Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 23 9 2005 Opinión 7 es de verdad inmutable, o bien si es posible sugerir una metamorfosis integral de ese modelo (o su extinción) Pero no parece adecuado transformar lo que ha sido uno de los pilares de nuestro tipo de sociedad sin abordar los problemas que su radical privatización puede plantear- -y los que de hecho lleva planteando desde hace años- -con cierta calma y profundidad. Y también con real libertad de expresión, nada fácil en un clima de discusión mediática que tiende a estigmatizar, y a descalificar, a quienes se atreven a mantener posiciones diferentes (paradójicamente, tachándolos dedogmáticos y reaccionarios: se supone que lo más dogmático es no tolerar la opinión contraria a la propia) LA ESPUMA DE LOS DÍAS ALEMANES ABAJO FIRMANTES E ÁNGEL CÓRDOBA En efecto, los modelos de matrimonio y familia muestran notables variaciones históricas y geográficas, pero con una constante: se los ha considerado instituciones que trascienden el interés meramente individual, por legítimo que sea. Por otra parte, hay algunas cosas en el presente debate políticoy mediático sobre el matrimonio que no se comprenden bien. Especialmente dos. Primero, este proceso de transformación radical del modelo legal de matrimonio y de familia- -que termina por influir poderosamente en las costumbres y la ética sociales- -se ha ido llevando a cabo fragmentadamente, y a menudo precipitadamente. No se ha propiciado, y a veces ni siquiera se ha permitido, un serio debate intelectual, social o político. Podrá discutirse si el modelo tradicional de familia En segundo lugar, sorprende que la autonomía de la voluntad suela invocarse como argumento sólo a favor de la laxitud de las reglas aplicables al matrimonio, pero no en sentido opuesto. Quiero decir que el mismo principio debería aplicarse a aquellas personas que libremente decidan someter su matrimonio, y su proceso disolutorio, a un régimen más estricto. La opción por privatizar la regulación jurídica del matrimonio- -el matrimonio a la carta -implica también la posibilidad de que, en virtud de su autonomía contractual, los contrayentes pacten un esquema matrimonial parecido al del matrimonio tradicional. Es lo que se ha tratado de hacer, en muchos estados norteamericanos, con la figura del covenant marriage, recurriendo a las reglas básicas del derecho de contratos. No estoy seguro de que el actual proceso de transformación jurídica del matrimonio en algunas sociedades occidentales tenga marcha atrás en el futuro inmediato. Pero sí tengo claro que los mismos principios en que se basa- -parezcan o no legítimos- -permiten el afianzamiento de posiciones favorables al matrimonio- institución. Es algo que no deberían olvidar sus partidarios, y especialmente las iglesias, que son las que principalmente mantienen hoy la necesidad de retornar a una noción de familia centrada en el matrimonio, y a una noción de matrimonio que responda al diseño que ha sido predominante en Occidente durante siglos. Quizá tendrían que apostar por la vía de la responsabilidad social de los ciudadanos más que por la vía de una imposición legal que de momento resulta poco probable. En vez de seguir una estrategia de no contaminación con un sistema jurídico matrimonial que se considera inaceptable, se trataría de utilizar el principio de autonomía de la voluntad para reclamar el derecho a regular la propia vida matrimonial del modo que uno considere más conveniente. PALABRAS CRUZADAS ¿Está la CNMV siendo neutral o sesgada en la opa de Gas Natural sobre Endesa? VA POR MAL CAMINO PARA NEUTRALIDAD, LA JUSTICIA REO que fue el brillante profesor de Chicago y premio Nobel de Economía George J. Stigler quien acometió una investigación empírica sobre la utilidad de la Securities and Exchange Commission de los Estados Unidos, la famosa SEC. Su conclusión fue que no había servido para nada. Y eso que el estudio fue anterior a los escándalos empresariales de los noventa, en cuya prevención también se mostró inútil. Y eso que se trata de Estados Unidos, cuyas instituciones suelen ser de mejor calidad que las nuestras. Una y otra vez comprobamos en España que la expansión del poder hacia estos nuevos campos donde cuenta aún con legiCARLOS R. timidad respecto de la opinión pública BRAUN (vigilancia, transparencia, competencia, etcétera) no es sólo inútil, como en EE. UU. sino dañina, por lo que hacen y recomiendan unos dirigentes que, además, no parecen independientes. Es difícil