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52 Sociedad VIERNES 23 9 2005 ABC interestelar Aumenta la resistencia a los fármacos antigripales b Un estudio del Grupo de Análisis 28 años de odisea espacial Situación actual Zona de choque entre el viento solar y el interestelar Voyager 1 Voyager 1 Sonda Voyager 1 Primera fase del vuelo Neptuno 25 agosto 1989 Urano 24 enero 1986 Sistema Solar Saturno 12 nov. 1980 Lanzamiento 5 sept. 1977 Júpiter 5 marzo 1979 Espectrómetro Cámaras fotográficas Antena de alta ganancia Cochrane reduce la efectividad de la vacunación contra la gripe en los mayores de 65 años a un 30 por ciento G. Z. MADRID. Dos investigaciones que publica The Lancet han alertado del peligro que supondría una posible mutación del virus de la gripe aviar. Los dos estudios, uno sobre la capacidad antiviral de una de las dos familias de antigripales, los adamantanos (amantadina y rimantadina) y otro sobre la eficacia de la vacunación en mayores de 65 años, ponen en duda la capacidad de respuesta a una potencial pandemia. El primero de los estudios, de los Centros para el Control y Prevención de la Enfermedad de Estados Unidos, afirma que la resistencia a los adamantanos ha aumentado un 12 en la última década. O dicho de otra forma, que su eficacia se ha reducido en idéntico porcentaje. Rick Bright, responsable de la investigación, cree que este hecho tiene amplias implicaciones para los gobiernos que planeen almacenar estos fármacos para combatir cepas epidémicas y pandémicas de gripe, ya que con el descenso de su efectividad, tanto la amantadina como la rimantadina probablemente no serían eficaces para la prevención y tratamiento de una pandemia. Quedaría sólo una familia de fármacos con capacidad para combatir la gripe, los inhibidores de la neuraminidasa, con lo que disminuye la capacidad de respuesta. El segundo estudio contradice los datos sobre la efectividad de las campañas de vacunación contra la gripe en mayores de 65 años, la población con mayor riesgo de contraer la enfermedad. Comúnmente se ha relacionado la vacunación con tasas de efectividad en la reducción de las hospitalizaciones en torno al 70 Sin embargo, el metaanálisis del Grupo de Análisis Cochrane la rebaja al 30 La Organización Mundial de la Salud salió al paso del estudio, volviendo a respaldar la eficacia de las vacunaciones. Viento solar Am ció plia n Fotopolarímetro Viento Voyager 2 Límite del Sistema Solar Magnetómetro HELIOPAUSA C. AGUILERA Generador de radioisótopos La Voyager 1 encuentra una inesperada actividad en el vacío interestelar La nave se encuentra ya a 14.100 millones de kilómetros de la Tierra b El vacío interestelar es el esce- La odisea de las Voyager La Voyager 2 se lanzó primero, el 20 de agosto de 1977, y la Voyager 1 fue lanzada en una trayectoria más rápida a Júpiter el 5 de septiembre de 1977. La misión llevó a la Voyager 1 hasta Júpiter en 1979 y Saturno en 1980, mientras que Voyager 2 sobrevolaba Júpiter en 1979 y Saturno en 1981. El éxito de la misión llevó a la NASA a continuar la misión hasta Urano. Poco después, también hasta Neptuno. Voyager 2 llegó a Urano en enero de 1986. El 25 de agosto de 1989, Voyager 2 mandaba a la Tierra las primeras fotografías de Neptuno. La Voyager 1 siguió su trayectoria para convertirse en estos momentos en el objeto humano más alejado de la Tierra. Entre ambas han enviado a la Tierra un total de cinco trillones de bits de datos científicos y han descubierto 21 nuevos satélites, entre otros muchos hallazgos. del Sol (una unidad astronómica es la distancia del Sol a la Tierra, 150 millones de kilómetros) La Voyager 1 ha cruzado ya 94 veces esa distancia desde su lanzamiento. Datos anteriores apuntaban la existencia de la región de turbulencia final puesto que se habían registrado incrementos en la intensidad de las partículas energéticas de baja intensidad con fuertes diferencias de