Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 21 9 2005 Nacional LAS REFORMAS TERRITORIALES COMUNIDAD VALENCIANA 13 El PSOE hizo equilibrios para no molestar a los nacionalistas, el PP sacó a Trillo para darle tono jurídico al debate, el portavoz de ERC habló en nombre el pueblo valenciano que no le vota y Zaplana mantuvo el tipo como si estuviera en la Cámara de los Comunes Y dos huevos duros POR ÁNGEL COLLADO IGNACIO GIL con un amplio consenso y que no se extralimiten del marco establecido en la Carta Magna. En este punto, la vicepresidenta primera del Ejecutivo destacó que es la primera vez que una reforma de esta magnitud nace directamente del consenso de una autonomía Las dudas del PSOE Por su parte, el portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que algunos puntos de la propuesta de reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana plantean dudas e invitó al PP a pactar las enmiendas con el fin de respetar el consenso básico entre populares y socialistas con que se aprobó el texto. MADRID. La famosa cláusula Camps incluida en el proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, la advertencia de que la Generalitat pedirá como mínimo lo mismo que cualquier otra Comunidad pueda reclamar, puede ser inocua o una broma como la calificó ayer en el Congreso el portavoz de ERC, Agustí Cerdá. Incluso todo el texto puede ser rigurosamente constitucional como repetían los portavoces de los partidos mayoritarios, pero nunca el Congreso dedicó tanto tiempo, seis horas, a admitir a trámite una cuestión que debía ser pues tan intrascendente. Y dos huevos duros repetían los hermanos Marx en su camarote cada vez que alguien pedía un menú. La doctrina marxista -la esencia de la carrera por las competencias, los dineros, las instituciones, los funcionarios y el déficit del Estado autonómico- -la sacó a relucir un portavoz tan absurdo como el humor de sus ídolos, el citado Cerdá. Ocupa escaño por Barcelona, el que dejó Carod, forma parte del grupo parlamentario catalán de ERC, pero habla con desparpajo en nombre del País Valenciano aunque sea allí extraparlamentario, y declara en la tribuna que su única patria es Cataluña. Los partidos mayoritarios estaban de acuerdo hace dos años en que el desarrollo del Estado de las Autonomías había tocado techo o fondo, según las consideraciones. Ayer no le dieron mayor importancia a un texto que abre la puerta a que la Generalitat valenciana pueda convocar consultas, crea un órgano de control de los jueces, un consejo general judicial local- -aunque luego no define sus funciones- establece unos derechos y deberes de los valencianos y valencianas como si no estuvieran ya bien recogidos en la Constitución, hace algo parecido con la lengua propia y dota al Ejecutivo autonómico con la facultad de disolver la Cámara regional. La reforma de la reforma Son cuestiones que tendrán que ser pulidas a fondo en la Comisión Constitucional. No gustan a ninguno de los grupos mayoritarios, aunque sean aspectos menores comparados con la enmienda general a la Constitución del texto preparado por el tripartito catalán. PP y PSOE, desde la mutua desconfianza, se proponen matizar los excesos de Camps y Pla a partir de la semana próxima. Ayer, los portavoces de los grupos popular y del socialista, más la del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, prefirieron pasar de puntillas por los problemas de constitucionalidad o de utilidad del texto y se centraron en sus respectivos objetivos generales. Al PSOE le interesaba hacer equilibrios para no desautorizar los trámites que siguen sus compañeros del PSC en Cataluña y al PP, ofrecer ese modelo de acuerdo entre los dos partidos mayoritarios para cam- biar un estatuto de Autonomía- -el tradicional en los últimos 25 años- -como vía para encarrilar futuras reformas. El Gobierno no se dio por aludido. Una cosa es el estatuto valenciano y otra muy diferente lo que pueda venir de sus pactos con los nacionalistas en Cataluña o del País Vasco. Para tan sutil tarea, ambos grupos recurrieron a sus diputados más brillantes y con acreditada tendencia a la maldad El popular se lo encomendó a Federico Trillo, portavoz en la Comisión Constitucional y por lo tanto responsable de la revisión del texto. El socialista relegó a Ramón Jáuregui para elevar la categoría del debate y lo puso en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba. No defraudaron. Trillo supo poner la muleta del pacto y Rubalcaba eludirla. Se va a quedar estrábico dijo el ex presidente del Congreso ante los equilibrios socialistas para quedar bien con sus socios más independentistas mientras comparte discurso con el PP en el estatuto valenciano. Pero para equilibrios los de Eduardo Zaplana. Siguió, impecable, todo el debate desde su escaño. No le tocaba intervenir porque no era su asunto. Tampoco quería, por sus enemistades con Camps. Cuando todo su grupo aplaudió a Trillo, él dio palmadas en la mesa al británico modo importado por Manuel Fraga de cuando lo vio hacer en la Cámara de los Comunes. Y, a partir de la semana próxima, a arreglar el menú de los huevos duros.