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ABC LUNES 19 9 2005 Internacional ELECCIONES EN ALEMANIA 25 ALEMANIA Y LA PIEDRA DEL SPD lemania tropezó dos veces en la misma piedra del SPD, pero no tres. Las jugadas de demagogia electoral se las pueden tragar los electores una vez, pero no dos. Los electores alemanes no compraron el producto de tercera mano del Canciller Schröder, se veía venir. Hace tres años ganó in extremis, se enfundó las botas de agua y ejerció el liderazgo que se espera de un jefe de Gobierno en un momento de crisis, debido a las peores inundaciones que había sufrido su país en décadas. Su otra estratagema no fue tan limpia y positiva. Se aprovechó de la ola anti- guerra de Irak en Alemania y la surfeó con habilidad. Si no huGUSTAVO DE biese habido elecciones ARÍSTEGUI en Alemania entonces, su posición frente a Irak hubiese sido en el campo anti- intervención, como el de Italia entre los favorables a la intervención, es decir de perfil bajo. Esta campaña ha sido bien distinta, aunque hace tres años también partía por detrás en las encuestas, en ésta la distancia de partida con la CDU CSU era enorme. Sin embargo Schröder es un político de campañas, se le da mejor que gobernar, por eso fue recortando las distancias. Sin duda le ayudaron algunas declaraciones desafortunadas de Angela Merkel y del presidente bávaro Stoiber. La líder cristianodemócrata rectificó, pero fue tarde para frenar la progresión socialdemócrata, lo que no le ha impedido convertirse en la primera fuerza política del país. Hacia el final de la campaña Schröder quiso resucitar los fantasmas del pasado, y ver si Irak le volvía a dar la victoria cuando todos lo daban por derrotado como en 2002. Pero esto lo que pone de manifiesto es lo desesperado que estaba y que tampoco tenía argumentos de fondo, ni un programa mínimamente sólido. Se ha visto con su paquete de reformas claramente insuficientes para enderezar la primera economía de la UE y tercera del mundo, y excesivas según la izquierda de su partido y los sindicatos. La coalición rojiverde estaba agotada de ideas y se había quedado sin margen de maniobra. Las posibilidades de formar una coalición de izquierdas es poco probable, primero porque sólo podría gobernar juntando tres de las cuatro fuerzas de ésta: su propio partido el SPD, los Verdes, los ¿ex? comunistas y o el nuevo partido de ex socialdemócrata y enemigo personal de Schröder, Oskar Lafontaine, cosa improbable dadas sus pésimas relaciones. Schröder ha convertido una derrota aplastante en una dulce derrota, pero su socio de Gobierno de los siete últimos años, los verdes de Fischer, ha sido el gran derrotado, pues han dejado de ser la tercera fuerza del Bundestag. Nadie ha ganado, todos han perdido, y el país necesita un Gobierno sólido, estable, con las ideas claras y que no le tiemble la mano al timón. A Gerhard Schröder ante los militantes de su partido, en el cuartel general del SPD ayer en Berlín AFP Joschka Fischer Los Verdes Oskar Lafontaine La Izquierda Guido Westerwelle FPD La última batalla del Star Minister Nacido en Gerabronn en 1948, Joschka Fischer sigue siendo la estrella del gabinete Schöder. El ministro verde de Exteriores se cayó este año del pedestal de político más querido del país por el escándalo de los visados una flexibilización del reglamento de inmigración en Ucrania y otros países del este, que aprovecharon redes criminales para penetrar en el espacio Schengen. Pero Fischer mantiene su fuerte tirón popular. Afónico, ha recorrido 12.000 kilómetros en seis semanas de campaña. Convencido de haber hecho de Alemania un país más independiente en el mundo, este otrora alborotador de extrema izquierda afronta la que quizá sea su última batalla electoral. Oskar el Rojo enemigo de todos Nacido en Saarlouis en 1943, Oskar Lafontaine ha reunido a los socialdemócratas enfadados con Schröder en un nuevo partido, aliado con los postcomunistas del PDS. La Izquierda. PDS recuperará su grupo parlamentario al obtener ayer un 8 por ciento. Primer ministro del Sarre de 1985 a 1998, Lafontaine culminaba una fulgurante carrera en el SPD al aceptar ese último año la cartera de Finanzas, que abandonó un año después. En esta campaña ha sido objeto de duros ataques por parte de los demás partidos, porque su candidatura les perjudica a todos por igual. Cierta prensa le ha tachado de izquierdista de lujo por las varias casas que tiene y por algún vuelo en avión privado. El nuevo gurú de la secta económica Nacido en Bad Honnef en 1952, Westerwelle necesita participar en el gobierno para que su partido recupere la solidez que tuvo en el pasado, con ministros de Exteriores como Hans- Dietrich Genscher y Klaus Kinkel que ven casi con rubor cómo la formación, bajo la égida de Westerwelle, es tachada ahora de secta económica y partido de los farmacéuticos y dentistas De su programa, el vulgo sólo sabe que aboga por bajar los impuestos y reducir el Estado a su mínima expresión. El auge de Lafontaine, a quien los sondeos auguran un 8 por ciento, favorece la gran coalición de conservadores y socialdemócratas El FDP a subido cuatro puntos y supera el 10 por ciento de los votos.