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70 Sociedad DOMINGO 18 9 2005 ABC LUIS CAÑÓN Presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) La lucha por la igualdad de las personas sordas no se acaba con una ley MADRID. La nueva ley supondrá el mayor logro alcanzado por parte de las personas sordas en nuestro país, y nos pondrá a la vanguardia de Europa señala Luis Cañón, presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) tras la aprobación, por parte del Consejo de Ministros, del proyecto de ley que regulará la lengua de signos, en español y catalán, en todo el territorio nacional. Una medida que romperá barreras de desigualdad para el millón de personas sordas que viven en nuestro país. ¿Qué supone la aprobación de esta ley? -Para nosotros es un éxito, una victoria para el movimiento que representa el CNSE, que recoge el fruto de lo sembrado durante años y años de lucha en la sombra. Es una ley para todos, sordos y oyentes. Esta normativa favorecerá a toda la sociedad. ¿Qué aspectos de la nueva normativa son los más relevantes? -Lo fundamental es que, por fin, se reconoce la lengua de signos como idioma, como una lengua más. También se reconoce el derecho a su aprendizaje, conocimiento y uso, y se recogen medidas como la posibilidad de que los alumnos puedan optar por aprender el lenguaje oral y la lengua de signos. Para nosotros, el uso de la lengua de signos no es ningún capricho, sino una necesidad vital. Además, hay que resaltar el proceso de diálogo y negociación. Se trata de una ley consensuada por todos los sectores. ¿Son factibles las mejoras anunciadas en materia educativa y judicial? -La ley afianza el derecho al servicio de intérpretes en el ámbito judicial en cualquier procedimiento. Actualmente, este derecho ya estaba garantizado, pero con la ley se normaliza la situación para que en cualquier ámbito las personas sordas podamos actuar en igualdad de condiciones. Hace unos años, tuve que acudir a un juicio como testigo. Entonces no se garantizaba el derecho a un intérprete y el juez no me permitió utilizarlo. Me sentí maltratado por esa desigualdad, que esperemos que a partir de ahora no vuelva a producirse. ¿Cuáles son las principales barreras con las que tiene que luchar a diario una persona sorda en España? -La principal barrera, hoy por hoy, sigue siendo de mentalidad. Nuestra discapacidad es invisible, pasa inadvertida a los ojos de la gente, que se tiene que relacionar contigo para darse cuenta de que eres sordo. Existe una barrera comunicativa: nos resulta casi imposible acceder a los medios de comunicación, la cultura, el cine... La aprobación del proyecto de ley que regulará la lengua de signos en España es una victoria para el millón de personas sordas de nuestro país, afirma el presidente del CNSE TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO Un millón de sordos en España Según datos del INE, hay un millón de personas que padecen distintos grados de sordera en nuestro país. De ellas, 7.000 son menores de 6 años. La lengua de signos, en español y en catalán, es utilizada por más de 400.000 personas. La mitad de ellas son oyentes que, por razones familiares, afectivas o profesionales, han aprendido dicha lengua. Intérpretes. Mientras que en varios países de la UE hay un intérprete por cada diez personas sordas, en nuestro país la cifra es de un intérprete por cada 221 personas. El Consejo de Europa instó el 1 de abril de 2003 a sus Estados miembros al reconocimiento oficial de las lenguas de signos como principal vía de integración social para el colectivo de personas sordas en la Unión Europea. Los países europeos que han reconocido sus respectivas lenguas de signos son Finlandia, Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Irlanda del Norte, Alemania y Portugal. En los parlamentos de Holanda, Bélgica e Islandia se debate acerca de si la lengua de signos debe recibir el reconocimiento de lengua oficial o minoritaria. La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) trabaja desde 1936 para el reconocimiento e inclusión social de las personas sordas en nuestro país. Está integrada en el Consejo Estatal de Personas con Discapacidad. Luis Cañón, en un momento de la entrevista con ABC También nos encontramos con grandes barreras en cuestiones educativas. En casi todos los ámbitos sociales, la información no está adaptada a lo visual. Nuestra lengua es visual, y para acceder a muchas informaciones requerimos de intérpretes o subtítulos. Sí es cierto que la sociedad ha llevado a cabo una gran evolución en este sentido. Hoy existe más conocimiento y sensibilidad hacia las personas sordas. Muestra de ello es el compromiso adquirido por el Gobierno regulando, a todos los efectos, la lengua de signos. ¿Cuál es la situación de las personas sordas en España, en comparación con el resto de países de la Unión Europea? -Existe un déficit con algunos países de la UE, sobre todo los anglosajones y los países nórdicos, más avanzados y desarrollados que nosotros. Desde hace 15 ó 20 años, algunos países europeos ya tienen normalizado el uso de la lengua de signos en todos los ámbitos. Pero podemos sentirnos orgullosos del articulado de la futura ley, que nos dejará como el segundo o el tercer país más avanzado de Europa en la defensa de las personas sordas. -Uno de los aspectos más curiosos de la ley es la regulación de la lengua de signos en español, pero también en catalán. Muchos piensan que la lengua de signos es un idioma universal. ¿Qué diferencias hay entre ambas lenguas? -Las mismas que existen en el lenguaje oral. Existe un mito, extensamente divulgado, según el cual la lengua de signos es una especie de esperanto, y que todos los sordos del mundo nos comunicamos con un solo código, y no es así. Cuando un oyente se encuentra a un sordo francés y a un español, sólo se Hoy por hoy, la principal barrera diaria a la que nos enfrentamos es la mentalidad fija en que ambos mueven las manos. A nosotros nos pasa igual: yo sólo veo que mueves los labios, y podría pensar que todas las personas del mundo hablan igual. Debemos entender que la variedad lingüística forma parte de la diversidad cultural, tanto en el mundo de los oyentes como en el de las personas sordas. ¿Qué retos de futuro se plantea la CNSE? -La lucha por la igualdad no se acaba con la promulgación de una ley. Una vez entre en vigor, tendremos que realizar un seguimiento, y continuar informando y sensibilizando a la sociedad de la necesidad de su aplicación y puesta en marcha en la vida diaria. No queremos que una buena ley se quede en papel mojado, sino que comporte un compromiso político y económico, que se concrete en una partida presupuestaria.