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62 Los domingos DOMINGO 18 9 2005 ABC HERENCIAS EN LA NUEVA CHINA Macao Entre la vieja Lisboa y Las Vegas de Oriente La Unesco ha declarado a Macao Patrimonio de la Humanidad, ciudad única donde Oriente y Occidente han convivido en armonía durante los últimos cinco siglos. POR PABLO DÍEZ ENVIADO ESPECIAL T emplos taoístas de la Dinastía Ming y palacios barrocos del siglo XVIII, abigarradas tiendas orientales de té junto a románticas cafeterías con un claro sabor lisboeta, vistosos letreros en mandarín conviviendo con su traducción al portugués, edificios al más puro estilo colonial frente a las típicas casas chinas con jardín. Todo eso, y mucho más, es Macao, la antigua colonia lusa que fue devuelta al Gobierno de Pekín en 1999 y que, recientemente, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Debido a la extraordinaria y singular mezcla cultural que presenta su casco histórico, con 12 enclaves de destacado interés, esta ciudad de 450.000 habitantes ha engrosado la lista de tesoros protegidos por la ONU en China, que es el tercer del país con más declaraciones patrimoniales (31) tras Italia y España. Para conservar intacta esta reliquia del pasado, la Región Administrativa Especial de Macao ha puesto en marcha más de un centenar de proyectos de conservación en los que el régimen comunista ha invertido 150 millo- nes de patacas (15,3 millones de euros) No en vano, Macao representa un caso único de unión entre Oriente y Occidente desde que, a mediados del siglo XVI, los marinos portugueses se asentaron en la ciudad china de A Ma Gao bautizada así en honor de la diosa de los navegantes y ubicada en el delta del río de la Perla. Debido a esta posición privilegiada, la localidad había sido un tradicional punto comercial, pero la metrópoli Lisboa la convirtió en uno de los puertos más importantes y prósperos de toda Asia. La huella portuguesa Junto al florecimiento de los negocios, proliferaron los inmuebles de clara influencia europea en el centro de Macao, donde el imperio portugués dejó una notable impronta que se ha mantenido indeleble con el paso de los siglos. Así se aprecia, en un recorrido por el casco histórico, desde el primer momento en que el viajero pisa la plaza del Senado, auténtico eje neurálgico de la población. Pavimentada con un mosaico en forma de olas diseñado por ex- pertos venidos desde Portugal, a un lado de la plaza se levanta la Oficina de Asuntos Municipales y Cívicos, mientras que el otro está ocupado por la Casa de la Misericordia, que es la beneficencia más antigua de China porque fue fundada en el siglo XVI. Al final de la misma aparece la iglesia de Santo Domingo, un bello ejemplo de arquitectura barroca que data del siglo XVII y donde destacan su imponente altar y su artesonado de madera. En este sentido, las edificaciones religiosas constituyen uno de los principales alicientes turísticos de Macao, posiblemente la ciudad de China con mayor número de templos católicos. Sin ir más lejos, aquí resisten todavía las ruinas de la iglesia de San Pablo, que fue la primera parroquia abierta por los jesuitas en el gigante asiático. Ocurrió a principios del siglo XVII, pero un incendió destruyó en 1835 todo el recinto a excepción de su fachada, que ilustra la trayectoria del cristianismo en Asia e incluye citas y pasajes de la Biblia tanto en mandarín como en japonés. En la actualidad, este espectacu- Turistas chinos frente a la fachada de San Pablo, incendiada en 1835 lar pórtico, que también cuenta con un museo de arte sacro en la cripta, es un símbolo de la ciudad casi tan reconocible como el Fuerte del Monte, situado a escasos metros y de la misma época. Diseñado también por la orden jesuita, este castillo situado en alto, que acabó siendo la residencia del gobernador de la colonia, resultaba indispensable para defenderse de los ataques de las armadas holandesa y británica, que luchaban contra Portugal por el domino de los mares del sur de China. El corazón moderno de Macao, con sus posibilidades para jugar las 24 horas del día La Casa de la Misericordia, del XVI, el centro de ayuda más antiguo de toda China