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ABC LUNES 19 9 2005 Madrid 39 Ciento cincuenta personas han peinado sin éxito 6.000 hectáreas buscando la ruta que siguió Francisco, el ciclista desaparecido en Tres Cantos. Anoche se suspendió la búsqueda en la zona. La Guardia Civil toma las riendas y abre una investigación policial Tres días sin rastro TEXTO: SARAH ALLER FOTO: EFE MADRID. Un padre de familia con ganas de llegar a casa Así definen sus allegados a Francisco Quintana Calvo, el informático de 38 años que desapareció el jueves pasado en alguna de las rutas ciclistas cercanas a Tres Cantos. Desde entonces, 150 personas han peinado desesperadamente cada rincón de Soto de Viñuelas, el paraje elegido por decenas de aficionados a la bici, en busca de respuestas. Nadie, hasta ahora, lo ha vuelto a ver. Ayer por la noche, la falta absoluta de indicios provocó la suspensión del operativo de búsqueda en esa zona. Será la investigación abierta por la Guardia Civil la que se encargue ahora de hallar pistas y, quizá, desplegar un nuevo rastreo en otro punto. A Francisco se le ha buscado por tierra y también desde el aire. En total, 6.000 hectáreas revisadas palmo a palmo equivalentes a un viaje en bici de cuatro horas. El operativo coordinado por los Bomberos de la Comunidad se amplió ayer hacia parajes más espesos, muchos de encinar. Multitud de caminos que, por el suroeste, ya lindaban con el monte de El Pardo, y por el sureste, con Alcobendas. Voluntarios de varios clubes ciclistas se sumaron ayer a las tareas de búsqueda en el entorno de Soto de Viñuelas que lo tenemos que encontrar Los caminos que de cuando en cuando recorría a lomos de su bici son cómodos, amplios y la orografía de la zona no es abrupta. Nada se descarta sin embargo. Quizá un accidente, en otro punto alejado de su circuito habitual que eligiera a última hora. La portavoz de la familia asegura que su condición física es buena. Ha tenido arritmias cardiacas, pero, por lo demás, es una persona absolutamente sana Ni una pista Francisco Quintana tiene 38 años, es informático de profesión, está casado y es padre de una niña de cinco años. Cuando desapareció, vestía maillot negro, chaleco rojo y casco. De complexión normal, es moreno, mide 1,70 y tiene barba. Según su familia, no se adentra en caminos desconocidos y no es un deportista profesional. Nada se descarta. Los caminos que solía recorrer son cómodos y amplios. La portavoz de la familia asegura que su condición física es buena, a pesar de haber padecido arritmias. Un infierno para la familia Lo que empezó como un breve paseo en bicicleta por las proximidades de su domicilio se ha convertido, cuatro días después, en un infierno para su familia- -está casado y es padre de una niña de cinco años- y en un rompecabezas para los equipos de rescate. La vida de Francisco transcurría, hasta esa tarde de jueves, sin sobresaltos. Es una persona normal, con una vida feliz y sin problemas familiares ni económicos relata Mari Ángeles, la portavoz de la familia. Precisamente eso, la falta de razones a las que poder agarrarse en último caso, es lo que mantiene en vilo a los suyos. Estamos en blanco. La única hipótesis que barajamos es que está vivo, en algún sitio y Volver a las ocho y media Lo único claro hasta el momento es que Francisco salió, a las seis de la tarde, con intención de dar un paseo corto. Pensaba volver, como mucho, a las ocho y media para estar en casa cuando regresara su mujer y quedarse al cargo de la niña. Así se lo comentó a ella. No le dijo, sin embargo, hacia dón- de se dirigía. No parecía, entonces, necesario. A pesar de no ser ciclista habitual, siempre que cogía su bici era para recorrer Soto de Viñuelas. Es el mejor sitio de la zona- -dice Mari Ángeles- Son rutas agradables, en pleno campo pero dentro de la ciudad Por eso, el operativo de búsqueda tomó el viernes como punto de partida esta zona. En total, 150 personas entre Bomberos, efectivos de la Cruz Roja, Summa, Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil, miembros de clubes ciclistas, familiares y hasta compañeros de trabajo han peinado el paraje en busca de Francisco. Por las noches, los efectivos profesionales han continuado la batida. Su familia, mientras, reparte carteles con su fotografía. Quizá alguien lo vió circular aquella tarde de jueves... La investigación abierta quizá arroje pistas sobre su paradero.