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4 Opinión JUEVES 22 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil AHORA, LAS CAJAS E EL AMIGO MARROQUÍ L OS continuos asaltos de grupos organizados de inmigrantes a la valla que separa Melilla de Marruecos se están convirtiendo en un grave problema de orden público, con consecuencias cada vez más graves. La agresividad de los asaltantes es creciente, hay más enfrentamientos violentos con la Guardia Civil, el número de lesionados aumenta- -entre inmigrantes y miembros del instituto armado- -y ya hay tres muertes producidas en circunstancias no aclaradas y que, por tanto, no deben ser imputadas a ninguna actuación concreta, pero que expresan una dimensión trágica de la situación, que puede ir a más. Ayer mismo, una nueva avalancha de inmigrantes se saldó con varios heridos, que quedaron recogidos en unas terribles imágenes que resumen todos los motivos por los que el Gobierno de Zapatero debería sentirse alarmado. Y el primero de ellos habría de ser la sospechosa actitud de las autoridades marroquíes ante la continua utilización de su territorio como plataforma de entrada ilegal de cientos de inmigrantes en España, a través de Ceuta y Melilla. No es suficiente que el Ejecutivo pregone el excelente momento que, a su juicio, atraviesan las relaciones entre ambos países. Importan los hechos y que esas relaciones tan favorables pasen de la propaganda a la realidad y se traduzcan en la planificación de una política de contención de los flujos migratorios ilegales en el suelo marroquí. Ahora lo que hay es un simple coladero de ida y vuelta que, al final, agrava el problema migratorio de España y crea preocupación e inquietud en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, iconos del irredentismo nacionalista marroquí. Los grupos que asaltan la valla metálica de Melilla no se forman de la noche a la mañana, ni las rudimentarias escaleras de madera se construyen en el momento. No es creíble que estos preparativos se realicen sin conocimiento de las autoridades marroquíes. Se trata, en definitiva, de que Rabat evite esas aglomeraciones, campamentos de la vergüenza, que se convierten en una especie de punto de encuentro de futuros saltadores de la valla. Parece pertinente y oportuno que Zapatero exija a Marruecos que construya en su territorio su propia valla de seguridad o, al menos, que vigile eficazmente la tierra de nadie que rodea a la de Melilla. Pero ni una cosa ni otra están sucediendo, ni se constata un compromiso marroquí para atajar un problema que afecta a España y, en segunda instancia, a toda Europa. El Gobierno español no debe seguir fingiendo que la cooperación de Marruecos es eficaz en la lucha contra la inmigración ilegal. No lo es, como lo demuestran los datos concretos de que, desde finales de agosto, se han producido seis asaltos masivos a la valla de Melilla- -cerca de veinte en todo el año- -y desde enero, según la Guardia Civil, han sido más de 11.000 los inmigrantes- -algunos de ellos reincidentes- -que los han protagonizado. Pero tampoco es admisible que esa colaboración, cuando se produce, se base en una vulneración flagrante de los derechos humanos más elementales. Como ayer informaba ABC, se están produciendo malos tratos a inmigrantes por parte de las Fuerzas de Seguridad marroquíes. La Guardia Civil ha comprobado que algunos de los inmigrantes que han logrado entrar en Melilla presentaban heridas causadas por bayonetas y postas, utilizadas por los gendarmes del Reino alauí en las operaciones de dispersión o persecución de los subsaharianos que esperan cerca de la valla para saltarla. Este trato inhumano no es la colaboración que España, un Estado de Derecho basado en la dignidad de las personas, debe aceptar de sus amigos para proteger sus fronteras. Si tan sincera es esa amistad, al Gobierno español no debería suponerle mucho esfuerzo comprometer más a las autoridades marroquíes. L anunció de la opa de Gas Natural sobre Endesa ha devenido, casi inevitablemente y en contra de la versión meramente financiera de la operación, en un debate sobre la politización de las Cajas de Ahorro. Tan es así que la confederación que agrupa a estas entidades, la CECA, ha decidido crear una comisión- -de corte técnico, se asegura- -para poner negro sobre blanco el estado de la cuestión. Es la primera vez que las Cajas deciden plantearse este asunto, o más bien planteársela al Gobierno central y a los autonómicos, que al final serán los destinatarios de estas conclusiones. La porosidad del marco actual, que las mantiene entre lo público y lo privado, requiere sin duda de una clarificación que evite incertidumbres en unas entidades que suponen nada menos que la mitad del sistema financiero español. Durao Barroso REUTERS DURAO PONE ESQUELA A crisis política que han dejado en Alemania las elecciones del pasado domingo ha terminado por dar la puntilla a la Constitución europea. