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30 Internacional PROLIFERACIÓN DE ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA MARTES 20 9 2005 ABC Corea del Norte renuncia a sus armas nucleares El país asiático pone como condición que se le instale un reactor de agua liviana para generar electricidad b Tras un sorprendente acuerdo de última hora, Pyongyang permitirá las inspecciones de desarme de la ONU a cambio de la ayuda humanitaria que tanto necesita P. M. DÍEZ A. SÁNCHEZ CORRESPONSALES PEKÍN. VIENA. Cuando todos los indicios auguraban un nuevo fracaso de las negociaciones sobre el desarme nuclear de Corea del Norte, los seis países involucrados en este proceso alcanzaron ayer un sorprendente acuerdo para cerrar una crisis que dura ya tres años. En una declaración conjunta firmada en Pekín por Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, China, Rusia y Japón, el régimen estalinista se comprometió a renunciar a todas las armas y programas nucleares existentes y a volver en una fecha próxima al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y a los principios de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) Por su parte, la delegación norteamericana, que el domingo había amenazado con abandonar la mesa de negociaciones, cedió en lo que hasta ahora suponía el máximo obstáculo para lograr el consenso y aceptó finalmente el programa norcoreano nuclear con fines civiles. La República Democrática Popular de Corea expuso que tiene el derecho al uso pacífico de la energía atómica reza el documento, que aclara que las otras partes expresaron su respeto y accedieron a discutir en el momento oportuno la provisión de un reactor de agua liviana para Pyongyang. Corea lleva tiempo planteando dicha reivindicación con el objetivo de combatir su déficit de energía eléctrica, y pone como condición innegociable que se le dote de este sistema para proceder al desarme nuclear. Los jefes de las seis delegaciones se saludan tras el acuerdo de Pekín sobre las armas nucleares norcoreanas y anunciaron su intención de normalizar sus relaciones diplomáticas A pesar del éxito diplomático, ahora está por comprobar lo más difícil: la puesta en práctica del acuerdo. Con el propósito de cerrar todos los detalles y fijar un calendario para la desnuclearización del régimen de Pyongyang, la quinta ronda de las negociaciones volverá a retomarse en noviembre. Las reacciones al histórico acuerdo no se hicieron esperar. Desde Viena, el director de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohamed el- Baradei, confió en que los inspectores internacionales que abandonaron el país en 2002, cuando Pyongyang decidió salirse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) puedan retomar pronto las labores de control y verificar hasta dónde ha llegado la Corea comunista en sus experimentos atómicos. Desde 1997, la AIEA no ha podido verificar el grado de cumplimiento del TNP por parte de Corea del Norte, una situación que se agravó hace casi tres años cuando el Gobierno de Pyongyang expulsó a los inspectores. Por su EPA Washington considera que el acuerdo es sólo teórico hasta que se verifique la voluntad norcoreana de cumplir parte, el presidente de Estados Unidos, George Bush, mostró su satisfacción, aunque indicó que el compromiso coreano debe ser verificado. El documento pactado recoge que se aplicará la política de compromiso por compromiso, acción por acción para señalar que las compensaciones prometidas a Corea se pondrán en marcha conforme vaya ratificando la clausura de su programa atómico. Moscú no tardó en anunciar su disposición a ayudar a Corea del Norte a dotarse de tecnología atómica con fines pacíficos. Desde la UE, el alto representante para la Política Exterior, Javier Solana, aplaudió el acuerdo como paso esencial para garantizar estabilidad en la región. Reanudación de las inspecciones El que el acuerdo se convierta en realidad dependerá de que se verifique la eliminación del programa atómico militar norcoreano, por lo que los inspectores de la AIEA deberán volver al país asiático después de su expulsión en 2002, cuando Washington acusó al Estado totalitario que dirige Kim Jong- il de enriquecer uranio. A cambio de desmantelar las bombas nucleares que el pasado mes de febrero aseguró tener fabricadas, el régimen estalinista, uno de los más herméticos y pobres del mundo, recibirá la ayuda internacional que tanto necesita. Corea del Sur reafirmó su propuesta del pasado 12 de julio de abastecer con dos millones de kilovatios de electricidad a su vecino. Tanto Estados Unidos, que había incluido a Pyongyang en el eje del mal junto a Irán e Irak, como Japón, que intenta rescatar a varios súbditos nipones secuestrados por espías de Corea del Norte en los años 80, reconocieron la soberanía del régimen estalinista Presión occidental para llevar el programa nuclear iraní ante el Consejo de Seguridad de la ONU ANTONIO S. SOLÍS. CORRESPONSAL VIENA. Llevan dos años evitándolo y aún tienen opciones para seguir haciéndolo, pero a los negociadores iraníes parece venírseles encima una resolución que envíe el caso de su programa atómico al Consejo de Seguridad de la ONU. Ésa es al menos la intención de Alemania, Francia y Reino Unido, que preparan una resolución para que sea aprobada por la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) reunida desde ayer en Viena. La paciencia de los europeos parece haberse agotado tras meses de negociación con Irán y de ofertas para que renuncie a producir combustible nuclear a cambio de contraprestaciones económicas. Así, la AIEA debe decidir qué hacer con Teherán después de que haya ignorado el llamamiento internacional para que abandone su programa de enriquecimiento de uranio. El pasado agosto, Teherán puso fin al parón nuclear que había pactado el pasado año con la UE mientras se negociaba un acuerdo definitivo. Ahora, Europa y Estados Unidos deben convencer a la mayor cantidad posible de los 35 miembros de la junta para remitir el caso al Consejo de Seguridad. El objetivo es difícil, con China y Rusia bastante reacias y el Gru- po de los No Alineados, con países como Brasil y Suráfrica, que ven en esta decisión un peligroso precedente que podría emplearse contra sus propios programas atómicos. Lo cierto es que el enriquecimiento de uranio no está prohibido, siempre que se haga bajo control de la AIEA. Por eso, Estados Unidos y la UE se referirán a las dos décadas en las que Teherán mantuvo un programa atómico clandestino. Según fuentes diplomáticas consultadas por ABC, los europeos y sus socios estadounidenses están decididos a impedir que Irán produzca su propio uranio enriquecido, ya sea para propósitos pacíficos o para armas atómicas. Mientras, el director de la AIEA, Mohamed el- Baradei, recordó que tras dos décadas de actividades ocultas la agencia necesita más transparencia y más medidas de confianza desde Teherán. Por eso, dijo, la pelota está en campo de los iraníes