Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 Internacional JUEVES 22 9 2005 ABC UN PARTIDO DESQUICIADO a victoria de Tony Blair en las legislativas de la pasada primavera trajo como primera consecuencia la dimisión del jefe de los conservadores. Michael Howard obtuvo un resultado mejor de lo esperado, con su partido reubicado a una distancia de los laboristas lo suficientemente corta como para poder ganar unas elecciones dentro de cuatro o cinco años. Howard no se veía con fuerzas para afrontar otros cuatro años de oposición antes de poder llegar a ser primer ministro. Con antelación sobrada puso en marcha la maquinaria de la sucesión. Cuatro meses después el proceso está embarrancado. Los conservadores RAMÓN británicos se considePÉREZ- MAURA ran el partido natural del Gobierno. Y si analizamos cuántos años han ejercido el mismo en las seis décadas transcurridas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el resultado es elocuente: treinta y cinco años los conservadores por veinticinco los laboristas- -que ahora suman ocho consecutivos en el 10 de Downing Street. Por eso sorprende especialmente el lodazal en el que están inmersos los conservadores hoy. Primero porque el partido está en un proceso de cambio de las normas para elegir a su nuevo jefe. Y segundo porque todos los sondeos de opinión- -si es que valen para algo- -afirman que sólo hay un político con arrastre popular suficiente como para derrotar a Blair. Y ese político, Ken Clarke, que intenta hacerse con la jefatura de los conservadores, no es respaldado por su grupo parlamentario por considerarlo excesivamente pro europeo. Como declaraba Chris Patten en The Daily Telegraph el pasado martes el partido todavía vive el síndrome de Thatcher y como la UE jugó un papel determinante en su caída, todo gesto de antipatía hacia lo europeo es visto como un gesto pío de lealtad a ella. Si el Partido Conservador no abandona esa cuestión, será difícil que nadie lo encabece con sensatez Frente a la candidatura favorecida por la oficina central del partido- -David Davis, que llegó a ministro de Asuntos Europeos con John Major- -la irrupción del más veterano Ken Clarke en su tercer intento de ganar el liderazgo ha sorprendido a todos. Se decía que Clarke era popular entre el público general, mas no entre los afiliados. Craso error: todos los sondeos indican ahora que es, con mucho, el preferido en ambos grupos. Así que se maniobra para que la elección del nuevo jefe del partido sea restringida al grupo parlamentario. Y ahí las amistades de Clarke son limitadas. Algunos diputados afirman que la prueba de que Clarke se lo está tomando en serio es que se ha aprendido los nombres de casi todos sus compañeros de bancada parlamentaria... El Reino Unido necesita una alternativa viable al Gobierno de Blair. Como dice en privado un ex ministro de John Major es como si los conservadores estuvieran muertos de miedo ante la posibilidad de ganar las elecciones L Carteles electorales de los dos favoritos a las presidenciales, Donald Tusk y Lech Kaczynski AP Polonia se prepara para el regreso de los herederos de Solidaridad La corrupción ha convertido a la izquierda en fuerza testimonial y centroderechistas arrasarán en las elecciones legislativas del próximo domingo, según pronostican todos los sondeos DIEGO MERRY DEL VAL MADRID. Los partidos polacos liberales y de centro- derecha preparan su regreso al poder por la puerta grande en las elecciones legislativas del próximo domingo. El país más populoso entre los nuevos miembros de la Unión Europea, con algo más de 38 millones de habitantes, despide así toda una era de predominio de la izquierda postcomunista, marcada por sucesivos escándalos de corrupción. A cuatro días de los comicios, los últimos sondeos coinciden en pronosticar una debacle para el gubernamental Partido Socialdemócrata (SLD) que agrupa a los antiguos comunistas reciclados y que cuenta con un exiguo 8 por ciento de apoyo entre la población. Por su parte, los dos grandes partidos de la oposición centroderechista (Derecho y Justicia) y liberal (Plataforma Cívica) podrían conseguir hasta 381 de los 460 escaños del Parlamento, por encima del 60 por ciento. Aparte de la izquierda laminada en las encuestas, el resto de fuerzas políticas con posibilidades de lograr escaños está constituido por el partido populista Samoobrona (Autodefensa) que conseguiría el 11 por ciento de los votos, y la muy conb Los partidos liberales servadora Liga de Familias Polacas, que espera lograr el 7 por ciento. El absoluto predominio centroderechista y liberal en las instituciones de Polonia se completaría en las elecciones presidenciales del próximo 9 de octubre, en las que los candidatos de dicha tendencia son también favoritos indiscutibles. Ambas formaciones han anunciado ya su intención de gobernar conjuntamente, a pesar de las diferencias en sus programas económicos guos candidatos al ingreso en la UE. Los opositores han multiplicado sus promesas de medidas para atajar esta lacra, desde el refuerzo de la judicatura hasta la revisión de todas las privatizaciones efectuadas tras la caída del comunismo. El paro, otro gran problema El segundo gran asunto de la campaña ha sido el desempleo. Con una tasa oficial del 18 por ciento y menos del 52 por ciento de la población activa realmente empleada, Polonia es el país de la UE con mayor problema de paro, a pesar de sus excelentes resultados en el resto de variables económicas. Los centroderechistas encabezados por Lech Kaczynski han adelantado por primera vez en esta semana a los liberales de Donald Tusk, con guiños a la izquierda que incluyen la promesa de más ayudas estatales y de la UE, mientras sus rivales insisten en la necesidad de facilitar los despidos. La campaña ha puesto de manifiesto una vez más la existencia de dos Polonias diferenciadas por sus respectivas posiciones en los años de lucha contra el sistema comunista. Los líderes liberales y centroderechistas son antiguos miembros del sindicato Solidaridad y han prometido que abrirán los archivos de los servicios secretos, tal y como hicieran los demás ex satélites de la difunta URSS. Por su parte, la izquierda asume ahora como propias las viejas reivindicaciones del sindicato de Lech Walesa, para escándalo de sus herederos. La corrupción, omnipresente La corrupción es el eje en torno al cual ha girado la campaña electoral. Los escándalos en el último cuatrienio de gobiernos socialdemócratas han echado por tierra el prestigio de la izquierda postcomunista y han llevado al ánimo de los electores la necesidad de pasar página y poner coto a una situación que pocos imaginaban tan grave en el alumno aventajado entre los anti- Los previsibles ganadores quieren abrir los archivos de los servicios secretos del antiguo régimen Los ex comunistas asumen ahora las viejas exigencias del sindicato de Lech Walesa