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4 Opinión MARTES 20 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil COHERENCIA POLÍTICA L EL LABERINTO ALEMÁN, EUROPA Y ESPAÑA I antes de las elecciones la situación alemana era compleja, ahora todavía más. De hecho, Alemania parece haber renunciado a mirar hacia adelante guiada por el deseo de asumir las responsabilidades que le corresponden por su peso económico y su dimensión política dentro de Europa. Lo sucedido en Alemania nos sitúa en el peor de los escenarios: el de la incertidumbre y la inestabilidad; al menos mientras no se dilucide quién formará gobierno y sobre la base de qué coalición y bajo qué compromisos. Alemania ha dicho lo que piensa sobre sí misma y su respuesta no ha sido precisamente clara. La compleja fisonomía política puesta sobre la mesa exterioriza la confusión de fondo que pesa sobre el electorado. En este sentido, la derrota dulce de Schröder y la victoria pírrica de Merkel colocan a Alemania en una difícil encrucijada. El importante fortalecimiento de los liberales del FDP por un lado y, por otro, el mantenimiento de los Verdes y el inquietante ascenso de una izquierda retardataria que agrupa a las huestes de Lafontaine con los rescoldos totalitarios de los poscomunistas del SPD, proyectan más sombras que luces a un escenario político en el que ni siquiera la hipótesis de una gran coalición CDU- SPD despeja las numerosas dudas que gravitan sobre el futuro político de Alemania. En cualquier caso, y como fuerza vencedora en número de votos, la talla política de Merkel se pone a prueba a partir de ahora, para ver si en un ejercicio de alta política consigue sacar petróleo de una victoria insuficiente. Hay notorios ejemplos en el panorama europeo. Después del resultado del domingo, las reformas sociales y económicas en marcha quedan pendientes de un gobierno plenamente consciente de hacia dónde quiere conducir el país. Algo que, sea quien sea el que asuma la responsabilidad de gobernar, no abordará del todo, ya que existen notables diferencias entre los partidos que pueden llegar a formar cualquiera de las hipótesis de gobierno, incluso si ésta finalmente es la de una gran coalición Así las cosas, la Alemania salida de las urnas parece decidida a encerrarse en un complejo laberinto. S Los problemas que para Europa supone la consolidación de una Alemania ensimismada no son de menor tamaño. Por un lado, proyecta sobre el continente las sombras de su laberinto debido a la centralidad que desempeña en el seno de la UE. Por otro, disloca definitivamente la viabilidad del llamado eje franco- alemán ya que, a la debilidad política que exhibe Francia tras el referéndum sobre la Constitución europea, se añade ahora una Alemania que tendrá que localizar la mayor parte de sus energías sobre ella misma, a la espera de que el escenario político interior vaya decantándose con el tiempo. De este modo, que Berlín se vuelque sobre su propia estabilidad daña extraordinariamente las posibilidades de reactivación institucional de la Unión tras el varapalo sufrido con los referendos de Francia y Holanda. Con el eje en baja forma y con el proyecto europeísta articulado en torno a la derrotada Constitución europea en vía muerta, la situación no puede ser más complicada. Máxime cuando todo esto sucede durante la presidencia británica y la negociación definitiva de las Perspectivas y los Presupuestos de la UE están todavía pendientes de discusión. Precisamente en esta difícil coyuntura, España corre el riesgo de verse seriamente perjudicada en sus intereses nacionales. Si no despliega una estrategia diplomática inteligente que le permita atajar con habilidad y prontitud el peligro de ver reducida su voz en una UE sin horizontes definidos y con demasiados intereses nacionales en liza, nuestro país puede quedar condenado a ejercer un pobre papel. Sin aliados firmes dentro de la UE y sin anclajes exteriores más allá de ella (salvo esas estrafalarias alianzas tropicales) la política internacional de Zapatero puede así exhibir de repente todas sus debilidades. Particularmente inoportuna en las actuales circunstancias de incertidumbre sobre quién será al final el canciller es la entrada en el asunto del presidente del Gobierno español, que se dedicó ayer a desacreditar el resultado y el papel de Merkel y a alabar con todo tipo de ditirambos a Schröder. De nuevo, las prisas y los apriorismos que tan nocivos han resultado para los intereses de España. A sede barcelonesa de La Caixa fue ayer el escenario de una conferencia en la que Mariano Rajoy alertó de los riesgos que, a su juicio, se entreven en