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ABC JUEVES 22 9 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC ALEMANIA ES CENTRAL POR DARÍO VALCÁRCEL Desde 1949, los cancilleres alemanes han sido hombres de corazón caliente: Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Helmut Kohl son ejemplos. Angela Merkel ha fracasado con su mirada heladora... ESDE 1949, los cancilleres alemanes han sido hombres de corazón caliente: Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Helmut Kohl son ejemplos, como lo son Willy Brandt, Helmut Con todos sus errores y frivolidades, Gerhard Schröder ha peleado por los ciudadanos, por los contribuyentes, por los empresarios y los obreros alemanes, los más cualificados del mundo... En este punto, irracional pero clave, Angela Merkel ha fracasado: su mirada heladora, sus discursos, su lenguaje corporal han llevado a una parte de los votantes a sentirse no protegidos, amenazados por esta severa fräulein de película de miedo. Merkel debía vencer, según las peores encuestas, por diez puntos, según otros sondeos por 18. Apenas ha conseguido unas décimas sobre su rival, protagonista de una de las recuperaciones más asombrosas de la Europa moderna. La personalidad cuenta en las urnas. D Dejemos aparte el forcejeo previo, el del tiempo, que manda en todos nosotros. Las elecciones adelantadas un año, la autoderrota en el Bundestag, el modo en que Schröder forzó a la CDU a elegir a Angela Merkel, su deseada rival... Con cuatro grandes batallas planteadas: reforma de la economía; Alemania en el mundo; papel del Estado; y Alemania, primer exportador. Una sorpresa electoral siempre es causa de reflexión. Hay que tirarse a este mar desde lo alto, bucear, huir de los lugares comunes, examinar el escenario de la batalla librada ante el pueblo alemán; ante la maltrecha pero viva Unión Europea; ante la comunidad occidental, también viva. Quizá Merkel se haga con la cancillería (difícil) Schröder abandonaría entonces la política: salida triunfal, quizá hacia el Citigroup. América distingue entre sus adversarios y los de Bush. Alemania en el mundo es inseparable de ambos personajes. Schröder, 61 años, peleaba en los años cincuenta por su beca seguir mis estudios era un privilegio increíble... trataba de no mezclarme mucho en política Schröder no conoció a su padre, muerto en el frente de Rumanía en 1944, año en que nació. Es el primer canciller que no ha conocido la guerra. Con el tiempo llamó a su madre León, una formidable mujer, limpiadora durante 14 horas diarias para sacar adelante a sus cinco hijos, mientras su padrastro, fresador, intentaba curar su tuberculosis en el hospital. Angela Merkel, hija de un pastor protestante, vivió también con estrechez en el Este: formada en la dictadura hasta los 36 años, vigilada por la Stasi, en un clima de desconfianza general. Se doctoró en Física por la Universidad de Leipzig. Su tesis, Cálculo de constantes de velocidad de las reacciones elementales en los hidrocarbonos simples Llegó en 1991 a la CDU. Schröder, abogado, casado cuatro veces, gran polemista, dispuesto a casi todo. Merkel, dos matrimonios, metódica, glacial... Al contrario que su aliado Joschka Fischer, Schröder vivió años de espaldas a los problemas exteriores. Entró en ellos cuando quiso ser canciller. Schröder comprendió que los alemanes debían volver poco a poco a la normalidad, puerta abierta y no cerrada por Helmut Kohl. Superar el terrible sentimiento de culpabilidad, 6.5 millones de judíos muertos en los campos, veinte millones de rusos caídos en los frentes y retaguardias... Durante generaciones Alemania habrá de esforzarse por asumir lo inasumible, una exacta expresión del escritor francés Arnaud Leparmentier. Sin plantear ese asunto central, insoslayable, no era posible mantener la moral alemana. Alemania no quiere sumarse a las operaciones de amenaza militar, de invasión dijo Schröder este verano, a propósito de la crisis de Irán. Por eso es significativo que la seguridad de Kabul dependa hoy de 2.400 soldados alemanes. En 1999 el canciller enviaba tropas fuera de sus fronteras, por primera vez, a Kosovo. Su coalición se tambaleó, la izquierda histórica