Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 SÁBADO 24 9 2005 ABC Internacional La estampida texana deja 24 muertos y cientos de miles de atrapados en carretera Dos bolsas por persona, y el perro se queda fuera condiciones para subir al autobús y los coches sin gasolina se han quedado en las cunetas expuestos a un seguro saqueo o a la violencia de las inundaciones por venir MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL HOUSTON. El esqueleto de un autobús calcinado en una autopista tupida de coches casi inmóviles, era ayer la imagen de la tragedia que ha representado el éxodo texano en vísperas del huracán Rita. Los más desvalidos volvían a ser las primeras víctimas, antes incluso de que el fenómeno descargase su furia. Los 24 muertos de ese autobús de frenos recalentados y neumáticos reventados, tras 15 frustrantes horas camino a Dallas, eran los últimos del geriátrico Brighton Garden. Aquéllos a los que ningún familiar había ido a recoger. Intentábamos hacer lo correcto se lamentó Cindy Fieg, alcaldesa de la localidad de Bellair de donde habían sido evacuados. Todo empezó por una rueda, y quizá hubiera habido tiempo para abandonar el autobús, si hubiesen sabido que las llamas se multiplicarían velozmente al explotar en una macabra traca final las bombonas de oxígeno que portaban algunos de los viajeros. A los ancianos, varios de ellos incapacitados, les costaba moverse. El conductor hizo de héroe y sacó a algunos- -nueve han sido ingresados en un hospital de Dallas y otros doce salieron casi ilesos- pero tras las explosiones las llamas envolvieron el vehículo y fue imposible volver a entrar. b Los recuerdos, las fotografías Pronósticos negros El director de la División de Gestión de Emergencias de Texas, Jack Colley, adelantó ayer una estimación de los daños que podría causar el huracán Rita cuando irrumpa en las costas de Texas. Port Arthur, una localidad costera del estado de Texas, quedará completamente inundada con niveles de agua que podrán alcanzar los siete metros, según el instituto de emergencias. Más de cinco millones de texanos se verán afectados por los efectos destructivos del huracán. Más de 6.000 viviendas podrían ser destruidas por el ciclón. 16.000 personas podrían quedarse sin hogar tras el paso del Rita Decenas de miles de personas ya han sido evacuadas de las localidades situadas en el suroeste de este Estado, por donde se prevé que entre el Rita Las lágrimas y la desesperación se apoderaban de los que no tuvieron esa suerte. Casi todas las gasolineras se quedaron sin combustible. Las pocas que al anochecer dispensaban el preciado líquido se convirtieron en escenario de desesperadas reyertas entre quienes resolvían la escasez a tiros. Hasta la última gota Algunos tuvieron que renunciar a la huida y aprovechar las últimas gotas para llegar a un albergue. Los que apuraron todas las esperanzas, como el que se juega toda su fortuna a una sola carta, se quedaron tirados en el arcén, cruzando miradas con los que continuaban la marcha en coches atiborrados de colchones y garrafas, cual marroquíes en Algeciras camino de Europa. Al amanecer, con la cuenta atrás, la cordura empezó a imponerse. Las autoridades ordenaron la reconversión de las dos autopistas más congestionadas a un solo sentido para aliviar el tráfico. Autobuses oficiales pasaban por el arcén cargados de agua y gasolina para auxiliar a los desahuciados. La víspera, estos mismos autobuses pasaban ofreciendo la oportunidad de abandonarlo todo allí mismo. Dos bolsas por persona, el perro se queda. Rodaron las lágrimas por el mejor amigo y por esas maletas de fotos y recuerdos Policía y bomberos examinan los restos del autobús calcinado cerca de Dallas Tragedia sobre ruedas En realidad, todas las autopistas que salían de Houston hacia el centro y el norte de Texas eran una tragedia. Las autoridades no reaccionaron a la mayor estampida que se haya producido en la historia de EE. UU. al menos hasta doce horas después de que las vías de escape se hubieran transformado en interminables embudos que atraparon a cientos de miles de familias. Para recorrer la distancia entre Houston y Austin, que habitualmente dura dos horas y media, el jueves costaba 12, y eso para quienes llevaban los depósitos llenos y se habían aprovisionado de más garrafas de gasolina. Las gasolineras se quedaron sin combustible. Las pocas que al anochecer dispensaban el preciado carburante se convirtieron en escenario de desesperadas reyertas entre quienes resolvían la escasez a tiros irreemplazables que se quedan para ser saqueados o engullidos por el agua. Por eso la mayoría despreciaba a los rescatadores, que ayer volvieron con una oferta mejor. Desplazados del Katrina En algunos hoteles de Houston donde están las víctimas de Nueva Orleáns, la evacuación no era más fácil. Sofia Serrano, una nativa de Fiji que dirige el Comfort Inn Suits junto a la autopista 59, se enfrentó a un motín cuando trató de cerrar el hotel. No pueden echarnos, no tenemos a donde ir le gritaba una mujer negra que lideraba