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ABC VIERNES 23 9 2005 Espectáculos 67 El cineasta argentino Marcelo Piñeyro estrena hoy El método basada en la obra de teatro de Jordi Galcerán El método Grönholm un filme que pretende fotografíar el mundo contemporáneo Un polémico método (Grönholm) TEXTO: AITOR RIVEIRO FOTO: ABC MADRID. Una sala de reuniones de un rascacielos del complejo Azca en un Madrid tomado por manifestantes antiglobalización un único puesto de trabajo; siete tiburones de los negocios dispuestos a todo por conseguirlo; y un método de selección muy particular: el Método Grönholm. Éste es el punto de partida de la última película de Marcelo Piñeyro (Buenos Aires, 1953) con la que el director de Kamchatka o Plata quemada ha querido tomar una instantánea, una polaroid de este momento de la sociedad en la que hay dos mundos que se ignoran entre sí, pero que coexisten Piñeyro ha contado con una materia prima de lujo para su filme, empezando por la obra original de Jordi Galcerán, El método Grönholm que ha sido adaptada con la ayuda de Mateo Gil- -colaborador habitual de Alejandro Amenábar, que dejó su impronta en películas como Tesis o Mar adentro -e interpretada por algunos de los mejores actores españoles actuales: Carmelo Gómez, Eduard Fernández, Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Adriana Ozores, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke y el argentino Pablo Echarri. El método es el sexto largometraje de Marcelo Piñeyro, quien confesó que le tenía mucho miedo a esta película porque está muy desnuda: no hay dónde refugiarse más que en la acción dramática y en los actores y supone un cambio radical en su registro, pues sus anteriores filmes son mucho más intimistas y presentan unos personajes que, por convicción o por accidente colisionaban con el establishment mientras que éstos se matarían por pertenecer a él Este hecho obligó al director a cambiar su habitual forma de trabajo como si fuera mi primera película, nada de lo que sabía me servía: hasta ahora siempre había ensayado mucho, pero sobre un guión terminado, investigando en las raíces de los personajes, en sus historias y acá nada de eso me servía porque ésta es una película de vínculos aquí y ahora Carmelo Gómez, Najwa Nimri y Eduardo Noriega en un momento de El método en su primera temporada en el teatro Marquina de Madrid- -es una comedia, con un único aspirante al puesto, mientras que la película es un drama de principio a fin. Polémicas aparte, El método presenta una descarnada visión del mer- Le tenía mucho miedo a la película, no hay dónde refugiarse salvo en la acción dramática y en los actores cado laboral actual y del todo vale que parece haberse impuesto en nuestra sociedad. Y eso que, según Piñeyro, elegimos de la realidad lo más manso, lo que ha quedado son juegos infantiles, porque pensamos que si no, no nos iban a creer El método Cuando Pavlov conoció a Kafka España, 110 minutos Director: Marcelo Piñeyro Intérpretes: Eduard Fernández, Najwa Nimri, Eduardo Noriega JAVIER CORTIJO ener, como tenemos, la retina encallecida de rutina con tanto rosario binario de nominación- expulsión, insulto- pateo, gallito- abandono académico y otras gotas malayas televisivas podría hacer que argumentos como el de El método perdieran pegada y tratamiento de choque. Afortunadamente, no es así porque, si la realidad siempre supera a la ficción, ésta se suele tomar la revancha, revolverse y aplicarle una doble Nelson a la yugular. Un argu- El auténtico método Grönholm La adaptación que han realizado Piñeyro y Gil ha sido bastante libre y respeta bastante poco de la idea original de Galcerán, auunque el cineasta no ha querido polemizar y ha declarado que al autor de El método Grönholm le gustó la versión. Sin embargo, Garcelán afirmó recientemente que no tiene nada que ver con la obra de teatro: Los personajes son distintos, el argumento, el desenlace, el 95 por ciento de los diálogos son nuevos... incluso le han cambiado de género Efectivamente, la obra original- -que entra en su segundo año en escena, con más de 115.000 espectadores y 331 funciones T mento bien sudado en los escenarios teatrales, que siempre reciben con las tablas abiertas juegos de ingenio y dameros malditos estilo La ratonera o Sleuth O Los diez negritos antecedente directo de este método de selección kafkiano y en el fondo pavoloviano (si el hombre es un lobo para el hombre, el ejecutivo es un mamut con corbata) en el que se desgrana la miseria, la codicia y la inmundicia humana en siete actos, tantos como aspirantes al trono en caníbal liza. Marcelo Piñeyro, especialista en asfixias pamperas, mete en la impecable olla a presión a un puñado de platos fuertes que, sin desmerecer a los excelentes actores de El método Grönholm original, son la gran atracción del circo: es difícil disfrutar de tanto talento interpretativo junto y, encima, sentadito y mirándose a los ojos. A tanto llega la concen- tración del grupo salvaje que se perdona, y hasta queda bien en el meollo, la racanez de dicción de dos o tres de ellos, la tartamudez de otro y que Adriana Ozores se haya engominado la melena protesta y sufridora (no pierdan de vista a Natalia Verbeke y Eduard Fernández, un consejo) Incluso el fichaje en el guión de Mateo Gil (línea Allanamiento de morada su memorable corto) le da un punto de sonrisa- estalactita a la historia y afila aún más el canino de su carga de profundidad. Se puede discutir alguna licencia tecno- cinéfila alguna escena astracanosa en el excusado o alguna lección moral demasiado subrayada y cacareada, pero la potencia medular de la pieza sigue intacta. Moraleja: que me quede como estoy, que los jefazos sinergéticos lo pasan muy mal, los pobrecitos. Aunque en el fondo sean los último monos del infierno.