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26 Internacional CRISIS POLÍTICA EN ALEMANIA MIÉRCOLES 21 9 2005 ABC La incertidumbre en Berlín complica las negociaciones de la UE con Turquía Chipre intenta bloquear el proceso y exige el reconocimiento de Ankara un acuerdo es casi seguro que los ministros de Exteriores celebrarán una reunión extraordinaria antes de la prevista el 3 de octubre en Luxemburgo ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Se pensaba que las incógnitas sobre el inicio de las negociaciones entre la Unión Europea y Turquía se disiparían con el resultado de las elecciones en Alemania. Pues bien, dado que sigue sin haber claridad sobre lo que sucederá en el nuevo Gobierno de Berlín, lo lógico era que el expediente turco en Bruselas se complicase un poco más. Así ha sido. Los Veinticinco no lograron ayer ponerse de acuerdo para cerrar el marco de negociaciones. El acuerdo que hay sobre la mesa es que los tratos con Turquía para su posible ingreso en la UE deben comenzar el 3 de octubre, pero antes tiene que haber un acuerdo sobre los detalles y eso está siendo más complicado de lo previsto. Aunque los ministros que estaban reunidos ayer en Bruselas eran los de Agricultura, la presidencia británica intentó hacer pasar un compromiso que habían preparado la víspera los 25 embajadores como un caso que no necesitaba discusión, pero se encontró de nuevo con la resistencia del Gobierno de Chipre, que sigue insistiendo en que Turquía tiene que admitir su reconocimiento diplomático cuanto antes. La última fórmula contemplaba que ese reconocimiento tiene que ser realizado durante la negociación y que ello sería revisado en 2006, pero en el último momento, el representante chipriota no quiso avalarla. La presidencia británica estaba muy contrariada por esta situación b Si no se logra Chipre tiene el apoyo de la República Checa en la discusión sobre principios, porque aunque Praga es favorable al ingreso de Turquía, no acepta que se tomen decisiones sin el acuerdo de los países afectados, sobre todo si son pequeños. También Austria alienta a los chipriotas, aunque en este caso porque no les gusta la perspectiva del ingreso de Turquía, y ambos contaban con una victoria más holgada de Angela Merkel, que está más cerca de las posiciones austriacas. A falta de este resultado, Chipre parece haber jugado con el hecho de que tampoco se pueden considerar respaldadas las posiciones del canciller en funciones, Gerhard Schröder. La Comisión Europea ha dictaminado que la cuestión del reconocimiento diplomático de Chipre no estaba entre las condiciones que se le habían exigido a Turquía, y es cierto, pero Chipre dice que no es razonable que se empiece a negociar con alguien que se empeña en no reconocer a uno de los miembros de la Unión y que, por si fuera poco, ocupa militarmente una parte de su territorio. Fuentes diplomáticas europeas rechazaban ayer cualquier posibilidad de que las negociaciones no fueran a empezar como estaba previsto el 3 de octubre, pero nadie descartaba que los ministros de Asuntos Exteriores se tengan que reunir este fin de semana para buscar una solución de compromiso. Cumpleaños de Pötering Y mientras en los pasillos del Consejo se hablaba de Turquía, en los del Parlamento se celebró el sexagésimo cumpleaños del alemán Hans Gert Pötering, jefe del principal grupo político, el popular. Dio la impresión de que las galas estaban preparadas para haber celebrado también la victoria en Berlín de Angela Merkel, de quien se dijo que tenía algún cargo destinado a Pötering en caso de llegar al Gobierno. El democristiano, por si acaso, lo dio por hecho- -que Merkel será canciller- pero sus colegas en el Parlamento europeo, incluyendo al socialista Otto Shultz, le desearon muchos años más en esta Cámara, de la que forma parte desde su fundación. Gerhard Schröder saludaba ayer a los sequidores del SPD en el Bundestag EPA La época de las colonias ya ha terminado dijo el embajador chipriota a su colega británico porque hasta ahora ha realizado presiones formidables para doblegar la posición de Chipre, hasta el punto de que en una de las reuniones de embajadores, el chipriota le espetó al británico, ante el pasmo general, que la época de las colonias ya ha terminado ESTO NO ES UN CAOS JOSÉ MANUEL COSTA D ejemos a los partidos y a los medios alemanes combinando posibles alianzas multicolores de nombres pintorescos. Es posible que la espera dure mes y medio, pero también es posible que se resuelva en días. Demasiada incertidumbre como para seguir ahondando en ella. Hay otros temas que merecen comentario. Por ejemplo, el Berliner Zeitung destacaba ayer cómo lo salido de las urnas alemanas el pasado domingo es una apurada, pero clara, mayoría de centro- izquierda. Cómo permaneciendo La Izquierda (partido) aún en el aprisco de los apestados políticos (al igual que en su día los hoy tan respetables Verdes) no hay lugar a juegos de coaliciones, pero la suma de socialdemócratas, Verdes e Izquierda logró una mayoría entre los votantes y en la Cámara Baja. Este fenómeno debiera ser objeto de estudio, algo que aún no ha comenzado a hacerse en los demás medios alemanes. De hecho, alguno tan respetable como el Süddeutsche Zeitung hablaba ayer de la descomposición de Alemania, argumentando precisamente la falta de dirección en que estas elecciones han dejado al país. Otra cosa es que pueda concretarse, y eso también lo sabían los electores, pero la mayoría de centro- izquierda está ahí. Sus razones habrá. La primera causa de esta polariza- ción tal vez no sea la tan repetida tensión entre híper- reformadores (los conservadores y los liberales) e inmovilistas (la izquierda con minúscula) Mucho más probable es que las diferencias se encuentren en el sentido de las reformas. Y el mero hecho de que exista un empate práctico entre ambos campos vuelve a indicar que los electores sabían lo que hacían. En la actualidad, el mejor diseño democrático para este país es el mantenimiento entre los dos grandes partidos del consenso histórico, con un Bundesrat dominado por la CDU y un Bundestag donde los pequeños, que ahora son tres, puedan fiscalizar ese Gobierno de mamuts. No con la amenaza de los números o de coaliciones cambiantes, sino de unos argumentos bien definidos que van desde el liberalismo casi manchesteriano del FDP al socialismo justiciero de La Izquierda o la voz ecológica de unos Verdes que deben recuperar su norte tras su contradictorio paso por el Gobierno liderado por Gerhard Schröder. Otra división significativa es la político- geográfica. El norte tiene color rojo (el de los socialdemócratas) y el sur aparece teñido de negro (el propio de los demo- social cristianos) Es muy cierto que el SPD ha perdido votos, pero eso se ve compensado con el retroceso del 9,3 por ciento que han cosechado los socialcristianos en Baviera (aun así, con un 49,3 por ciento de los votos) También aquí hay cuestiones muy serias a estudiar. Si se piensa un poco, esto no es el caos, como tan alegremente se afirma fuera de Alemania. Ésta es una situación compleja en la cual los electores han planteado los términos del problema. Ahora los políticos deben hacer los deberes y encontrar la mejor solución. Para eso se les paga.