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ABC DOMINGO 18 9 2005 Los domingos 63 Un cañón de la Fortaleza del Monte, otro recuerdo del pasado como George Chinnery, cuyas bellas pinturas de la costa china se pueden apreciar en el Museo de Arte del Centro Cultural. Muy cerca del camposanto, el frondoso jardín de Camoes recuerda que el poeta épico portugués más famoso de todos los tiempos recaló en Macao en 1557, por lo que un busto del escritor preside una cueva donde se han inscrito algunos de sus versos. La peculiar mezcla de culturas que ofrece Macao no sólo afecta a su arquitectura, sino también a otro de sus principales reclamos: su gastronomía. Además de disponer de una amplia variedad de cafeterías y pastelerías, donde se sirven especialidades lusas como el pastel de nata o la tarta de huevo, los restaurantes de la colonia cocinan el delicioso bacalao portugués de las más variadas maneras (con nata, con huevo y cebolla, a la parrilla) Cualquiera que sea la forma escogida, lo que no faltará para regar tan delicioso plato será una buena botella de vino verde criado en la ribera del Miño, al norte de Portugal. Por su parte, la cocina china está representada por exóticas delicias propias de la vecina provincia de Guangdong (Cantón) como la sopa de aleta de tiburón, el marisco de la región, los noodles de la cercana Hong Kong y, sobre todo, la especialidad del sur del coloso oriental: el dim sum Bajo este nombre se engloban unos pequeños platos, una especie de tapas acompañadas con té, que van desde los dumplings rellenos de verdura, carne o marisco hasta los rollitos de primavera o los cuencos de arroz. En definitiva, un suculento menú con el que deleitarse tras un apasionante recorrido por Macao, una Lisboa de ojos rasgados cuya peculiar belleza será a partir de ahora patrimonio de toda la Humanidad. Con unas vistas impresionantes de la península abrazada por el agua y de las contiguas islas de Taipa y Coloane, entre las que sobresale el perfil de la ultramoderna Torre de Macao- -la décima más alta del mundo con 338 metros- el Fuerte también alberga un museo que propone un recorrido por la historia de la ex colonia. Legados religiosos Pero no es éste el punto más elevado de la ciudad, que se localiza en el faro de la Fortaleza de Guía. Construido en 1865, dicho faro fue el primero de China de estilo occidental y aún hoy sigue prestando servicio desde una atalaya a la que se puede subir andando o bien a través de un teleférico. Otro de los lugares más característicos de Macao es la iglesia de Penha, donde cada año finaliza la procesión que recorre las calles de la ciudad el 13 de mayo en honor de la Virgen de Fátima. Dicho templo reemplaza a otro anterior en el que los marineros rendían tributo a la Virgen del Mar después de sus travesías. Junto a este enorme legado dejado por el cristianismo, los visitantes de la antigua posesión lusa también se pueden deleitar con algunos templos típicamente orientales, como el de A- Ma. En este recinto, formado por cuatro pabello- nes dedicados al rezo, se venera a la diosa taoísta A- Ma, también llamada Tin Hau, y a la deidad budista de la misericordia, Kum Iam. Precisamente, una estatua de tal diosa preside la moderna avenida del Doctor Sun Yat Sen, el padre de la primera República de China. Esta artería vial, una de las zonas más animadas de la localidad, se ha convertido en un cosmopolita paseo marítimo plagado de restaurantes y bares que simbolizan el despegue del coloso oriental. Además de por sus iglesias y templos, la ciudad de Macao es conocida por su cementerio protestante, donde están enterrados algunos de sus más ilustres vecinos Pasión por el juego Si, arquitectónica y culturalmente, Macao es la Lisboa de Asia, socialmente hablando es Las Vegas de Oriente. Y es que en la ex colonia portuguesa hay en la actualidad 17 casinos que funcionan las 24 horas del día, así como 1.092 mesas de juego y 2.250 máquinas tragaperras que, en total, reportaron el año pasado cerca de 5.000 millones de euros. Todo ello en una nación, China, donde el juego está prohibido por la ley, pero en la que el principio de un país, dos sistemas que sirvió para asimilar las posesiones europeas de Hong Kong y Macao, ha convertido a esta ciudad en un paraíso de las apuestas. De hecho, la mayoría de los turistas proceden de China y su principal interés es jugarse los cuartos en emblemáticos establecimientos como el Hotel Lisboa o el Casino Flotante. Todo este negocio, que aporta el 70 por ciento de los impuestos que reciben las arcas públicas, ha estado controlado durante las últimas cuatro décadas por la familia del magnate Stanley Ho, propietario de buena parte de esos locales. Desde mayo del año pasado, la industria del juego ha sido liberalizada, por lo que casinos de Las Vegas ya han comenzado a invertir en Macao para que la ruleta de la suerte tampoco deje de moverse en esta remota parte de Oriente. En la ex colonia portuguesa hay 17 casinos que funcionan día y noche con más de 1.000 mesas de juego