temperatura. Algunos investigadores piensan que se debe a posibles golpes cruzados generados por los vientos. Eso no es seguro, pero sí la existencia de ese cruce de golpes La Voyager 1 tiene su detector de plasma roto desde hace años. Con ese aparato funcionando podría haber da- nario de violentos choques de partículas, especialmente en la zona de turbulencia final hasta donde llega la influencia del Sol VÍCTOR M. OSORIO MADRID. La sonda espacial Voyager 1 ha traspasado un objetivo hasta ahora inalcanzable: cruzar el límite del espacio al que llega el viento solar. Se trata de una zona fuera ya de nuestro sistema planetario del todo inexplorada y que podría deparar numerosas sorpresas tras su estudio. En ese lugar, al que se llama de turbulencia final el viento solar sufriría una desaceleración hasta combinarse con el interestelar. La acción del Sol se expande en el espacio en un flujo supersónico conocido como viento solar, pero hay un punto fuera del Sistema Solar donde ese viento desacelera por la acción de ondas de choque. El fenómeno es parecido al de un avión supersónico, que va precedido de una onda de choque cuyo rol es frenar el aire de cara para que fluya suavemente alrededor del aparato. En el caso del viento solar, la onda de choque genera una desaceleración en la zona de turbulencia final Allí termina el flujo supersónico y se crea uno subsónico donde el viento solar se combina con el interestelar. Como el viento solar se mueve en todas direcciones, la región de turbulencia final rodearía todo el Sistema Solar. La distancia a la que se produce el choque entre vientos ha sido debatida durante años. Las predicciones muestran que podría estar entre noventa y cien unidades astronómicas Aeropuertos, puerta de la gripe La Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido puso ayer sobre la mesa la tercera advertencia contra el peligro de una posible pandemia de gripe. Un estudio en British Medical Journal advierte que en el caso de una nueva epidemia de neumonía asiática o de gripe los viajes aéreos podrían representar la principal ruta de extensión de la enfermedad. La investigación asegura que los controles sanitarios no evitarían la detección de personas infectadas, al no mostrar síntomas debido al periodo de incubación. do información sobre la velocidad de los flujos de viento solar, mostrando una desaceleración de la velocidad una vez cruzada la zona de turbulencia final Este dato no se podrá tener hasta 2009 o 2010, cuando la Voyager 2 cruce también ese límite. No obstante, las expectativas respecto a la región de turbulencia final son grandes. A principios de los setenta una nueva forma de rayos láser cósmicos, llamados rayos cósmicos anómalos fue descubierta. Tenía una inusual composición: helio, nitrógeno y oxígeno, aunque también se observaron hidrógeno, neón y argón. El origen de esos rayos es un gas interestelar neutral que fluye a través del Sistema Solar y que es ionizado y acelerado por el viento solar. La aceleración es la clave. Inmediatamente tras la ionización, las partículas interestelares son recogidas por el viento solar y adquieren fuertes energías. La zona de turbulencia final ha sido considerada como el lugar ideal para que tenga lugar esa aceleración. En cambio, no hay evidencias de aceleración en los rayos cósmicos tradicionales. Su espectro y su intensidad no cambian al cruzar esa zona. Estaba clara la existencia de la zona de turbulencia final pero no se esperaba encontrar una aceleración como la que ha visto la Voyager 1. Tras varias décadas sin datos relevantes, el análisis del flujo supersónico del viento solar fuera del Sistema Solar muestra que la región de turbulencia final es predecible y se puede ubicar. Ahora se espera observar condiciones en la región subsónica nunca vistas antes. Con la información de la Voyager 1 y la que proporcionará la Voyager 2, lo mejor está todavía por llegar.