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ABC DOMINGO 18 9 2005 51 Los domingos Decenas de alemanes residentes en España contemplan desde la distancia los comicios de hoy en su país Rafael Díez Usabiaga, uno de los hombres en los que se piensa cuando se habla de negociaciones con ETA de Luxemburgo, el entrenador del Real Madrid, es objeto de críticas por su peculiar sistema de juego Afganistán Mujeres de alto riesgo TEXTO: LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL Tienen reservados el 25 por ciento de los asientos en las dos Cámaras, pero son pocas las candidatas que han sorteado los obstáculos, presiones y amenazas y se presentan hoy a las elecciones ía 17 de junio de 2005. La casa de una candidata a la Asamblea Nacional en la provincia de Wardak, pegada al oeste de Kabul, resulta alcanzada por un cohete. Otros dos con menos puntería impactan fuera: a pesar de que la mujer reconoció siempre saber quiénes perpetraron el ataque, no hubo denuncia oficial. Pocas semanas después, otra aspirante, esta vez de Kandahar, comprobaba la gravedad de las amenazas de muerte que venía recibiendo por teléfono cuando dos hombres la encañoraron a mediados de agosto en plena la calle. Al día siguiente, uno de ellos acabaría por aterrorizarla al entrar por sorpresa en su propio hogar. Logar pudo detener el intento de incendio de la vivienda familiar cuando la botella con explosivos que le dejaron en el rellano ya había quemado la puerta. Nuristan: no es candidata, sino coordinadora de elecciones en su distrito, una función que debió de insultar al pistolero anónimo que en julio le pegó sin compasión un tiro en la pierna. La última atacada, el pasado jueves en la zona de Uruzgan, pudo salvarse a pesar de tres heridas de bala que le dispararon a bocajarro. Sus tres acompañantes masculinos, dos de ellos periodistas, permanecían ayer en paradero desconocido, en lo que las autoridades creen ya que es un secuestro. Todas tuvieron suerte. Al menos, más suerte que las tres muje- res que reventó de lleno la bomba lanzada el 25 de junio de 2004 contra un autobús que regresaba a Jalalabad repleto de colaboradoras electorales, doce de las cuales sufrieron graves lesiones. Derechos, pero menos Sus historias, y las de decenas de casos más, ilustran el aterrador informe elaborado por la organización Human Rights Watch sobre la participación femenina en los comicios legislativos que se celebran hoy en Afganistán. Demoledor testimonio de una misoginia sin piedad que ha acabado por convertir el legítimo derecho de la mujer ratificado en la Constitución de 2004 a ser candidata, ayudante o, lo que es peor, elegida para un cargo público en los comicios de este país, en una misión de alto riesgo. Massouda Jalal, la única mujer que el 8 de octubre del año pasado aspiró a la presidencia de la República Islámica que finalmente fue a parar a Hamid Karzai, ya sufrió en rigurosa exclusiva la hiel de su atrevimiento. Precursora y modelo ahora para las que han optado por asumir el peligro de una batalla que va más allá de las urnas, Massouda tiene tras de sí una retahíla de agresiones y desprecios aun después de ser nombrada ministra de Asuntos de la Mujer. Entre ellos, la prohibición de hablar en un acto oficial de Año Nuevo en Mazar- i- Sharif celebrado en una mezquita, que se le impuso por su condición de mujer, eso sí, ante la cara impávida de su compañero de Defensa, entonces Mohammed Fahim, y el señor de la guerra del norte, general Rashid Dostum, que no hicieron nada por evitarlo. Por no mencionar las repetidas amenazas de muerte que jalonan la biografía política de esta dama de hierro, que no se rinde. Y es que la violencia y la intimidación están siendo las más potentes armas utilizadas contra aque- D Con gorra sobre el velo, una encargada del registro rellena el formulario de un votante AFP (Pasa a la página siguiente)