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4 Opinión LUNES 19 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL PEOR AÑO DE INCENDIOS E ALEMANIA SE ENREDA INALMENTE, los alemanes han dudado y en el momento decisivo del voto no han castigado a Gerhard Schröder en la manera que se preveía ni confiado en Ángela Merkel en la proporción que se vaticinaba. No obstante, los datos del recuento de las elecciones celebradas ayer en Alemania deben interpretarse ante todo como una derrota del canciller socialdemócrata. Si hay un mensaje claro es que éste ha perdido gran parte de la confianza de sus electores, después de siete años en el poder y de haber decidido dar por zanjada la anterior legislatura antes de tiempo. Conviene tener este dato bien claro a la hora de hacer los cálculos de las distintas fórmulas de coalición que debería tener que formar la dirigente democristiana, Angela Merkel, pese a que no ha logrado la victoria rotunda que anunciaban los sondeos durante la campaña. Un cierto aire de victoria amarga despide este 18- S para los conservadores, que en la recta final de la campaña han visto retroceder sus expectativas. A la vista de los resultados, parece evidente que la sociedad alemana no ha querido tomar una decisión clara entre vencer el miedo atávico a las necesarias reformas o seguir flotando en el vértigo que produce el abismo de la decadencia. En las actuales circunstancias, el mandato electoral es muy complejo y, según se desprende de esos primeros resultados, muy difícil de sustanciar en una coalición homogénea. El notable ascenso de los liberales es el único dato claro en este panorama político inédito en Alemania, con la irrupción de un quinto partido a la izquierda de la socialdemocracia, que distorsiona las combinaciones habituales en la formación de mayorías. Ahora renacen las alusiones a la gran coalición entre socialdemócratas y democristianos, algo que Merkel había descartado durante la campaña electoral con buen criterio, F porque en estos momentos no existe entre ellos el necesario consenso sobre las reformas que necesita Alemania. Los dos grandes partidos tienen recetas opuestas para afrontar la crisis, por lo que esa gran coalición que fue eficaz en la postguerra, no sería en la práctica más que un mastodonte paralizado sin capacidad para tomar grandes decisiones. Frente a ello, un gobierno en permanente minoría en el Bundestag o con unaexigua mayoría relativa, no podría ser tampoco un instrumento eficaz porque su acción corre el peligro de ser boicoteada continuamente. Pero una coalición entre verdes, socialdemócratas y apoyada por los liberales- -como pretende Schröder con su proverbial oportunismo- -sería desvirtuar el mensaje de los electores, que han votado a este último partido con la intención explícita de que favoreciese un cambio de canciller y no para que se convirtiera finalmente en el salvavidas al que el líder socialdemócrata se agarrase para permanecer en el cargo. Sin embargo, los liberales tienen ante si la responsabilidad de favorecer la estabilidad política del país y el actual canciller es un especialista en sacar ventaja en el último momento, aprovechándose de las circunstancias como ya ha demostrado en otras ocasiones. El trabajo de Schröder en la recta final de la campaña ha sido notable y su capacidad de maniobra sigue siendo muy grande, como ha quedado demostrado en la noche electoral. Pero aunque lograse las carambolas necesarias para seguir manteniéndose en el poder, ello no podría redimirle de los fracasos en su gestión al frente del Gobierno. En cualquier caso, si el recuento oficial confirma estas primeras impresiones, es seguro que cualquier Gobierno que se forme en Alemania durará poco, porque ante la situación que atraviesa el país se impone cuanto antes una decisión más clara sobre la dirección que han de tomar los asuntos de Estado. L Ministerio de Medio Ambiente hizo ayer público el balance de las hectáreas quemadas en lo que va de año (153.000) que supone un 26,5 por ciento más que en 2004. La superficiearbolada devastada en estos nueve meses (66.054 hectáreas) es también la más alta de los últimos diez años. De poco han valido pues las medidas urgentes aprobadas por el Gobierno tras el trágico incendio de Guadalajara- -en el que murieron los once integrantes de un retén antiincendios- puestas en marcha cuando arreciaban las críticas por la deficiente manera con que las administraciones autonómica y central afrontaron las tareas de extinción. Visto el penoso balance aportado por Medio Ambiente, aquella batería de resoluciones que salió del Consejo de Ministros no supera la catalogación de remiendo inútil, dirigido más bien a aparentar que se