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ABC MARTES 20 9 2005 Opinión 7 decidir cuándo ofrece un primer plano (el presidente del Gobierno sonriendo, por ejemplo, o el sr. Marín recriminando a un diputado díscolo) o cuándo ofrece un plano general. Él decide (no puede actuar de otro modo) qué es aquello que considera más interesante entre lo que está sucediendo en el hemiciclo. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL OPIO DEL PUEBLO I Angela Merkel no fuera la candidata de la CDU, y por tanto conservadora, a estas alturas ya se hubiera entonado la salmodia victimista de rigor para explicar esa mínima victoria, que en realidad es un empate con sabor a derrota. Las feministas de guardia habrían denunciado los prejuicios machistas del electorado, las intolerables intromisiones de Doris Schröder en la campaña o los navajazos de algunos de sus compañeros de partido. Si Merkel hubiera militado en otra formación política, los nostálgicos del Muro nos la habrían presentado como una víctima de la desigualdad, de las diferencias aún insalvables entre las dos Alemanias y CARMEN la prueba fehaciente de MARTÍNEZ CASTRO la discriminación hacia los habitantes de la antigua RDA. Pero nada de eso ha ocurrido, le toca digerir su fracaso electoral sin trucos y sin excusas. Sencillamente, ha hecho una mala campaña y ha tenido enfrente a un rival durísimo. En su duelo personal frente a Schröder ha resultado ampliamente derrotada; ella y un estilo de hacer política. Lo que pasó el domingo en Alemania no difiere mucho de lo que está ocurriendo en otros países de Europa; se llama miedo. Miedo a los cambios, a las reformas, a los sacrificios inevitables, al esfuerzo; en definitiva, miedo a la realidad. El despertador no deja de sonar con pitidos cada vez más intensos y apremiantes, pero los europeos seguimos remoloneando entre las sábanas. Cualquier especialista en madrugones sabe que los cinco minutitos de prórroga aferrado a la almohada suelen convertirse en toda una hora de retraso en el trabajo y la garantía de una mañana de perros. Schröder ha salvado los muebles a base de populismo, pero el panorama es un poco más sombrío de lo que era el sábado pasado incluso para el socialdemócrata. Los problemas siguen ahí, pero los ciudadanos se han dado otros cuatro años de siesta antes de abordarlos. Se ha vuelto a confirmar lo fácil y productivo que resulta lanzar una campaña electoral basada en la demagogia; pero nadie habla de las graves consecuencias de esa estrategia. Al día siguiente, hay que ponerse a gobernar y los votantes reclaman el paraíso de indolencia que se les ha prometido. Los barbitúricos, como todo el mundo sabe, crean adicción, y Europa se ha vuelto adicta al populismo. Frente a la responsabilidad individual o colectiva, es mucho más cómodo buscar un culpable lejano: EE. UU. la globalización, la agresividad comercial china, el capitalismo salvaje o el centralismo. Cualquier excusa vale. Cualquier truco resulta útil si nos permite seguir cinco minutos más en la cama. Angela Merkel cometió el error de recordar a sus votantes sus obligaciones. Los resultados a la vista están. Si alguna vez la religión fue el opio del pueblo, hoy lo son el victimismo y la demagogia. ÁNGEL CÓRDOBA El presidente del Congreso se ha esmerado. Ha puesto patas arriba la parte noble de éste durante todo el verano, para poder estrenar un flamante hemiciclo apropiado a la era democrática de Zapatero Los efectos de la instalación de estas pantallas gigantes en el hemiciclo son perversos para la vida parlamentaria. El debate se convierte en un espectáculo televisivo. Es algo así como estar en Gran Hermano El propio diputado, al seguir, sentado en su escaño, el debate a través de la gran pantalla, ya no está en un lugar físico determinado (un hemiciclo) en el que percibe a sus colegas en su dimensión natural, tal como son, a la distancia real desde la posición en la que los ve, sino que los contempla transfigurados en imágenes, con unos planos cortos en los que el rostro queda agigantado, y cualquier detalle queda perfectamente reflejado. La sonrisa de Zapatero, por ejemplo, deviene algo inmenso y hasta sobrecogedor. La Cámara se convierte, así, en algo virtual. Mas hay algo que está detrás de este nuevo espectáculo. Y es el triunfo del realizador al que se le concede el poder de dirigir los debates de la Cámara, porque