Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 19 9 2005 Sociedad 53 Medio Ambiente Descubren luz fluorescente en algunas flores para atraer insectos polinizadores El dondiego de noche posee pigmentos que potencian y anulan la fluorescencia A. ACOSTA MADRID. La manera en que las flores se muestran a los insectos es crucial para la polinización. Cuanto más brillantes sean sus colores mayor éxito tendrá esta tarea. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Murcia ha encontrado que algunas flores podrían tener capacidad para emitir una luz fluorescente. El estudio, dirigido por Francisco García- Carmona, aparece en el último número de Nature Los investigadores estudiaron el espectro y distribución de los pigmentos en las flores de Mirabilis jalapa (dondiego de noche) que se abren sólo al anochecer. Lo que encontraron fue que estos pigmentos que dan color a las flores tenían propiedades fluorescentes. Según explicó Fernando Gandía- Herrero, uno de los autores del estudio, las betaxantinas, que son de color amarillo, bajo luz normal blanca emiten fluorescencia verde visible. Abejas y murciélagos, que son sensibles a la luz verde, podrían consecuentemente ser atraídas hacia esas flores. Pero además, otro grupo de pigmentos, las betacianinas, de color violeta, son capaces ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO TIENE OJOS ESMERALDA L Las flores de dondiego de noche se abren sólo al anochecer de absorber esa radiación de las batexantinas, de tal forma que la fluorescencia se extingue. Si la existencia de fluorescencia visible es en sí un hecho destacable, también lo es que esos compuestos estén relacionados biosintética y estructuralmente y que sean capaces de anular esa fluorescencia, porque indica que hay una modulación de la señal explica Gandía- Herrero. Hasta ahora no se pensaba que esta señal pudiera ser desplegada por las plantas, y sólo se había demostrado en periquitos y una especie de camarón. o que más sorprende de un cormorán son sus ojos de color verde esmeralda, igual que las paredes de esmeralda fascinante que tienen las casas de los poetas, según Cavafis. Es el cormorán más pequeño- -Phalacrocorax aristotelis- -el que tiene los ojos tan verdes. También su plumaje negro está recubierto de tonos irisados y verdes que no se aprecian cuando pasan volando a gran velocidad, a ras de agua, solitarios, para bucear en el mar abierto. Después se posan en la costa con las alas abiertas, sin prisas, dicen que para secar al sol las plumas, pero Alberto Velando, que ha realizado la tesis doctoral sobre esta especie, añade que también se baraja la hipótesis de que los cormoranes abran las alas al sol como un gesto social, para que los demás individuos de la colonia sepan que ha pescado y que está satisfecho. El otro día vi un cormorán posado en la proa de una barca azul con las alas abiertas al sol, en la tarde de septiembre. Nada era suyo. Ni la barca ni el mar ni el cielo, pero parecía el dueño de todo, con el sol en las alas, mirando el mundo con sus ojos verdes.