hacía algo. Y mientras el fuego seguía arrasando varias comunidades, la siguiente estrategia gubernamental en este verano fue reprochar a los ciudadanos su tolerancia con los pirómanos. Es decir, por ahora, del Ejecutivo sólo conocemos poco más que lamentos, excusas y anuncios de planes multiministeriales de pretencioso objetivo. ¿Resultado? El peor año de incendios que se recuerda. Cristina Narbona SIGEFREDO LA OTRA CARA DEL ESTATUT LA DEMANDA SOCIAL DE LOS MAYORES N España hay más de un millón y medio de personas dependientes mayores de 65 años, mientras que sólo existen unas 200.000 camas públicas en las residencias, lo que significa que hay una plaza para cada siete personas que la precisan. Este déficit presenta además otros datos poco halagüeños, como es el precio mensual de las residencias, que dobla o triplica la pensión media que cobran nuestros mayores. Las dificultades que las familias encuentran para sufragar este coste han hecho aflorar algunos casos lamentables, como el centro de Valencia conocido como el piso de los horrores por los tratos vejatorios a los quese sometía alos ingresados. Lasestadísticas indican que el alargamiento de la esperanza de vida y la falta de nacimientos convierten a España en un país que envejece a gran velocidad. Por lo tanto, las dimensiones del problema se multiplicarán día a día. Es necesario que las Administraciones, y en especial el Gobierno central, respondan con eficacia a lo que sí es una demandareal de uncolectivo socialque merece una tutela efectiva por parte del Estado. E L debate sobre el proyecto de reforma del Estatut catalán se ha centrado fundamentalmente en la constitucionalidad de su contenido, lo que ha dado el protagonismo a valoraciones técnicas y políticas sobre el modelo de Estado que se encierra en dicha propuesta y su incidencia en el sistema institucional aprobado en 1978. El grosor de esta polémica ha velado la otra cara del proyecto, en la que se refleja el tipo de sociedad al que aspira el tripartito, y que demuestra que el propósito de la coalición nacionalista y socialista es también modelar socialmente Cataluña a la medida de sus doctrinas más radicalizadas, para llegar a una especie de Arcadia progresista. Esta cara oculta del Estatut está caracterizada por un preocupante intervencionismo ético, que exhibe en estado puro el sentido mesiánico que puede llegar a aplicar el nacionalismo a sus propuestas. Con esta profunda significación social y cultural se entiende que el proyecto del tripartito contenga preceptos que abran la puerta al aborto libre o a la eutanasia. El apartado 5 del artículo 40 recoge el principio de la libre decisión de la mujer que se vincula de forma específica al propio cuerpo y a su salud reproductiva y sexual Con similar intención, el artículo 20 de la propuesta estatutaria reconoce el derecho a morir con dignidad con un contenido que podría ser contrario incluso a la Ley catalana del Testamento Vital de 2000. Son dos cuestiones que, por afectar a un bien jurídico básico de la sociedad- -la vida humana- -deben estar reguladas por el Estado con criterios comunes para to- dos. ¿Es un desafío constitucional, similar al del blindaje de competencias o la financiación propia? No lo parece, sino que resulta más coherente con el carácter impositivo que domina la acción del tripartito y con la proclividad de la izquierda y de los movimientos nacionalistas a crear sociedades intervenidas. Por eso, el otro Estatut el que nada tiene que ver con derechos históricos es un muestrario de normas intervencionistas que abarcan todas las esferas sociales. Esta actitud, en 2005, en un Estado democrático europeo como España, que ha alcanzado niveles de libertades, derechos y garantías sin precedentes, podría resultar como un cuerpo extraño. Sin embargo, el nacionalismo catalán, con el concurso del PSC, no hace otra cosa sino mostrarse con sinceridad, porque la construcción nacional a la que se refieren los nacionalistas se basa en la prioridad de las aspiraciones históricas colectivas del pueblo frente a la configuración de la sociedad como suma de libertades individuales y como espacio de mayorías democráticas cambiantes. La revisión constitucional que entraña la apuesta del tripartito no se limita a la suplantación del Estado autonómico unitario por otro confederal, sino que también incluye la inauguración de una sociedad en la que impere, por decreto, el ideario progresista que el consenso de 1978 no acogió. La impugnación de este modelo, base doctrinal del proyecto estatutario del tripartito, va más allá de la ordenación territorial del Estado. Afecta a una forma de convivencia social que ha dado demasiados frutos como para dinamitarla. E