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4 Opinión VIERNES 23 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil RITA, NUEVA PRUEBA E EUROPA EN GRAVE CRISIS OMO ha reconocido el propio presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, Europa está instalada en una grave crisis institucional que proyecta sus sombras no sólo sobre la arquitectura de la UE, sino sobre su propio diseño, esto es, sobre el horizonte que dibuja el futuro mismo del continente, ya que no es casualidad que se haya constatado un debilitamiento del apoyo popular al proyecto europeísta que encarna la Constitución de los Veinticinco en el momento preciso en el que Europa dilata sus fronteras. Las palabras pronunciadas por Durao han exteriorizado la impotencia de quien no ve salida inmediata al atolladero en el que se ve sumida la UE. Y ha levantado acta notarial sobre una realidad que ya nadie se atreve a negar: que después de los referendos de Francia y Holanda, la Constitución europea está en el aire. El presidente de la Comisión europea ha hablado de al menos tres años de parálisis constitucional, aunque realmente nadie puede aventurar con seguridad ningún plazo. El exceso de volatilidad que muestra el panorama político de la UE hace inviable cualquier hipótesis temporal acerca de la reactivación del proceso constitucional. Y es que si el domingo Alemania añadía un nuevo elemento a la inestabilidad en que se encuentra instalada Europa desde el pasado junio, la crisis desatada ayer en Italia añade más complejidad a la situación. La dimisión del ministro de Economía, Antonio Siniscalco, deja a Berlusconi en un escenario comprometido. A pesar de las consabidas habilidades teatrales de ruptura y reconciliación que exhibe la clase política italiana, lo cierto es que la crisis desvela la existencia de profundas fracturas en el seno de la coalición de centro- derecha que gobierna Italia. Por otro lado, los resultados electorales alemanes sacan a la luz la existencia de segmentos de la sociedad germana muy reacios a los cambios sociales y las reformas económicas, algo que ya se puso en evidencia con los referendos francés y holandés, y que cualquiera puede observar con tan sólo asomarse a la anquilosada vida cotidiana que, por ejemplo, exhibe la sociedad francesa. De hecho, puede afirmarse que son muchos los europeos C que contemplan con inquietud el futuro de una Europa que debe afrontar el reto de la apertura hacia un siglo que exigirá importantes cambios de mentalidad si el continente quiere seguir disfrutando de los niveles de bienestar y prosperidad actuales. En este sentido, la confusión electoral que ha puesto sobre la mesa la sociedad alemana no es más que la punta del iceberg de una Europa temerosa de su identidad en un mundo cada vez más globalizado: una Europa que quiere salvaguardar su bienestar sin arriesgar nada y que apuesta por recluirse en un conservadurismo vital que la aleja más y más de las líneas de fuerza de un mercado internacional que crece en agilidad, flexibilidad y dinamismo. Así las cosas, no es extraño que cunda el desconcierto y hasta cierto desaliento en el seno de una UE sin demasiada adrenalina institucional. Tras el sonoro fracaso del eje franco- alemán, la falta de un liderazgo en Europa se deja sentir gravemente, máxime cuando la inactiva presidencia británica revela que el mazazo de los atentados londinenses ha inclinado definitivamente la balanza del lado euroescéptico. Los aires reformadores que insinuaba Tony Blair han sido silenciados por una agenda más interesada por la seguridad doméstica y el reforzamiento del vínculo trasatlántico que por atajar alguno de los males estructurales que, como la Política Agraria Común, siguen lastrando el funcionamiento de la UE al dificultar su margen presupuestario. Con las Perspectivas Financieras para el periodo 2007- 13 sin cerrar y los Presupuestos en periodo de negociación, la coyuntura europea pinta muy mal para los intereses de una España que es incapaz de aportar nada al difícil escenario de la UE. Aislado diplomáticamente por la fuerte apuesta hecha por el presidente Zapatero a favor del destartalado eje franco- alemán y rotas las vías de entendimiento urdidas por los gobiernos del Partido Popular con Polonia, Italia y el Reino Unido, a nuestro país le quedan muy pocas opciones de acción. Condenada a ver y esperar por la torpeza exterior que evidencia día tras día nuestro Gobierno, España puede tener ante sí un futuro bastante negro dentro de un complejo contexto institucional de una Europa en