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ABC JUEVES 22 9 2005 Opinión 7 447.776.028 actuales más las nuevas, 602.429.955. Del nuevo total, las acciones que tendría el núcleo duro de la Endesa actual, las 421.701.160 acciones de GN que han de recibir, suponen el 40,15 por ciento del capital total. Dada la sustancial diferencia de tamaño existente entre la opada y la osada opadora, las acciones que La Caixa controlaría directa e indirectamente en la nueva GN, las mismas 291.054.418 actuales que hoy representan un 65 por ciento, mañana quedarían reducidas a un escueto 27,71 por ciento. Entonces, ¿quién controlará a quién? LA ESPUMA DE LOS DÍAS GUERRA Y CIVILIZACIONES Además de estos dos grandes paquetes, 40,15 por ciento y 27,71 por ciento, la nueva compañía tendría el resto de su capital, un 32,14 por ciento distribuido en los mercados entre inversores menores. Pero, gracias a la insólita colaboración de Iberdrola en la operación, el núcleo duro proveniente de Endesa tendría, además de su paquete accionario, una liquidez de 5.439 millones de euros con la que hacer maravillas. Por ejemplo, incrementar su participación hasta donde le apeteciere sobre los pequeños accionistas de la nueva compañía. Si tras la opa se mantuviera la cotización de Gas Natural en torno a sus niveles actuales, 23,5 euros acción, podrían comprar en Bolsa hasta 200 millones de acciones; un 22 por ciento adicional. Y todo ello, con la liquidez aportada por Iberdrola, ironías de la vida, y siempre respetando la ley de Opas. Sumando este 22 por ciento al 40,15 por ciento que reciben por el canje, e incluso sin sumarlo, resultará que al ratón se le ha atragantado el gato, que el opador de hoy puede llegar a ser opado mañana y que hay quienes van por lana y salen trasquilados. ¿Racionalidad económica la operación? Pizarro y sus gentes- ¿Blesa haciendo de Emperador? -pueden conquistar de nuevo el Perú. Seguro que ellos tienen más fácil que los ejecutivos de GN convencer a las Viudas Escocesas y demás Fondos de que les puede ir aún mejor con el nuevo gran grupo energético español... por ellos mismos controlado. ¿Y qué hacer entonces con el domicilio social de Gas Natural? Quizá mejor que la vuelta a Madrid, donde no es preciso atender ninguna crisis de identidad, sería establecerlo en Ponferrada. Al fin y al cabo fue la ciudad en que hace unos años, tampoco tantos, nació Endesa para quemar un carbón que nadie quería. B Natural, en simples inversores y no necesariamente estratégicos. Algunos números: el 70 por ciento de Endesa, que tiene el tan supuesto como posible núcleo duro, supone 741.126.819 acciones que, si acuden a la opa, recibirán 421.701.160 acciones nuevas de GN y, además, 5.439 millones de euros (del dinero que Iberdrola pagará, si la dejan, por hacerse cargo de las desinversiones previstas por la opadora) El capital total de GN, tras la ampliación para atender la opa, será de 1.050.205.983 acciones, suma de las PALABRAS CRUZADAS ¿Aportan algo las ideas de Zapatero en política internacional? NADA DE COHETES NTRE las virtudesde Zapatero se encuentra el optimismo antropológico, que diría el otro, y ha hecho una interpretación de su viaje a Nueva York con el ego subido y poco menos que proclamándose el líder del mundo, sobre todo ahora que Alemania está como está y Europa necesita alguien que tire del carro. Pero, si el ejemplo de lo que puede hacer el presidente Zapatero en política internacional tiene relación con su intervención en la ONU, aviados estamos. No para de hablar de su Alianza de Civilizaciones y de la colaboración de Naciones Unidas, pero si a esa propuesta le quitas el millón de euros que ha ofrecido el gobierno español para pagar los gastos- -y PILAR de paso a un peculiar y variopinto comité CERNUDA de notables- -veríamos en qué se queda el entusiasmo de Kofi Annan. Pero es que, además, allí, en Nueva York, Zapatero no tuvo hueco en las reuniones de los importantes, como le ocurre en las cumbres europeas, y tampoco fue muy allá su intervención con los dirigentes que han creado el foro contra la pobreza, a los que premió con un jarro de agua fría cuando echó por tierra sus pretensiones de paliar la miseria con un sobreprecio de los billetes de avión. Hay que reconocerlo aunque nos duela: este presidente español- -sí los anteriores- -no encuentra su sitio en la cancha internacional, y no es un problema de no saber idiomas, sino de que no convence, no atrae, no propone y no participa. Y, además, para