bramó, Schröder aguantó. En adelante Alemania estaría presente allí donde fuera llamada para defender la paz. Schröder marcó, con prudencia mayor que los franceses, el alejamiento de la América de Bush y de Cheney. Lo cual no significa alejamiento de América (este domingo criticaba Bill Clinton lo ocurrido, ante millones de americanos: No puede existir un plan de emergencia que sólo funcione cuando afecte a gentes acomodadas disparó el antiguo presidente. Es un problema de diseño político: la administración Bush ha recortado impuestos de modo que no ha habido medios de salvamento y transporte para las gentes que esperaban cogidas por el huracán) serva en la economía nacional e internacional. Alemania, que ha dejado de ser la locomotora europea, es el primer exportador mundial. Y no es imposible que recupere el pulso perdido. Schröder hizo una pésima política durante su primer mandato, 1998- 2002, sin enfrentarse a los problemas de la economía alemana: digestión del este, deslocalizaciones, incapacidad del estado de mantener la oferta social... Como siempre, eran amenazas que solo podrían afrontarse con innovación tecnológica, perfección industrial, redes comerciales constantemente actualizadas... Schröder es en parte responsable de una Alemania con cinco millones de parados y un déficit presupuestario del 3.5 por cien, medio punto por encima del Pacto de Estabilidad. En 2002 vio el abismo y dio un duro golpe de timón. Era ya tarde. Lo anterior lleva a un punto difícil de esquivar. Muchos americanos y alemanes se preguntan por el papel del Estado, una gran máquina que existe sobre todo para apoyar a ciudadanos en dificultad. No es el Estado protector, sino el que ayuda cuando se necesita. No distingamos entre izquierda y derecha, repetía Schröder, sino entre un Estado moderno y otro que no lo es. Un gran Estado europeo ha de mantener los equilibrios, permitir que las empresas desarrollen iniciativas, intervenir como actor de re- Pero no es imposible hoy que una alianza SPD- Liberales- Verdes saque adelante el tremendo carro de la economía alemana (repetimos, primer exportador mundial) Hace dos años, Schröder puso en marcha una gran cirugía: el seguro de desempleo pasó de 32 a 18 meses; el impuesto de sociedades bajó del 25 al 19 por ciento, por citar solo dos ejemplos que le han costado el voto de la izquierda más dura. En su segundo mandato, Schröder se ha convertido en propulsor de las empresas (grandes y pymes) y de sus intereses exteriores. No olvidemos el promedio salarial del obrero alemán, 27,60 euros hora (impuestos, 12.20) frente a 19,90 del Reino Unido, 18,80 de Estados Unidos, 5,20 de la vecina Polonia. Quizá no sea así, pero todo indica que Angela Merkel está ya fuera de las expectativas alemanas, mientras Schröder se mantiene en la partida. El todavía canciller ha jugado con la realidad durante su primer mandato. Ha comprendido tarde que no podía seguir así. Defendemos una economía de mercado, pero defendemos también una sociedad abierta a los más débiles. Defendemos una política nunca de apaciguamiento, sino de defensa de la paz, es decir de la dignidad de las personas y de los pueblos. Defendemos el multilateralismo: ninguna nación puede imponer al mundo sus criterios El problema consiste en que todo esto, dicho por Schröder en su campaña, tiene un margen estrecho de credibilidad. Otro día trataremos del envejecimiento alemán, frente a la creciente tasa de natalidad francesa. Y de las reformas comenzadas por Schröder: de la educación superior, clave; del mercado de trabajo; de los gastos, ya reducidos, de la sanidad pública; del retrasado despegue de Alemania del este. Estos son los problemas de fondo. Entre tanto, los problemas que no esperan ladran al otro lado de la verja como mastines: desempleo; dependencia del gas ruso; pacto franco- alemán; nueva relación trasatlántica; lucha multinacional contra el terror; Turquía... Alemania factura el 32 por cien del PIB de la zona euro. Si hay un día una Europa política, Alemania será su pieza central. Schöder no es, ciertamente, la Alemania del siglo XXI. Pero ha demostrado coraje, talento y una gran estrella, cuando muchos le dábamos por muerto.