la operación emprendida por Gas Natural para hacerse con Endesa. Estaba presente la plana mayor de la compañía, pero al presidente del PP no le tembló la mano cuando pasó, con firmeza, las páginas de un discurso en el que hizo gala de la coherencia que ha manifestado en este asunto a la hora de denunciar la opa que- -con el tripartito de la Generalitat de telón y el nuevo estatuto entre cajas- -amenaza con desestabilizar el mapa de la energía en España. Rajoy, que en ocasiones suele ejercer de gallego, se expresó con extrema claridad en la sede de la caja catalana en un ejercicio discursivo de altura y ajeno a interesadas adaptaciones al medio. Mariano Rajoy YOLANDA CARDO PROMESAS DE CINE A crítica situación que atraviesa el cine español ha terminado por disolver el matrimonio de conveniencia que los profesionales del celuloide formaban con el Gobierno. Las promesas incluidas en el programa electoral del PSOE no salen adelante y ya se deja oír en el patio de butacas la voz de una plataforma que conjuga, de nuevo, el verbo pedir: más dinero para el cine español, un enfermo cuyo estado será diagnosticado por el Ministerio de Cultura con una radiografía exacta dijo ayer en San Sebastián Carmen Calvo. El método exploratorio será una comisión- -seguramente de sabios, que no falten- -que se celebrará en enero. Tormenta de ideas para llegar a la conclusión de que el gremio del cine quiere más dinero. Se lo habían prometido. L MINISTROS AL RESCATE RES miembros del Gobierno, responsables de Ministerios de gran peso dentro de la estructura del Estado (Defensa, Interior y Justicia) salieron ayer casi al unísono a defender que el concepto nación debe estar reservado para España, tal y como consagra nuestro ordenamiento legal, y que la reforma de los estatutos autonómicos sólo podrá realizarse de acuerdo con los preceptos constitucionales. Lo que pudiera parecer una obviedad adquiere, en el actual contexto, una especial significación, sobre todo después de que Rodríguez Zapatero y Montilla (responsables del PSOE y del PSC) acordaran- -como adelantó este periódico el pasado domingo- -hacer descarrilar la reforma estatutaria catalana si Pasqual Maragall no era capaz de embridarla en las riendas constitucionales. En el fondo, lo que vinieron a hacer ayer los ministros Bono, Alonso y López Aguilar es desautorizar implícitamente aquél despropósito pronunciado por Rodríguez Zapatero en el Senado cuando afirmó que el concepto nación es discutible y discutido en un intento de ir abriendo paso a las pretensiones del Ejecutivo tripartito catalán, que ha colocado el término nación y los llamados derechos históricos en el frontispiciode lo que quieren que sea el nuevo estatuto de autono- T mía. En este proceso de cambios estatutarios, ante todo innecesario, Zapatero está siendo víctima de su improvisación. Hoy, después de dar alas durante meses a los aventurismos de Maragall y Carod- Rovira y de no haber ni esbozado el modelo de Estado que desea para España, el presidente del Gobierno parece definitivamente asustado con el texto que el tripartito va a enviar a las Cortes. La salida a la arena de los ministros, nada casual y sujeta seguramente a una táctica elaborada en La Moncloa, esconde un intento amedrentador remitido al presidente de la Generalitat. El pirómano aquél que quizás con más denuedo ha contribuido a encender este debate, se viste ahora de bombero. Esta semana parece clave. Tarde, muy tarde, llega la reacción del Ejecutivo que, preso de la alianza parlamentaria con los independentistas de ERC en el Congreso, no se ha tomado en serio hasta hoy la tormenta que se cernía sobre el sistema constitucional y el marco legal que los españoles acordaron concederse hace veintisiete años. La pelota está en el tejado de Maragall, cautivo a su vez de ERC. Demasiadas hipotecas como para esperar un destino feliz a un camino que, en estas circunstancias, nunca hubo de recorrerse. Que Zapatero se equivocó sí que, a estas alturas, no es discutido ni discutible. ARSENAL CERRADO través de un comunicado, el Gobierno de Corea del Norte se comprometió ayer a abandonar su programa de fabricación de armas atómicas y volver al Tratado de No Proliferación Nuclear, así como a permitir inspecciones por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Aunque esté pendiente la verificación del inesperado anuncio realizado por el Gobierno de Pyongyang, parece cerrarse uno de los frentes bélicos más inquietantes de la escena internacional, donde países con escasos recursos, como Irán, aún siguen dispuestos a sacrificar el progreso de su pueblo en los arsenales de la amenaza y del conflicto. A