que lo sean, y menos aún en una operación de tintes políticos tan incuestionables como la opa de Gas Natural sobre Endesa. La reacción de la oposición, típicamente, se limita a los nombres: que se vaya Conthe, no la CNMV. Pero debería bastar la justicia, que siempre ha bastado para perseguir a los ladrones y los estafadores. Que es de lo que se trata, quiero creer. L OS reguladores deben ser imparciales, prudentes y distantes para cumplir su función, para que los mercados circulen por cauces de leal competencia. La reputación del regulador se construye paso a paso, con tiempo, y se destruye en unos minutos, con resoluciones mal fundadas y locuacidad inoportuna. La CNMV española es joven, empezó bien, pero suma más tropiezos de los soportables. Su reputación es baja y va a menos. Blas Calzada hizo un buen trabajo tras las malas obras de sus antecesores. El nuevo presidente va mal por innecesaria incontinencia verbal, porque no se sabe el oficio y porque está más en la contienda que en la templanza. No acumula autoridad ni construye reputación, FERNANDO G. URBANEJA es mejor articulista que regulador. Para la gran opa la CNMV está bien dotada técnicamente, pero mal dirigida. El presidente ha entrado al trapo antes de tiempo, cuando no tocaba, lo cual le convierte en un mal árbitro del partido. Cuando trata de corregir errores acaba reprendiendo a los periodistas que transmiten el mensaje, y lo hace, además, en sede parlamentaria, con lo cual sigue sumando errores. Tiene muy difícil parecer parcial, aunque ése sea su deseo. Los buenos amigos deben recomendarle que se calle o que se dedique a otra cosa que no sea la CNMV. C L nihilismo antipolítico que lleva a la abstención o a los populismos clamorosos ha aparecido en esos electores que en Alemania se han pasado del voto neonazi a preferir la izquierda imposible y retrógrada que representa la suma de Oskar Lafontaine y los antiguos comunistas del Este que dedicaron cuarenta años a la ruina y el dogma. A Lafontaine, el líder verde Joschka Fischer le ha comparado con la extrema derecha austríaca. Antes de las recientes elecciones que han dejado Alemania en el limbo, un grupo de escritores criticó en un manifiesto el populismo rampante del Linkspartei de Lafontaine. Aquellos abajo firmantes, entre ellos Peter VALENTÍ Schneider, acusaban al PUIG Linkspartei de xenofobia y antieuropeísmo. En España, los últimos abajo firmantes han sido gentes del cine y del teatro. Después del 11- M, Almodóvar llegó a hablar de un intento de golpe de Estado por parte del PP. Malos tiempos para la épica. Tiempos inconvenientes para la rectificación. A Schröder no le han faltado abajo firmantes, como es habitual en la izquierda europea, aunque su caso corresponda más al camaleonismo y a la huida hacia delante que a la senda marcada por estadistas como Helmut Firmar o no firmar: Günter Grass siempre firma y en esta ocasión apostilló que Angela Merkel estaba al frente de una peligrosa pandilla neoliberal. En las opiniones políticas de Grass hay algo de hachazo de leñador y poco del matiz del ebanista. En realidad, su caso ya es histórico. Según un informe del Spiegel Eva Menasse- -otra escritora pro- socialdemócrata- -insiste en que los escritores debieran manifestar en público sus opciones políticas porque no pueden ser ajenos a lo que ocurre en el mundo. Es una vieja polémica. Otra escritora, Tanja Dückers, preferiría que los escritores no hiciesen publicidad de los partidos, que no fueran tan serviles y que optasen por la independencia política. No hace falta ser integristas de la política para entender que en la Europa de ahora mismo hacen falta debates de ideas para disipar el inmovilismo. Con cierta belicosidad, Eva Menasse- -partidaria expresa de Schröder- -ha apuntado que no existe una lista de escritores pro- democristianos. La cuestión es si es que Angela Merkel no tiene ningún escritor que la quiera o si los escritores liberal- conservadores alemanes tienen otra cosa mejor que ser abajo firmantes por unos días. A veces uno se pregunta por qué razón las opiniones políticas de un escritor tienen que ser más significativas que las de un notario o de un agente de la policía urbana. Hay escritores que saben de política, y otros no. En España, si acaso, el escritor acostumbra a basar sus criterios en la rutina ideológica y no en el conocimiento empírico de la política. Por eso aquí gustan tanto los hachazos de Günter Grass. vpuig abc. es ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate