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22 MARTES 20 9 2005 ABC Internacional Una gran coalición sin Merkel ni Schröder se abre como la mejor salida para Alemania Los dos grandes partidos empatados el domingo tientan antes otras combinaciones b Un punto muerto en la negociación de una coalición que asegure la gobernabilidad alemana empujaría necesariamente a la repetición de las elecciones RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Cuatro combinaciones de gobierno, al menos, podrían salir de unas elecciones anticipadas con las que el canciller federal, Gerhard Schröder, sólo logró el pasado domingo volver más confusa la situación política. La oposición democristiana por su parte se ha visto privada del mandato necesario para aclararla. Para temor de la UE y la empresa, el primer país europeo parece arrojado a un limbo por varios meses. Ninguno de los bloques conocidos, sea CDU CSU y Liberales (44 o SPD y Verdes (42,4 suman una mayoría de gobierno, habiendo descartado ambos conversaciones con La IzquierdaPDS, en cuyas filas militan los ex comunistas de la RDA. La matemática electoral impone formaciones más novedosas, de las que la única probada es la concentración en una gran coalición de SPD y CDU, tan solemne como Resultados definitivos en escaños SPD 222 (251) Liberales 61 (47) CDU- CSU 225 (248) Los Verdes 51 (55) La Izquierda 54 (2) Un escaño por asignar por Dresde Entre paréntesis, los escaños anteriores Infografía ABC inválida. Liberales (FDP) y Verdes pugnan por valorizarse como bisagras y evitar que una gran coalición los deje en el anonimato político. Un trío con la ganadora CDU CSU, llamado ya aquí jamaicano por los colores políticos, recibió ayer buenos gestos de los tres implicados, pero las animadversiones son varias y acendradas. El rechazo del FDP, convertido en tercera fuerza, a apoyar al actual gobierno rojiverde también descarta de entrada esta opción. Retirada de carteles electorales ayer en Hamburgo Pero la propia iniciativa se la disputan Angela Merkel y el canciller Schröder, que no concede la ventaja. Aún así, la propia desaparición de uno, otro o los dos podría facilitar los arreglos. El pobre resultado y el futuro de Merkel están siendo ponderados en estos momentos en su partido y, pese a la astucia política de esta mujer, podría serle inopinadamente mortal. Rumores envenenados se hacen ya circular sobre un gobierno presidido por el ambicioso experto financiero de la CDU, Friedrich Merz, al que Merkel desplazó hace meses. Uno de los fracasos que los observadores achacan a Merkel ha sido la introducción de un debate financiero y fiscal que la CDU no deseaba y que Schröder ha devuelto con honda y feroz puntería. El incentivo del Este, de donde provenía, no ha funcionado y la antigua GERHARD SCHRÖDER ENTRA EN LA HISTORIA JOSÉ MANUEL COSTA erhard Schröder descansa. Puede hacerlo con la conciencia tranquila. La historia socialdemócrata dirá en el futuro que se batió como un león y que con su maquillaje mediático y su voz cascada en ristre, logró sacar del atolladero a su partido e impidió el anunciado triunfo de la derecha en Alemania. Un héroe, en cualquier caso. Y más que lo puede ser. Según van las cosas, Schröder puede convertirse en un mito. Verán, existen muchas variantes teóricas para formar gobierno, pero en realidad muy pocas factibles. Los liberales no están dispuestos a gobernar con los socialdemócratas ni éstos con G la nueva formación política de La Izquierda. Esto es serio y debe creerse. Así pues, sólo quedarían una gran coalición democristiano- socialdemócrata o una coalición jamaicana (de los colores de los partidos) entre cristiano- demócratas, liberales y Verdes. Esto es lo que hay. Pero aunque ahora se descubre con asombro cuántas cosas unen a liberales y democristianos alemanes con la antigua oposición extraparlamentaria, lo cierto es que muchas más les separan. Es difícil imaginar un congreso Verde en el que Joschka Fischer pueda convencer a sus compañeros de que gobernar con los ultra- enemigos de ha- ce dos días es ahora lo más consecuente. La otra posibilidad es la gran coalición, de la que tanto se habla. Desde muchos puntos de vista es la opción de los electores. Pero todo conduce a pensar que esa gran coalición no puede ser presidida por la señora Merkel sacrificando a Gerhard Schröder. ¿La solución? Una muy elegante sería que tanto Merkel como Schröder renunciaran a la Cancillería y dejaran el camino libre a otras figuras. Al fin y al cabo, ambos han perdido y su partida resolvería problemas internos de sus partidos, facilitaría la gobernabilidad del país y sería vivo reflejo de la voluntad popular. Schröder ha sido siempre un gran maestro en el mantenimiento del poder (su única virtud indiscutida) pero se dice y se comenta que anda un poco cansado, que lleva media vida en el poder, que tiene una mujer atractiva y un hijo adoptivo y, además, un montón de dinero que ganar como asesor y conferenciante. Incluso podría hacer sus pinitos en política internacional, como su amigo Bill Clinton o su minusvalorado señor Azzurro (sic. por José María Aznar) Este último gesto de renuncia en bien de su partido y del país, es lo que conduciría a Schröder al Olimpo. Y él lo sabe. Angela Merkel no tendría una salida tan airosa. Su mutis no sería nada heroico, sino el triste eco de una derrota. Por otra parte, no tiene ninguna base de poder real dentro del partido ni tampoco una experiencia gubernamental a la que sacar rentabilidad en la vida privada. Merkel quedaría en una (relativa) intemperie y es probable que pelee por su vida política con uñas y dientes. Y es que, en contra de los que nos consideran meros peones de acontecimientos económicos, lo subjetivo también es importante. Incluso a estos niveles.