propia confianza, habían hecho de un poblado marginal un barrio inserto, con todas las de la ley, en la capital de España. Cincuenta años después, el barrio se ha convertido en un ejemplo de orden urbanístico. La presencia de la Compañía de Jesús en El Pozo continúa siendo constante. Así, además de la parroquia de San Raimundo de Peñafort, en la que continúan realizándose las