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18 Nacional LUNES 19 9 2005 ABC Las Fuerzas de Seguridad han detenido en Rabat a unos 400 subsaharianos. Ya han sido trasladados a la frontera con Argelia a bordo de ocho autobuses en una ruta que muchos desharán pronto de vuelta La ruta de la deportación TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL UXDA NADOR (MARRUECOS) Cuatro de la madrugada del sábado en Rabat. Barrio de Takadum (progreso en árabe) Un importante despliegue policial peina calles y casas. El objetivo, detener a los inmigrantes clandestinos de origen subsahariano. La redada, de la que no hay confirmación oficial, se extendió también al barrio de Hay Nahda. Según el testimonio de los vecinos de Takadum recogidos por ABC, los agentes se llevaron a los subsaharianos a bordo de ocho autobuses. Fuentes de la organización no gubernamental S. O. S Racismo informaron a este corresponsal de que en la operación, llevada a cabo en estas dos zonas de Rabat, fueron detenidas unas cuatrocientas personas de numerosas nacionalidades. A las pocas horas, según confirmó esta ONG, todos habían sido trasladados en diez autobuses hasta el paso fronterizo de Uxda, a unos 600 kilómetros por carretera. Una vez en territorio argelino muchos fueron asaltados y despojados de los pocos objetos de valor que llevaban encima como dinero o teléfonos móviles. Lo más grave, según denuncia esta misma fuente, es que aproximadamente medio centenar de los deportados contaban con el documento que les acredita como demandantes de asilo político en el Reino Alauí, lo que significa que están bajo el paraguas de Naciones Unidas. Abubakar, Mussa y Ahmed (de izquierda a derecha) son nigerianos y recorren a pie 150 kilómetros para llegar a Melilla En los bosques de Magnia las bandas de asaltantes nos quitaron lo que llevábamos y nos pegaron comenta Mussa mientras muestra las heridas en uno de sus tobillos. El joven, con los zapatos desabrochados, cojea ostensiblemente y no parece en muy buenas condiciones para afrontar lo que les queda de camino. Piden tabaco, comida, dinero... En Uxda, Jelul Arag, representante de la Asociación de Amigos y Víctimas de la Emigración Clandestina (Afvic) confirma que los flujos de emigrantes en la frontera que separa Marruecos de Argelia se mantienen estables. En el campus universitario de esta ciudad de medio millón de habitantes se construye un nuevo muro para intentar disuadir a los subsaharianos que lo escogieron hace ya varios meses como zona de acampada. Esto hace que muchos hayan elegido en las últimas semanas otras zonas de la ciudad para asentarse en su primera etapa sobre suelo marroquí. Marruecos no cumple el acuerdo de repatriación Marruecos sigue sin cumplir el acuerdo que firmó con España que le obliga a aceptar de vuelta a los inmigrantes clandestinos que lleguen desde su territorio. Hasta ahora Madrid sólo ha conseguido que el Reino Alauí acepte la repatriación de sus nacionales, pero no la de personas de terceros países como subsaharianos y asiáticos por más que se demuestra que alcanzaron tierra española partiendo de Marruecos o del Sahara Occidental, que ocupa y controla Rabat. En el caso de Ceuta y Melilla, donde los saltos a través de la valla no dejan lugar a dudas, todo parece indicar que es la reivindicación por parte de Marruecos de estos dos territorios españoles lo que impide aceptar la devolución de los inmigrantes. Marruecos, sin embargo, sí se acoge a la legalidad internacional para deportar a los clandestinos- -y no tan clandestinos, como los demandantes de asilo- -hacia la frontera de Argelia, por donde suelen entrar en la mayoría de los casos. Como bolas de ping pong La carretera que conduce a Uxda es frecuentada a diario por los vehículos que fleta el Gobierno de Marruecos para expulsar de su territorio a los inmigrantes clandestinos que son detenidos. Los subsaharianos, como pelotas de ping pong, no tardan en regresar campo a través al país del que fueron deportados para dirigirse, casi siempre a pie o transportados por mafias, a las inmediaciones de Melilla y Ceuta o urbes como Casablanca o Rabat. Los nigerianos Abubakar, Ahmed y Mussa salieron el pasado jueves de los bosques de Magnia, en Argelia, en dirección a la frontera de Melilla, a unos 150 kilómetros. Ayer a mediodía les quedaban todavía medio centenar de kilómetros cuando descansaban al borde de la carretera. ¿Cuánto nos queda para Nador? preguntaron. Nador es la última gran ciudad marroquí que traen como referencia antes de avistar Melilla. Sorprende que los tres realicen el camino tan cerca del asfalto, pues normalmente los subsaharianos suelen escoger caminos interiores, más seguros y apartados del paso de los vehículos de la Gendarmería Real. Es entonces cuando reconocen que es la primera vez que van a enfrentarse a la valla de España. El nuevo reto de la valla Abubakar, Ahmed y Mussa, llevados por la prisa de su primera intentona de llegar a Europa, pasaron de largo sin hacer noche en Uxda. En las próximas horas, si no son detenidos, se enfrentarán a la valla de Melilla, un muro de alambre cada vez más alto y difícil de superar.