Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 Sociedad MARTES 20 9 2005 ABC Maeso niega que el libro de quirófano acredite su intervención en las operaciones I. R. T. VALENCIA. El anestesista Juan Maeso, que se enfrenta a una petición fiscal de 2.214 años de cárcel por contagiar, supuestamente, la hepatitis C a 276 pacientes en cuatro hospitales valencianos entre 1988 y 1998, restó ayer validez al libro de quirófano de los hospitales por ser éste el documento al que se aferran la mayoría de las acusaciones particulares para acreditar su intervención en las distintas operaciones que él dice no recordar. En la quinta sesión del juicio que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Valencia, y a preguntas de una de las acusaciones particulares, Maeso declaró que lo que figura en ese libro no tiene nada que ver con quién hizo la anestesia y explicó que, aunque apareciera su nombre, la intervención la podían haber realizado médicos residentes cuyo trabajo supervisaba como responsable del servicio. El acusado declaró que la hoja de anestesia es el único documento que certifica el médico que intervino en la operación, las sustancias que suministró al paciente y las que sobraron. No hay manera de saberlo respondió cuando le preguntaron cómo resolver estos tres interrogantes en aquellos casos en lo que no consta hoja de anestesia, documento que según confesó no siempre se cumplimentaba en la clínica privada Casa de Salud en la que se produjeron la mayoría de los contagios. Ayer volvió a negar que consumiera anestésicos como droga; que escondiera jeringuillas y agujas en los bolsillos de su bata; negó que hubiera sido apercibido por compañeros o superiores por falta de asepsia; declaró que tiraba las agujas cuando se pinchaba antes de proceder a la anestesia y que llegó a informar de su enfermedad a algunos de sus pacientes antes de sedarlos. Doce personas se presentan voluntarias para el primer trasplante de cara Cinco hombres y siete mujeres pasarán las pruebas en la Clínica Cleveland b La experimentada Maria Siemionow podría convertirse en el primer médico que asume el reto de injertar el rostro de un cadáver en un paciente vivo N. R. C. MADRID. En la carrera para realizar el primer trasplante de cara de la historia, la legendaria Clínica Cleveland de Estados Unidos parece situarse a la cabeza. El hospital empezará la próxima semana a realizar los exámenes físicos y psíquicos necesarios para elegir a los candidatos más aptos entre los doce voluntarios que se han presentado, cinco hombres y siete mujeres. La cirujana Maria Siemionow y su equipo estudiarán al milímetro cada uno de sus gestos, la estructura de su cara, sus labios, la forma de su nariz. Y pulsará sus miedos. Les preguntará si serán capaces de mirarse al espejo sabiendo que el tejido que cubre su rostro es el de un cadáver, si su familia aguantará la presión y si están tan desesperados para asumir los riesgos de una intervención tan compleja. El objetivo es encontrar el paciente perfecto para una cirugía que será histórica, un candidato en perfectas condiciones físicas y con solidez emocional, que sea capaz de despertarse un día con la cara de otro sin arrepentirse. Quien parece no tener dudas es la doctora Siemionow, dispuesta a pasar a la historia con el trasplante de cara. Está convencida de que puede proporcionar una nueva oportunidad a personas que han quedado terriblemente desfiguradas por quemaduras, traumatismos, tumores o defectos de nacimiento. Ahora estos pacientes sólo cuentan con la posibilidad de autoinjertos o implantes, en un proceso de múltiples operaciones que en los peores casos supone pasar por el quirófano decenas de veces con resultados no siempre satisfactorios. Matthew Teffteller, un quemado severo que aspiraba a la polémica cirugía faciales. Además de evitar la sensación de máscara insensible que acompaña a los tradicionales injertos de piel. La apariencia final será una mezcla entre el rostro del donante y del receptor. La Clínica Cleveland está dispuesta a correr con todos los gastos a quien asuma todos los riesgos y pase todos los filtros previos. Aunque lo que parece AP prácticamente imposible es contar con un consentimiento informado para una intervención tan pionera y con riesgos desconocidos. La doctora Siemionow asume las críticas de quien le acusa de experimentar con humanos. ¿Quien tiene derecho a decidir acerca de la calidad de vida de los pacientes? pregunta. Sin consentimiento informado A cambio, esta experimentada cirujana polaca ofrece trasplantar todo el rostro, con resultados más rápidos, naturales y completos. El procedimiento consiste en retirar al receptor toda la piel dañada en su cara y sustituirla por una tapa facial que comprende epidermis, grasa, nervios y vasos sanguíneos, extraída con una antelación de ocho horas de un donante. Después, los cirujanos deberán conectar vasos sanguíneos y conexiones nerviosas, según técnicas de microcirugía que se practican desde hace diez años. Las suturas, que abarcarán desde la frente hasta parte del cuello, pueden cicatrizar en cuestión de quince días. Todo con la idea de que los trasplantados pueden recuperar cuanto antes la capacidad normal de comer, beber y comunicarse con toda clase de expresiones Células madre mejoran la función motora en lesiones medulares ABC MADRID. Científicos de la Universidad de California han mostrado que células madre humanas, extraídas de tejidos fetales, pueden mejorar el funcionamiento motor en ratones con lesiones medulares incompletas. Este nuevo paso se publica esta semana en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences Los científicos han mostrado que al inyectar las células madre neurales sobrevivieron, migraron a los lugares de la lesión y se desarrollaron en múltiples tipos de células neurales diferentes, incluyendo oligodendrocitos, el tipo de células que forma la mielina. Las células implantadas no reconectaron las fibras dañadas, pero sí recuperaron la cobertura de mielina que permite la transmisión de los impulsos eléctricos a lo largo de las células nerviosas. Dieciséis semanas después del tratamiento, los ratones trasplantados mostraron una recuperación a largo plazo del funcionamiento motor, aunque también experimentaron mejoría ratones tratados con fibroblastos.