más inri, da a entender que tampoco le importa mucho lo que se cuece en el mundo. ¿QUÉ ES TRIUNFAR EN LA ONU? A ONU tiene algo de fracaso admirable, de frustración necesaria. El propio Kofi Annan ha tenido que reconocer que su plan de reforma de la Organización ha fracasado, más allá de pintar las sucias paredes del vetusto edificio que dentro de poco ya no albergará esa torre de Babel a la que todos acuden, pero de la que ninguno hace mucho caso. Zapatero fue a la Asamblea general y, al menos, se hizo notar (en España, digo; inútil pensar que el orbe entero te escucha cuando todos hablan) con un discurso solidario. Prefiero eso a los tambores de guerra sobre Irak, hace apenas dos años. Y no, no sé qué diablos es la Alianza de FERNANDO Civilizaciones ésa, pero seguro que, al JÁUREGUI menos, no es dañina. En el mundo de los hechos ruines, alguien tiene que enarbolar las bellas palabras. Otra cosa es, claro, que nos las creamos o que tengan un cierto matiz de absurda utopía, como afirmar que la miseria en el planeta puede desaparecer en una generación: ¿habrá viajado ZP al corazón de África, a los suburbios de América Latina? Bien, ésa es, qué le vamos a hacer, la parte naíf de nuestro presidente, que algo tiene también de alentadora- -recuerden lo que nos reímos con la primera mención al aniversario del Quijote, y helo ahí- Puede que ZP sea aún algo insignificante en el póker de ases mundiales: pero yo, al menos, apoyo su discurso solidario con los que nada tienen. Si Bush no le escucha, es su problema (de Bush, digo) E L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate AJO un título tan sugerente como equívoco, el historiador Felipe Fernández- Armesto tuvo a bien ilustrarnos anteayer a unos cuantos legos sobre una materia trufada por mil trampas semánticas, a propósito de la cual, sin embargo, algunos aprendices de brujo con menos lecturas se han atrevido ya a llegar a sus propias conclusiones. Hasta cuatro posibles definiciones de civilización avanzó el profesor, cada una de ellas derivada de una interrogante distinta en relación con el binomio guerra- civilizaciones. Y así, el término en cuestión designaría una etapa en el desarrollo de las sociedades humanas; una agrupación de sociedades (Toynbee) o un EDUARDO proceso de socialización SAN MARTÍN inserto en la dinámica de progreso que se atribuye a la historia de la humanidad (B. Elías) A estas tres, ajenas, Armesto añadiría a regañadientes una propia, mucho menos gloriosa: civilización como las condiciones de adaptación de la especie humana a su entorno. En todos los casos, menos en el segundo, el término sólo podría declinarse en singular. Civilización es sólo una, y concierne a todo el género humano. En consecuencia, sería posible admitir distintos grados de civilización, pero no civilizaciones diferentes. Algunos autores proponen, por tanto, que a eso que en el debate actual se atribuye la condición de civilización se le llame, con más propiedad, cultura. Desde este punto de vista, ampliamente compartido, un choque de civilizaciones sería conceptualmente imposible. Nadie lucha contra sí mismo (o sí, pero no en el sentido aquí utilizado) De forma que sólo serían concebibles luchas entre sociedades distintas con un grado diferente de civilización; o entre sociedades con culturas opuestas. Pero saltando por encima de estas virguerías terminológicas, que tampoco hacían feliz al propio Armesto, y aún admitiendo como buena la segunda definición propuesta por aquél, ¿es posible una guerra de civilizaciones? Es posible, se responde el historiador hispano- británico. Lo cual no quiere decir que Samuel Huttington tenga razón. Al contrario. Un choque de civilizaciones es posible, pero ello no significa que sea un estado natural. Las civilizaciones no suelen luchar entre sí, sino que más bien se respetan. Recurrir al término guerra de civilizaciones es un truco de la historiografía Y cita como ejemplo la Reconquista española, evocada a menudo como ejemplo evidente de ese supuesto choque. En todos esos siglos, las civilizaciones cristiana y musulmana convivieron pacíficamente durante mucho más tiempo que el que dedicaron a combatirse, y si lo hicieron no fue por razones culturales, sino por motivos territoriales o de poder. ¿Tiene sentido entonces promover una alianza de civilizaciones para evitar las guerras, o deberíamos poner el foco en otros remedios menos grandilocuentes? ¿Ha leído Rodríguez Zapatero a Fernández- Armesto?