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ABC SÁBADO 24 9 2005 Nacional LA POLÉMICA DE LA POLÍTICA ANTITERRORISTA 15 los nacionalistas. ¿Debe o no debe instar el Gobierno a que se ilegalice EHAK? -Con la legislación que tenemos, el Gobierno tiene que dejar hacer al Fiscal, que es el que tendría que proceder a hacerlo. Que cada uno asuma su responsabilidad. ¿Y tendría que hacerlo el Fiscal del Estado? -Sí, yo creo que sí. -Al margen de su debilidad operativa, que nadie cuestiona, ¿ETA está mejor o peor que hace un año? -Para mí, hay dos elementos negativos que no había antes: la banda tiene iniciativa política, está definiendo el campo en el que se juega, y eso es terrible. Y segundo: como el pacto con el PP se ha disuelto, el Gobierno está en la peor de las situaciones, en la situación más débil, para afrontar un proceso. Lo que debe hacer, cuanto antes, es hacer emerger el Pacto de las Libertades. Además, definir la estrategia del final de ETA en base a la derrota de la banda, no a ninguna clase de negociación. Ya hemos dicho nosotros, y está claro, que no hay negociación si no dejan las armas. Por eso mismo no puede mezclarse ninguna decisión política. -Pero su partido dice que ha sido el PP el que ha roto el Pacto utilizando el terrorismo como arma electoral. -Porque no es verdad, como dicen algunos, que el Gobierno puede hacer lo que quiere. Lo que yo defiendo es que el Gobierno sólo puede hacer lo que puede. Y lo que puede pasa por un acuerdo con el PP. Y si el Acuerdo se debilitaba por la resolución (del Congreso) pues hay que retirar la resolución. Aznar no quería el Pacto por las Libertades y lo tuvo que aceptar. Porque tú debes hacer lo que puedes hacer. -Hablando de hacer, ¿cómo contempla la previsible llegada al Congreso de un Estatuto que define a Cataluña como nación? -Aprobar eso sería un punto de no re- No hay injerencias políticas en las asociaciones de víctimas -En plena polémica sobre las ayudas a las asociaciones y cuando la mayoría de ellas está saliendo a la calle en contra de la negociación con ETA, ¿usted cree que se están haciendo bien las cosas con las víctimas? -Yo creo que demasiadas veces se mezclan los dos planos: el moral y el político. Las víctimas tienen que convertirse, si no se han convertido ya, en una de las vigas maestras de nuestra convivencia. Porque cada país tiene sus zonas de consenso y de acuerdo alrededor de grandes hechos, sobre todo grandes traumas. Los ingleses, por ejemplo, después de los atentados, acudían a la referencia de la Segunda Guerra... Vamos, el hecho es que las víctimas son parte fundamental en la que debemos coincidir la gran mayoría. Hay que cuidarlas en la solidaridad, en el apoyo, en el cariño. como la conciencia crítica que son, pero también se tienen que cuidar. No se pueden prodigar excesivamente. ¿Cree que hay injerencias políticas en las asociaciones de víctimas? -Se puede estar de acuerdo o no, pero, sinceramente, yo creo que no hay injerencias políticas. Eso es volver a la mala política, la que huye del consenso. La división es malísima. Establecerías diferencias y darías la razón a quienes piensan que los terrorismos son diferentes. Que hay buenos y malos. Y no. Todos son igual de malos. No hay justificaciones. No todos los nacionalistas matan por el hecho de ser nacionalistas, ni todos los árabes matan por serlo. Es un pretexto. Sobre terrorismo, no es verdad que el Gobierno pueda hacer lo que quiere; sólo puede hacer lo que puede Que quede claro que si se aprueba el concepto de nación a Cataluña, habrá sucumbido la ciudadanía española torno. Yo creo que estamos en una mala situación. Quien no quiera reconocerlo se está equivocando. No hay que dramatizar. No va a desaparecer el país. Pero sí está en juego que este país se vertebre de otra forma. Que la vertebración sea más cara, en la que unos territorios tengan privilegios en perjuicio de otros y en la que se debilite la ciudadanía española en beneficio de los elementos identitarios de cada comunidad o región. A mí no me gusta. Yo, como defiendo desde la izquierda la libertad, la igualdad, la solidaridad, me lleva a estar en contra de los privilegios, del egoísmo, de que este país sea un proyecto de los nacionalistas... Y la paradoja está en que se quiera cambiar algo que ha funcionado bien. Como ha funcionado bien, pues vamos a cambiarlo. Pero, digo yo, si funciona bien, ¿por qué lo quiere cambiar usted? -Para usted, entonces, no hacía falta reformar nada. -No hacía ninguna falta. Pero, además, si se provocaba esa reforma, se tenía que hacer, no para satisfacer a los nacionalismos, a Carod, al PNV o al otro, que nunca se sentirán satisfechos, sino para mejorar nuestra casa constitucional. Y además, se tenía que hacer desde el acuerdo entre el PSOE y el PP, que son los que van a gobernar hoy o mañana. Y ni no hay acuerdo, pues no se hace. Tiene que trascender la sigla de un partido político. Que es muy importante. Pero más importante que el PP y que el PSOE es España. -Entonces no opina, como otros compañeros de su partido, que es un problema puramente conceptual, de lenguaje... -No, no, en absoluto. El significado de las palabras es el que es y el concepto de nación es el que es. Y además, en este caso, lo dice claramente la Constitución. España es la única nación. Y que no se equivoque nadie. Si esto sale, mañana pedirán lo que significa esa palabra en política: la posibilidad de decidir su futuro sin el resto de España, la posibilidad de representación internacional al margen de España. Hay una cosa clara: la posibilidad de ciudadanía, desde el punto de vista de la Revolución Francesa, sólo se da en la nación. En las comunidades autónomas, lo que predomina es lo identitario. Tenemos que saber que si se aprueba lo de nación, habrá sucumbido la ciudadanía española y habrá emergido lo identitario de cada autonomía. -Con la última ofensiva de ministros negando el término nación a otra cosa que no sea España, ¿está el Gobierno intentando cerrar la misma caja de pandora que abrió en su día? -No lo sé, pero haría bien. Contaría con mi apoyo entusiasta. Yo creo que las cosas que no se han hecho bien hay que rectificarlas. No se puede decir que da igual. No es algo neutro. No podemos decir que no pasa nada, porque pasa todo.