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54 Cultura ENTREVISTA ANTONY BEEVOR MIÉRCOLES 21 9 2005 ABC (Viene de la página anterior) de los falangistas. Es una pregunta contractual interesante: ¿qué habría pasado si gana la derecha en febrero de 1936? Tal vez habría salvado la guerra, o tal vez la habría precipitado, pues Largo Caballero anunció que en ese caso no aceptaría el resultado de las urnas. -Como valora la influencia soviética en todo el proceso, incluido el Comintern. -El papel de los comunistas fue esencial, de muchas formas, porque la influencia y el control de las armas soviéticas forzaron a todos los líderes a tomar postura con respecto a ellos. Por eso determinaron la agenda política de la República. Su control del ejercito desafiaba a los anarquistas, y empujaba a los del POUM a la mera oposición. Obviamente esto inflamó la situación, máxime con las purgas contra los trotskistas al fondo. Por otra parte, el Comintern contradecía las políticas marcadas por Stalin, -centrado por entonces en evitar problemas con Alemania- -ya que todas las acciones del Comintern en España están encaminadas a tomar el poder y convertirla en un aliado de la URSS. Yo no he encontrado ni un sólo documento en Rusia que justifique las acciones del Comintern. Pero deberían existir. -Usted dice que la influencia soviética se nota incluso en las tácticas... -Cuando algún asesor militar empujaba a utilizar tácticas más modernas y luego era enviado a la URSS y depura- do, al resto de mandos se les quitaban las ganas de experimentar. Esto también influyó en el curso de la contienda. ¿Cree en lo que Preston llamó la tercera España, cree que fueron los perdedores, gente como Madariaga? -Cuando la guerra comienza, con esa polarización, los hombres del centro son aplastados y el centro mismo es abandonado, tanto por la izquierda como por la derecha. -Analizado desde el punto de vista militar, ¿cuál era en realidad la cualificación de Franco? -Era un político listo, el paradigma de un hombre ambicioso de hoy, evitando cualquier error. Y también era un comandante. Era un oficial competente. Pero demostró su hambre de victoria en su determinación de aniquilar al enemigo, no necesariamente en combate, sino en una guerra gradual que acabaría con la oposición potencial. En las batallas, era conservador. Antes de que Von Richthofen y otros La verdad es esencial para cualquier país, aunque sea duro afrontarla -Usted recoge la aparición de un documento en la CNT que aclara las responsabilidades de las juventudes comunistas de Carrillo en la matanza de Paracuellos. ¿Cree que la verdad nos hace libres o también que despierta fantasmas? -La verdad es esencial para cualquier país. Es difícil y diferente para todos aceptar la verdad: para los alemanes lo fue, y de manera más difícil para los rusos que tenían que reconciliarse con setenta años de historia, difícil criticar a Stalin con el sacrificio que supone la II Guerra Mundial. Y los japoneses aún no han reflexionado completamente sobre sus responsabilidades. Aún así, tenemos que seguir descubriendo la verdad para afrontarla. Por eso es necesario un debate honrado. Hoy los que hablan más apasionadamente de la Guerra Civil tienen problemas para llegar a aceptar algunas verdades. -En España ahora escondemos estatuas de Franco y revisamos el papel del Valle de los Caídos, ¿qué le parece? -Los símbolos tienen una importancia exagerada siempre. Las estatuas y el Valle son probablemente distracciones para no fijarnos en los asuntos importantes. ¿La historia se repite? -Hay ecos del pasado, pero de ninguna manera es comparable la España de hoy con la de los años treinta. alemanes le empujaran a emplear tácticas de guerra moderna, creía en los ataques frontales y así derrochó muchas vidas como un general de la Primera Guerra Mundial. -Usted analiza como error militar de Franco la decisión de salvar el Alcázar de Toledo abandonando el avance hacia Madrid. -Fue un error militar, pero un gran acierto político, pues garantizó su supremacía en el bando nacional. Es una jugada política muy inteligente, lo cual es interesante para un dictador militar. ¿Cuál es su análisis del proceso final de la guerra, cuando se contraponen los criterios de Casado y Negrín? -Parece que ni uno ni otro conocen bien a su enemigo, su determinación de acabar con el enemigo sin negociar. Era un error creer que con una victoria en el Ebro, Franco iba a negociar. Y la postura de Negrín, de alargar el conflicto para disolverlo en la guerra mundial no habría cambiado nada, salvo un aumento en el número de muertos y sufrimientos. Aunque Casado era más realista, la victoria era inevitable. Y Franco odia la idea que Casado le propone de terminar él con los comunistas. El salvador había de ser sólo el caudillo, claro. ¿Qué queda por contar de nuestra Guerra Civil? -Nada más acabar el libro surgen mil nuevas preguntas. Cuanto más se sabe, más se quiere continuar investigando. Habrá que seguir escribiendo.