crisis. L huracán Rita continúa su viaje imparable hasta Texas y Luisiana, donde se espera que mañana descargue todo su poder destructivo a más de 280 kilómetros por hora. Más de un millón de personas recibieron ayer la orden de evacuar las zonas costeras del Golfo de México en ambos Estados. Cuando Nueva Orleáns sigue siendo una ciudad fantasma, convertida en un espectro urbano por el Katrina, una nueva catástrofe natural se avecina sobre Estados Unidos y vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de sus autoridades. El suspenso sin matices cosechado en el anterior huracán, que terminó por alcanzar a la administración federal, debe haber servido de lección para corregir las negligencias. Se trata, en definitiva, que la única superpotencia mundial dé de sí lo que de ella cabe esperar. Artur Mas YOLANDA CARDO MARAGALL Y LA PUJA M HUMANIDADES A SALVO, POR AHORA IENTRAS los representantes de ERC llegaban a un acuerdo con el PSOE para sacar adelante los Presupuestos del próximo ejercicio y le daban un respiro a Pasqual Maragall en su complicado juego de alianzas, José Montilla le paraba los pies al presidente de la Generalitat, que por encima y por debajo de la mesa trata estos días de pactar el voto favorable de CiU para que el nuevo estatuto pase la reválida del Parlamento catalán. El tiempo pasa y Maragall siguen sin reunir los apoyos necesarios para que su proyecto pase el trámite, pero no vale todo, le ha venido a decir el ministro de Industria y líder del PSC. Promesas, las justas, y siempre dentro de los márgenes de una negociación sensata. La desesperación no es excusa para un exagerado chalaneo. L A configuración del nuevo catálogo de titulaciones universitarias no cometerá, al parecer, el error de devaluar y recortar los estudios humanísticos. El Gobierno ha decidido mantener la situación, más o menos, como está en la actualidad, que era lo que la comunidad universitaria y los sectores científicos afectados le reclamaban, sin perjuicio de introducir reformas para encajar en estas enseñanzas las actualizaciones necesarias. La polémica se produjo por las sucesivas informaciones de propuestas de expertos del Ministerio de Educación que apuntaban, de forma imprecisa pero constante, la idea de suprimir o reducir los planes de estudio de Filología Hispánica o Historia del Arte, por citar sólo dos de las titulaciones que estaban en riesgo. Estas peregrinas ideas se refugiaban en la famosa Declaración de Bolonia, que recoge las directrices del Espacio Europeo de Enseñanza Superior, que habrá de ser una realidad en 2010. Bruselas, cuyo nombre tantas veces se toma en vano, nunca exigió semejante reforma para impulsar el proceso de convergencia de títulos universitarios. Es importante que esta decisión del Ministerio de Educación se consolide y dé paso, de una vez por todas, a un planteamiento coherente y sin sobresaltos en esta materia. Por eso, esta rectificación es una buena ocasión para asumir una filosofía educativa, en la reforma de las enseñanzas superiores, que respete el valor de unos estudios humanísticos cuyo beneficio formativo y social no puede venir medido únicamente por el número de alumnos que soliciten cursarlas ni por el mercado profesional al que permiten incorporarse. También es preciso que esta decisión implique un definitivo reconocimiento de los investigadores que se dedican a estas materias tan poco propicias a un favor social centrado en titulaciones y actividades más rentables. Se trata, en definitiva, de que exista una decisión política clara de asentar un modelo de enseñanza, en todas sus instancias y tramos, que no desdeñe la excelencia, que premie el esfuerzo y que asegure que la herencia científica de los grandes maestros españoles de la filología, el arte o la historia no se malbarate por un erróneo concepto de la modernidad o del progreso educativo. AYUDA FAMILIAR L primer ministro francés, Dominique de Villepín, anunció ayer un amplio programa de ayudas a la familia con las que recuperar la tasa de natalidad y favorecer la integración laboral de la mujer. No ha escatimado gastos el Gobierno galo- -que prevé invertir 140 millones de euros anuales en esta ambiciosa campaña- -para asistir con fondos públicos a quienes tengan su tercer hijo. Es cierto que lleva aparejado un alto coste para el mantenimiento del sistema de bienestar, pero es interesante que los gobiernos se detengan, en la medida que lo permita su erario público, en esta políticas. España, por ejemplo, está muy lejos de hacer llevaderos los deberes laborales y maternales. E