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24 Internacional CRISIS POLÍTICA EN ALEMANIA MARTES 20 9 2005 ABC Dresde y el Chaos R. V. BERLÍN. Alles in Ordnung (todo está como debe) suele sonar a gloria al oído alemán. Kant, que vio desordenado el mundo y se puso a ello, estableció el imperativo categórico. Lo primero es que el orden es necesario y para eso hay que regularlo; y lo que no lo está es imposible Lo segundo, es que debe funcionar: una lavadora alemana que se estropea, más que una lata, es una ruptura del contrato social. Lo casual no tiene gracia, así que el sistema suele trabajar sobre la realidad, de forma que cubra toda posibilidad, dado que la vida no es simple La ley electoral tampoco. Y el resultado de estas elecciones menos, según se descubrió ayer. Afortunadamente Goethe ya lo había fijado: La realidad siempre es una parodia de la idea De Schiller a Kant, todo pensador alemán se ha interesado por el orden, que se debe pronunciar con solemnidad. Más allá de su cuidado jardín, donde todo crece en orden, el alemán sabe que se extiende el universo del caos, al que hay que mantener a raya: los problemas son cosa seria, quien lo tome a broma es insensato o extranjero. La bella- -en su idea- -ley electoral puede hacer ahora que, si para el escaño pendiente para el 2 de octubre en Dresde 1, donde suele ganar la CDU, ésta recabara ¡demasiados votos! perdería entonces escaños adjudicados ya a 300 kms de distancia en Renania- Westfalia. Y tal vez la iniciativa de Gobierno. En fin, está estudiado: se llama el peso negativo del voto Han sabido rehacer su imagen de partido bisagra. Los Liberales de Guido Westerwelle han concentrado en sus ideales toda su fuerza electoral, sin exhibir ningún resquicio de ansiedad por volver a ocupar los sillones del poder El premio a la transparencia JOSÉ MANUEL COSTA BERLÍN. Hay dos partidos que pueden estar satisfechos y considerarse los justos y orgullosos triunfadores de estas elecciones alemanas: los Liberales y La Izquierda. Lástima que ambos parezcan destinados a la oposición, pero allí no serán olvidados, sobre todo si lo que acaba dándose es una gran coalición de mayoría arrolladora. Los Liberales, el partido bisagra durante los primeros decenios de la RFA, se habían visto desplazados de esa función privilegiada con la irrupción parlamentaria de Los Verdes. Posteriormente, la jubilación de su estandarte, Hans Dietrich Genscher, y la salida del poder dejaron sumido al partido en un periodo de luchas internas que trajeron consigo su desaparición en muchos parlamentos regionales y se llegó a temer por su existencia. Sin embargo, tras tomar las riendas del partido el relativa- Guido Westerwelle mente joven Guido Westerwelle, naves en su último congreso al prohiesta formación comenzó a decir lo que birse cualquier coalición que no fuera realmente pensaba aunque no cayera con los democristianos. Un número namuy bien entre las masas, y ello con da despreciable de electores han prefeuna firmeza que hizo olvidar poco a porido esta franqueza a las dudas de la co su fama de partido veleta cuyo úniCDU de ultima hora. co objetivo era mantenerse en el poder Paradójicamente, y aunque siguiecomo embajada directa de la gran ecoran en la oposición, los Liberales salen nomía. reforzados, no sólo porque hayan ganaEn estas elecciones los liberales se do votos, sino porque pueden ser idenpresentaron como tales, en lo económitificados con un liberalismo conseco y en lo que respecta a los derechos cuente. Y no cabe duda de que una parindividuales. Y además, quemaron las te de la ciudadanía alemana piensa que ésa es la vía a seguir. ¿Cuál es su techo? Quizás no mucho más allá de este 9,8 por ciento pero su clientela será estable e influyente. En lo económico, los liberales respetan las líneas básicas de su ideología y se declaran reformadores, si es necesario quirúrgicos, del Estado social alemán. Podría decirse que son algo extremistas, pero pueden permitírselo. Más interesante es su decidida apuesta por los derechos personales y las libertades sociales. El FDP se muestra así como un partido verdaderamente liberal y lo que pierde en simpatías por su frialdad social lo recupera por su defensa de las libertades ciudadanas. En manos de Merkel El futuro del partido depende ahora únicamente de si Angela AFP Merkel concreta una improbable coalición con Los Verdes. Por lo demás tiene un interesante camino por delante. De momento su intención es regresar a los parlamentos regionales y, quizás, participar en una experiencia nueva en el parlamentarismo alemán: la primera legislatura donde el bipartidismo ya no existe y una posible coalición de centro, cristiano- socialdemócrata, tendría enfrente una oposición de tres partidos con ideas claras y diferenciadas. Es una perspectiva interesante. El Este rojo castiga a Merkel y se pone en manos de Lafontaine GILLEM SANS. SERVICIO ESPECIAL BERLÍN. Son los únicos que no formarán coalición alguna, pero los postcomunistas de Gregor Gysi, aliados en las urnas con unos disidentes del SPD de Schröder que encabeza el traidor socialdemócrata Oskar Lafontaine, se comportaban ayer como si el futuro político de Alemania dependiera también de ellos. En la central del PDS en Berlín, dedicada al patriarca comunista Karl Liebknecht y ubicada junto a la plaza que recuerda a su mujer, la politóloga Rosa Luxemburgo, los pisos superiores concentraban reuniones a puerta cerrada. Cuando en la sala de lectura de la planta baja del inmueble un puñado de simpatizantes seguían el rompecabezas televisivo de las posibles coaliciones, los dirigentes discutían arriba sobre asuntos bien distintos. Schröder pactaría antes con el diablo que con su enemigo Lafontaine. Conservadores y liberales le apoyan y argumentan que no sólo sus programas difieren demasiado sino que, sobre todo, se trata de prestar un servicio a su democracia, en la que no caben los sucesores del régimen comunista germanoriental. Gysi explicó ayer, casi con sorna, por qué hacen mal en pensar así: La RDA se hundió, afortunadamente, pero dejó tras de sí una sociedad más consciente de la necesidad de una política de justo equilibrio social Su éxito electoral le legitimaba. el director de la campaña, Bodo Ramelow, en una pausa de las reuniones. Todo tardará semanas en aclararse. La nueva izquierda es fuerte en Dresde, donde 219.000 electores no votarán hasta el 2 de octubre por la muerte repentina de una candidata, que obligó a rehacer las listas. Además, también podría tener un papel clave en el proceso de votación secreta del candidato que el presidente federal proponga al Bundestag. Voto neonazi El partido situado a la izquierda del canciller Schröder dobla sus resultados porque los electores del Este no confían en su vecina Angela Merkel. También se beneficia del voto de protesta del que hablan los partidos establecidos que en anteriores ocasiones era voto neonazi. No todo el que vota a los neonazis es un neonazi fue cómo resumió Ramelow su interpretación del fenómeno, reconociendo con ello que su partido acumuló en ese caladero electoral un porcentaje indefinido de votos. Oskar Lafontaine REUTERS Fusión de partidos Con un 8,4 por ciento de los votos y gracias a Oskar Lafontaine, el PDS ha pasado de los dos escaños de la última legislatura a los 54 obtenidos el pasado domingo. El nuevo grupo parlamentario necesita ahora una organización sólida, y aún hay que completar en dos años la fusión de la alianza electoral en un solo partido, como adelantó ayer