él es el que determina lo que tiene que aparecer en la pantalla. No tengo la menor duda de que este nuevo poder reduce mi libertad, aunque no sea consciente de ello. Porque me está indicando en quién debo fijarme, en qué debo centrar mi atención. Es más: me facilita esta tarea y hace que, siguiendo la sesión a través de la gran pantalla, esté más confortable, porque estoy realizando un menor esfuerzo. No nos engañemos. Que nuestros ciudadanos no se engañen. Estos cambios en la vida parlamentaria no son inocentes. Prefiguran una degradada democracia mediática, hacia la que suavemente se nos quiere conducir, en la que lo real es sustituido por lo virtual. Yo sé que, si me someto a lo que me indica este cambio, ejerceré mis tareas parlamentarias con menos libertad. Por ello he decidido no abrir nunca el ordenador de mi pupitre. El mío, al menos, va a ser un total despilfarro. Pero evitar la pantalla gigante es algo más difícil. Necesitaría ponerme una venda en los ojos. Por eso pido, en defensa de mi libertad y la de mis electores, así como de la democracia parlamentaria, que las dos grandes pantallas sean retiradas inmediatamente. S PALABRAS CRUZADAS ¿Deben las elecciones alemanas servir de aviso para Rajoy y Zapatero? LAS BARBAS DEL VECINO SPAÑA no es Europa, Merkel no es Rajoy, ni Schröder Zapatero, pero el presidente del PP debería hacer una mínima reflexión sobre lo ocurrido en el país amigo y con la candidata conservadora, a la que las encuestas daban segura vencedora. Schröder ha sido mal canciller, al igual que Zapatero es mal presidente del Gobierno, y los alemanes decían estar hasta el gorro de quien les ha llevado a una situación insostenible, pero a la hora de ir a las urnas han apostado nuevamente por Schröder frente a una Angela Merkel que ni siquiera ha vencido en la antigua Alemania del Este, la que la vio crecer. Ha podido el carisma de Schröder frente a la supuesta eficacia PILAR de Merkel. Y, sobre todo, ha habido rechaCERNUDA zo a la oposición catastrofista de una Merkel que, además, presentó alternativas de una dureza que los alemanes no estaban dispuestos a asumir. Que ande con ojo Rajoy, porque los ciudadanos no siempre dan la razón a las encuestas, sino que cuentan mucho el encanto personal de los candidatos, la confianza que provocan los equipos y el atractivo de los proyectos de los partidos. Y, hoy por hoy, el encanto de ZP se mantiene a pesar de su mala política, el equipo de Rajoy deja muchísimo que desear y el PP no acaba de conseguir que se conozcan sus proyectos, porque algunos de los personajes que los presentan no dan la talla. Que no confíe Rajoy en el malestar generalizado que provoca Zapatero: peor lo tenía Schröder, y sin embargo la Merkel no ha conseguido liquidarlo. RFA ES RFA Y ESPAÑA, ESPAÑA NTRE Angela Merkel y Mariano Rajoy hay más que las diferencias evidentes. Entre Schröder y Zapatero, también. Y entre Alemania y España, ídem. Nunca he sido muy partidario de equiparar la situación política de un país con el nuestro, apelando a la famosa falacia de los países de nuestro entorno que lo mismo sirve para un roto que para un descosido. A mí, contra lo que viene siendo moneda corriente, no me parece que Rajoy esté haciendo una mala oposición, ni que sea un candidato solamente regular, aunque reconozco que hay tuercas que apretar y algunas cosas que ajustar. Tampoco creo que haya que defenestrar necesariamente a los Acebes, Zaplana u otros por el mero heFERNANDO cho de haber ejercido un ministerio en la JÁUREGUI anterior etapa. Es más: pienso que Mariano Rajoy es, políticamente, mucho mejor que Merkel, como aún sigo creyendo- -pese a todo- -que Zapatero es mejor que el canciller alemán actual. Y que en el PP tienen mejor equipo que en la CDU, hasta donde se me alcanza. Así las cosas, ¿qué lecciones podría sacar Rajoy de la amarga victoria que dicen que ha cosechado la señora Merkel? ¿En qué habría que copiar el modelo, en qué rechazarlo, cuando nada tiene que ver lo que allí ocurre, un motor de Europa que se va parando, un país escindido que se une, con lo que sucede aquí? A veces somos demasiado humildes: este país nuestro, con todas sus contradicciones, marcha mejor que la RFA. No veo que tengamos mucho que imitarles en estos momentos, ni Rajoy, ni ZP, ni ninguno de nosotros. Y no es chovinismo, conste. E E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate