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12 Nacional LAS REFORMAS TERRITORIALES COMUNIDAD VALENCIANA MIÉRCOLES 21 9 2005 ABC RAJOY EN CATALUÑA e han parecido sospechosos los elogios que se le han dedicado a Mariano Rajoy por sus críticas- -justísimas, por otra parte- -al comportamiento de La Caixa en relación con la opa hostil sobre Endesa. ¿Acaso esperaban otra cosa? Pero, si cabe, me ha sorprendido aún más que a algunos les haya parecido una demostración cívicamente valerosa la descalificación del presidente del PP al proyecto de Estatuto. ¿Acaso pensaban que Mariano Rajoy no iba a CÉSAR ALONSO atreverse a haDE LOS RÍOS cerlo cuando, en el mejor de los casos, el Estatuto no podría ser más que un reglamento destinado a sortear la Constitución, y cuando además está siendo ya duramente criticado en ciertos medios socialistas? Debemos de estar muy desfondados ideológica y moralmente los españoles cuando nos resulta audaz y casi heroico que un político liberal se escandalice ante un Estatuto concebido para dominar y controlar todos los resortes de una sociedad- -la catalana en este caso- -y al que podría haber calificado de totalitario sin soltarse el pelo. Asimismo me ha resultado conmovedor que los analistas hayan calificado como de muy civilizado el tono que mantuvo el millar de empresarios que asistió al acto. ¿Se temía que alguien pudiera llegar a zarandear al líder de la oposición como ha sucedido en otras ocasiones con Vidal- Quadras o Caja en actos universitarios? La impresión que dio Rajoy en Barcelona el lunes- -su situación, quiero decir- -fue la de quien no tiene partido en Cataluña. De ahí que llamaran la atención incluso los gestos normales. El líder de la oposición parecía un outsider un desplazado... Y no por su culpa. Sucede que el PP no existe en Cataluña, no cuenta como formación parlamentaria y no sólo por su exigüidad representativa sino por el totalitarismo de los partidos que le han condenado al aislamiento. Rajoy es el jefe de un partido de apestados. Podría uno dar por buena la parva militancia de un partido a cambio de respetabilidad. Posiblemente es lo que pretendió vender Piqué. En todo caso, lo que me pareció más intolerable del acto que se celebró el lunes en La Caixa de Barcelona fue la inmensa distancia entre la exigüidad del Partido Popular de Cataluña y la brillante personalidad de su líder nacional. Le ha llegado la hora a Piqué. M Manuel Marín y Carme Chacón, con Camps, el socialista Pla y Serafín Castellano, portavoz del PP El Gobierno apoya el Estatuto valenciano pero evita calificarlo de modelo para otras reformas Sólo IU y ERC, los socios del PSOE, pusieron pegas al nuevo texto b Tras la toma en consideración del proyecto, Zapatero aprovechó para echar en cara al PP su inmovilismo y dijo que cualquier reforma es un avance social J. L. LORENTE MADRID. El nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana, fruto del consenso entre populares y socialistas, pasó ayer examen en el Congreso de los Diputados. La primera reforma estatutaria que llega a la Cámara en esta legislatura- -sin contar el plan Ibarretxe, que consistió realmente en una modificación constitucional- -fue apoyada por una amplia mayoría en la sede de la soberanía nacional y empieza ahora su tramitación parlamentaria. Sólo los socios del Gobierno de Zapatero pusieron pegas al nuevo texto: Izquierda Unida, que votó en contra, y ERC, que se abstuvo tras anunciar una batería de enmiendas al articulado de la futura ley. Condicionado por la postura de sus socios, el Ejecutivo socialista se vio obligado a guardar un inestable equilibrio. Por un lado, dio un respaldo claro al nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana y, por otro, evitó calificar el nuevo texto de referente para otras reformas territoriales, como le reclamó el principal grupo de la oposición, el Partido Popular. Zapatero, que no intervino ante el Pleno, sí quiso hablar con los periodistas al término de la votación. Lo hizo para atacar a los populares, precisamente sus aliados en la reforma valenciana. Para el presidente del Gobierno, la votación que ayer registró el Congreso supone la viabilidad de las reformas estatutarias que los socialistas han promovido durante esta legislatura y pone en evidencia la postura de sectores inmovilistas -en referencia al PP- que tienen que tener claro que cualquier reforma es útil para los ciudadanos y un avance para la sociedad La fórmula del doble consenso La exigencia de considerar el Estatuto valenciano como ejemplo de las reformas en el modelo de Estado fue el eje del discurso del PP ante el Pleno. El portavoz del Grupo Popular en la Comisión Constitucional de la Cámara Baja, Federico Trillo, abogó por extender el llamado doble consenso con el PSOE a todas las reformas estatutarias. Trillo quiso dejar claro que ese doble consenso pasa por lograr que ningún fudamento del Estado mismo- -lo que atañe a su estructura y organización esencial- -pueda modificarse si no un hay un acuerdo en los ámbitos nacional y autonómi- co entre los dos grandes partidos nacionales, que representan al 80 por ciento del electorado español. Sin restar importancia al nuevo Estatuto valenciano, el debate de ayer estuvo marcado por las reformas territoriales que se avecinan. Los nacionalistas e independentistas catalanes pusieron el acento en los hechos diferenciales de su comunidad autónoma y advirtieron que las fotocopiadoras no funcionan en el Estado autonómico mientras el PP valoró el hecho de que el texto enviado por las Cortes valencianas no hable de otra nación que no sea la española y defendió la cláusula Camps para evitar privilegios entre unas autonomías y otras. Los valencianos- -subrayó Trillo ante el Pleno- -no hacen de sus hechos diferenciales hechos diferenciadores entre valencianos ni entre españoles El Gobierno- -por boca de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega- -no habló de hechos diferenciales ni siquiera de las próximas reformas estatutarias. Fernández de la Vega se limitó a subrayar que con el debate de ayer comienza una nueva fase en el desarrollo de nuestro Estado. Eso sí, reiteró la doctrina Zapatero de que el Ejecutivo socialista apoyará todas aquellas reformas de los Estatutos de Autonomía que se promuevan