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ABC MARTES 20 9 2005 Opinión 5 MEDITACIONES AMPARO E L recurso de inconstitucionalidad del PP a la ley que habilita los matrimonios entre homosexuales orbitó ayer sobre una serie de malentendidos (no se sabe bien si endógenos o exógenos) genoveses. Probablemente se trate de una cuestión de tiempos, porque los populares tienen declarada en el Congreso hace meses su intención de acudir en amparo al TC. Y así habría sido ya quizás de no haber mediado las tres cuestiones de inconstitucionalidad planteadas ante esa alta magistratura por jueces encargados de registros civiles. Pero resulta que esas cuestiones aún no se han admitido a trámite en el Constitucional y el tiempo pasa... El caso es que, por ello, el PP quiere amarrar bien los fundamentos en un recurso enjundioso y difícilmente rebatible. Y en ello anda un equipo de catedráticos (de los que, a petición propia, no se ha facilitado el nombre) que ultima el texto. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR TODO CABE EN EL CIBERESPACIO POLÍTICA SIN DIOS DE GEORGE WEIGEL Ediciones Cristiandad Madrid, 2005 172 páginas 16 euros Traducción de Dionisio Míguez Una modernidad diferente La crisis de Europa es cultural. Uno de sus aspectos esenciales se revela en la errónea confusión entre democracia y secularización, derivada de la falsa idea de que una política democrática ha de ser una política sin Dios. No se trata de una opción entre modernidad y tradición, sino de discernir entre formas de modernidad. Uno de los síntomas, acaso el más alarmante, de esta crisis es el suicidio demográfico, que revela la falta de confianza en sí misma de una sociedad aquejada del mal del humanismo ateo. Pero la paradoja reside en que el futuro de la democracia y de los derechos humanos (y, lo que es aún más importante, del bien de las personas) depende de la presencia de Dios en la vida humana. El motor de la historia reside en los impulsos propiciados por la cultura, y ésta es el ámbito del culto, de lo que el hombre aprecia, estima y venera. Política sin Dios. Europa y América, el cubo y la catedral es imprescindible y, sobre todo, muy verdadero. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA LGO tendrá que ver con el notable incremento electoral de los liberales alemanes que hayan jugado tan fuerte en internet. Ahí volcaron casi todo su presupuesto de publicidad y, en los últimos días de la campaña, la página web del FDP alcanzó los 3,5 millones y medio de consulta por día. Todo cabe en el ciberespacio, las llamadas telefónicas, los blogs en progresión infinita, la banca y los cursos máster on line La religión y el porno están ahí para todos, al alcance de un clic. A final de año, los europeos se habrán gastado más de 160 millones de euros buscando pareja por internet. Por internet compramos libros, Viagra, ropa de tallas especiales, selecciones de vino, billetes de avión, estancias en hoteles remotos. Descargamos fotos y canciones, dejamos postales electrónicas en las encrucijadas del encuentro anónimo. En la blogosfera, como subsistema VALENTÍ ciberespacial, las opiniones pretenPUIG den competir con la credibilidad de la prensa escrita, del mismo modo que en la banca on line se reducen las comisiones. El más reciente lanzamiento de Google es un rastreador de blogs Aquel Manifiesto ciberpunk que parecía tan radical en su tiempo, en 1977, hoy es el día a día incluso del cibernauta menos adicto. Entonces aquellas mentes electrónicas decían: Vivimos en el ciberespacio, estamos en todas partes, no conocemos fronteras Ocho años más tarde, Google tutela casi todo afán de conocimiento, diversión, intercambio o comercio. Todos somos algo más ciberpunk navegando en el océano de la información, ratas informáticas realistas con gafas de soñadores con la mayoría de amigos en las zonas participativas de la red de redes, cada vez más ajenos a la sociedad. Cada vez vemos menos televisión- ¿para qué? -y ya no vamos casi nunca al cine. En la madrugada, en horas de insomnio, el teclado del ordenador nos lleva hasta el corazón de la A biblioteca de bibliotecas. Ahí está Wikipedia para consulta de enciclopedia. Los buscadores más eficaces cortan los nudos gordianos, abren atajos en la selva informática hacia el dato que parecía imposible. Un orden sinfónico de chips resulta de una buena secuencia en el teclado. Esta semana, las páginas de BusinessWeek anuncian algo así como un segundo advenimiento de la World Wide Web porque tomamos ya parte activa en la creación de nuestras vidas online Todo individuo puede existir en la red, lanzar su botella de náufrago a sabiendas de que alguien tendrá que recogerla. En los espacios del ciberencuentro, las nuevas dimensiones son inauditas: en Cyworld -dice BusinessWeek -están registrados como miembros un tercio de la población surcoreana- -es decir, 16 millones, de un total de 48- Asia se incorpora al ciberespacio con estadísticas casi increíbles. Tanta pululación contrasta con el control que el individuo tiene sobre sus trayectos y zambullidas informáticas. La vida en un blog, el mundo en un clic: surgen nuevas soledades al tiempo que nuevas comunidades. Casi no saludamos al vecino y jugamos al ajedrez con un tipo de Cartagena de Indias. No sabemos lo que ocurre en nuestra ciudad y estamos al tanto de los pros y contras de la deuda argentina. Podemos enamorarnos de una Lolita que quizás tan sólo sea una clave de chateo Apostamos en casinos on line sin haber visto nunca de cerca una ruleta. Una vez más, apocalípticos e integrados discuten los vicios y las virtudes de la red: aparecen nuevos luditas, seguidores del antimaquinismo, adversos a la tecnificación que hoy representa el ciberespacio. Pero la ola de internet es inmensa, imparable. Más que surfear, vivimos inmersos, estamos en internet. Por otra parte, los tecno- entusiastas, partidarios de la tecno- utopía, hablan de un mundo de perfectibilidad. En realidad, en el ciberespacio no mejoran ni se agravan los rasgos de la naturaleza humana. Tal vez se agrandan. vpuig abc. es