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ABC VIERNES 23 9 2005 97 Deportes Guti salvó la cara al Madrid La entrada del canterano por Gravesen revolucionó al equipo, que cambió su mala suerte por goles y desarboló a un Athletic muy serio REAL MADRID ATHLETIC 3 1 José Iván Gutiérrez emula a Somarriba y conquista la medalla de plata en el Mundial contrarreloj CUANDO UN EQUIPO QUIERE, PUEDE ENRIQUE ORTEGO Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Míchel Salgado, Pavón, Woodgate, Roberto Carlos; Gravesen (Guti, m. 46) Pablo García; Beckham, Raúl (De la Red, m. 86) Robinho; y Ronaldo (Raúl Bravo, m. 69) Athletic (4- 2- 3- 1) Aranzubia; Expósito, Prieto, Lacruz, Casas; Orbaiz, Ibon; Tiko, Gurpegui (Iraola, m. 72) Yeste (Llorente, m. 69) y Etxeberria. Árbitro Undiano Mallenco. Amarilla a Lacruz, Salgado, Gurpegui, Tiko, Orbaiz y Prieto. Dos, y por tanto roja (m. 66) a Woodgate. Goles 0- 1, m. 24: Woodgate, en propia puerta. 1- 1, m. 52: Robinho. 2- 1, m. 64: Raúl. 3- 1, m. 68: Raúl. JOSÉ MIGUEL MATA MADRID. Andaba el Real Madrid pensando ya en impugnar su sino, su fortuna, su suerte. Que es negra, pero no del negro arbitral. Pensaba ya en preparar un pliego de descargo para, en su ídem, alegar cualquier cosa. Porque en lo que va de Liga y ante el Athletic, todo le estaba saliendo de cruz. A pesar del interés e incluso del espíritu que ponían sus jugadores, especialmente un Raúl que, decían las malas lenguas, está en el punto de mira del técnico- ¿será locura mágica o transitoria? -para ser el próximo inquilino del banquillo. Y es cierto que el Madrid podía quejarse del destino. Porque a las rayas estrechas del día del Celta o al pito ligero del partido ante el Español, ayer añadió la cabeza inoportuna del resucitado Woodgate, al que le eligieron un mal día para dejar de estar lesionado. Pasarse catorce meses esperando jugar para hacerse un gol en propia puerta antes de la media hora del debut no tiene nombre, pero hacer dos faltas- -la segunda de tarjeta más que rigurosa- -e irse expulsado es. Así que cuando el Athletic se puso en ventaja gracias a ese regalo, pero también a que controlaba el partido con soltura porque anulaba a los ¿creadores? locales- -bueno, Gravesen se anulaba solo, en casi todos los sitios y casi siempre molestando- y obligaba al Madrid a pegar pelotazos, a perder balones y a que Raúl tocase generala, la grada también se puso el pito en la boca y te temió lo peor. La estrategia de Mendilibar daba resultado. El Madrid se rompía en su propio campo porque Gurpegui, colocado en el centro de la media punta, se bastaba para incordiar a Pablo García y Gravesen y a los blancos no les corría el balón, lo que sí les pasaba a los bilbaínos, que abrían a izquierda y derecha y que tuvieron en Tiko la pierna que ues es verdad. El equipo está con el técnico. O al menos esa sensación se deduce de la brillante reacción de la segunda parte, producto sobre todo de la voluntad y del amor propio de unos profesionales que supieron entender que a falta de ideas, a la victoria se puede llegar por otros caminos. Querer, en este caso, fue poder. Luxa puede estar agradecido de comandar a un grupo de jugadores comprometidos. No sé si con sus ideas tácticas, pero sí con la responsabilidad común. Parece que el técnico ha sentenciado a Guti, que a partir de ahora será hombre de medios tiempos, o en su defecto entrará sobre la marcha y pocas veces de titular. Ayer tuvo que echar mano de él. No tenía otra salida. El juego estaba siendo más plano, si cabe, que en los partidos anteriores. Pablo García y Gravesen demostraron que no pueden jugar juntos porque son más de lo mismo. Y Guti fue el revulsivo. Su pase en la jugada del primer tanto fue la catapulta para remontar el partido. A la espera de Zidane, no hay otro jugador en la plantilla capaz de meter esos milimétricos pases interiores en perpendicular que suelen dejar al compañero mano a mano con el portero. Después, todo el equipo se metió en materia. Inmenso Raúl, y más solidario que nunca Beckham. P Robinho celebra su primer gol como madridista AFP ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: notable. Míchel Salgado: bien. Pavón: bien. Woodgate: mal. Roberto Carlos: regular. Gravesen: mal. Pablo García: regular. Beckham: regular. Raúl: muy bien. Robinho: bien. Ronaldo: regular. Guti: muy bien. Raúl Bravo y De la Red: s. c. El técnico: Luxemburgo. Bien. Acertó al meter a Guti, lo que evidencia que se había equivocado antes. Pero bien está lo que bien acaba. Lo mejor: Raúl, inconmensurable y goleador, y Guti, porque cambió al equipo. Casillas, como casi siempre. Lo peor: la primera parte del conjunto, descosido y sin tino. Y Gravesen, fatal. pudo ejecutar. Pero dos de sus remates los rechazó Casillas y el otro se le fue desviado por poco. El Athletic asustaba y el Madrid se hundía en su propia impotencia, otra vez lastrado por las bandas y con Ronaldo desaparecido. Pero tras el descanso los blancos se transformaron. Guti entró por Grave- ATHLETIC Aranzubia: bien. Expósito: bien. Prieto: regular. Lacruz: regular. Casas: bien. Orbaiz: bien. Ibon: regular. Tiko: bien, Gurpegui: bien. Yeste: regular. Etxeberria: regular. Llorentes: bien. Iraola: s. c. El técnico: Mendilibar. Bien. La posición de Gurpegui fue un acierto y su equipo movió bien el balón, aunque no acertase en el remate. Lo mejor: salió a por el partido y en la primera parte la defensa adelantada y la presión acogotó al Madrid. Lo peor: se hundió en los minutos de inspiración blanca. Nadie acertó a tapar a Guti, que les hizo un siete sen y fue como si la noche se convirtiera en día. Esa sustitución cambió la suerte, hasta entonces esquiva, del Madrid. Pero la cambió porque, sobre todo, cambió su fútbol. Guti ve de espaldas lo que el danés no ve ni de frente. Y el ritmo que le metió a su equipo rompió al Athletic, cuya defensa adelanta- da pasó de inexpugnable a coladero merced a un jugador que mira el fútbol hacia arriba y no hacia abajo. La fortuna cambió tanto que los blancos, acostumbrados a pifiarla a balón parado, encontraron el empate en una jugada de estrategia. Una falta que cabeceó Robinho, que también es suerte. Y las tablas engrandecieron al Madrid al tiempo que encanijaban al Athletic. Ronaldo pudo festejar su cumpleaños- -ayer hizo 29- -acto seguido, pero lo evitó Aranzubia. Aunque poco después una jugada de libro, en tres toques partiendo de Guti, en profundidad a Ronaldo y éste en carrera cediendo a Raúl para marcar, hizo que llovieran felicitaciones al brasileño. El Athletic estaba a punto de irse a la lona cuando llegó la roja a Woodgate. Pero los blancos ya estaban en racha. Ni la mala suerte les paraba. Raúl remató su gran trabajo con el tercero, un golazo de cabeza que rubricaba la victoria. El Madrid había impugnado su mala suerte y esta vez la fortuna le dio la razón. Porque la suerte, en fútbol, es jugar bien.