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao, afirmó ayer que el tratado y su proceso de ratificación quedan paralizados durante dos o tres años, lo que puede ser interpretado como una especie de acta de defunción del texto. Parece lo más sensato, pues las malas noticias llegadas desde Berlín no invitan a perseverar en un proceso que ya renqueaba tras los noes de Francia y Holanda. Por otro lado, la presidencia británica de turno no parece muy interesada en aportar demasiadas ideas para salir de este difícil atolladero. A estas alturas y en este asunto, a los Veinticinco les queda poco más que aprender de sus errores. L BODAS GAYS, RECURSO CON TITUBEO L A presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, abrió ayer una inesperada tormenta interna en el PP al manifestar su opinión contraria, por razones de oportunidad política a la presentación de un recurso de inconstitucionalidad contra la ley que regula los matrimonios homosexuales. Aunque Aguirre dejó nítidamente claro que comparte los criterios sobre el fondo del asunto, no era el mejor momento para reabrir el debate sobre una decisión ya adoptada- -aunque no sin titubeos- -por la dirección parlamentaria del partido. La salida de la presidenta madrileña obligó a Mariano Rajoy a un tour de force para dejar clara su autoridad, que ha colocado a Aguirre en una delicada tesitura política. Enfrentada a la obligación de ganar las próximas elecciones regionales, frente a la cerrada oposición de un PSOE que ha priorizado el asalto a la Comunidad como objetivo estratégico, la presidenta madrileña tieneacreditada su sensibilidad para conectar con la calle y es consciente de que los votantes del centro- derecha proceden de ámbitos muy diferentes, sin perjuicio de que la mayoría social contemple con estupor cómoel Gobierno es capaz de modificar el contenido esencial de una institución milenaria por puras razones de coyuntura política. Ha debido calibrar Aguirre la escasa repercusión sociológica de la desafortunada ley- -apenas unas docenas de ciudadanos han hecho uso de la nueva regulación- concluyendo que el partido asumía el riesgo innecesario de confundir a una ciudadanía perpleja por la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio y crítica con la adopción de hijos por parte de las parejas gays, pero permisiva con el hecho en sí de las uniones del mismo sexo. Por otra parte, la presentación de varias cuestiones de inconstitucionalidad por parte de diversos jueces llamados a aplicar la reforma del Código Civil supone que el Tribunal Constitucional tendrá que pronunciarse sobre el contenido de la ley, siempre que sean admitidos a trámite, lo que podría haber obviado el peligro de exponer al partido a un revés ante el Alto Tribunal. Todas estas consideraciones han sido valoradas, sin duda, por Rajoy antes de tomar la decisión definitiva, a sabiendas de que la interposición del recurso supone un riesgo político. Pero una vez que el criterio ya es firme, no es lógico ponerlo en cuestión a posteriori aunque tal vez el propio PP ha propiciado la polémica con un anuncio a plazos, muy poco convincente y precedido de vacilaciones ante las discrepancias internas. La disparidad de criterios en temas sociales es normal en un partido abierto, y por ello resulta excesiva la reacción de ciertos dirigentes socialistas, sobre todo si consideramos la profunda división del PSOE sobre temas tan cruciales como el modelo territorial. En definitiva, y teniendo en cuenta que se trataba de una discusión de oportunidad y no de fondo, lo que se ha producido es un debate a destiempo, ante el que Rajoy no ha tenido otro camino que zanjarlo expeditivamente para que sea el TC el que resuelva sobre la cuestión de fondo. ALTA TENSIÓN L A reanudación de los debates cara a cara en el Congreso entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición ha demostrado la inmensa brecha que separa hoy a Zapatero y Rajoy. Ambos políticos protagonizaron un tenso enfrentamiento dialéctico que, con la excusa de desbrozar el papel de las tropas españolas en Afganistán, derivó hacia acusaciones mutuas de mentira y manipulación, no sin antes echarse en cara el pasado, desde la guerra de Irak hasta los GAL. El líder del PP sabe que la tribuna del hemiciclo es el escaparate de la labor de oposición y parece firmemente decidido a endurecer el control al Gobierno en la sesión de cada miércoles.