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ABC DOMINGO 18 9 2005 39 Decenas de vecinos cortan la A- 1 en los dos sentidos para protestar por el ruido de los aviones de Barajas Tres helicópteros y 150 personas buscan a un ciclista desaparecido el jueves por la tarde en Tres Cantos Dos chavales ecuatorianos se pelean en el suelo con la cara ensangrentada y descamisados marihuana, en la vía pública. Eso sí, en otros puntos del distrito, como en la puerta de Sueños, otro local latino, los agentes intervienen en un caso de menudeo Un joven, con los ojos como platos, pretendía comprar un gramo de cocaína cuando ha sido sorprendido por la Polícía. Esto está a la orden del día- -se excusa- yo no me estoy metiendo con nadie El camello añade: Yo he sido militar en mi país, la República Dominicana La droga estaba metida en un billete de 10 euros. La presencia de bandas latinas es muy común en Azca los fines de semana Estampida general La noche avanza a ritmo de reaggeton el castigo del verano. La salida de los locales de Azca no es escalonada. Cuando a las seis menos cuarto de la madrugada comienza el cierre de los establecimientos, una marea humana toma la superficie. Muchos salen de dos en dos: abrazados, pretenden desafiar los efectos del alcohol y no caer al suelo. El cuerpo lo llevan embadurnado de sudor y los ojos buscan un punto concreto al que asir la mirada. En la misma calle de Orense, el hombre se enfrenta al hombre sin más arma que los puños. Dos chavales ecuatorianos se revuelcan en el suelo descamisados y con sus caras ensangrentadas. La brutalidad de la paliza es enorme. Sólo paran cuando llega la Policía, que les separa y presta los primeros auxilios. Los jóvenes están aturdidos, con la boca rota y la cara desencajada. Cuando los nervios se templan, un agente le pregunta a uno de los chicos: ¿Vas a denunciarle? ¿Cómo voy a hacer eso? ¡Pero si es mi colega! No hay tiempo para la sorpresa. La muchedumbre camina en busca de la boca de Metro más cercana. Uno a uno, los agentes ven pasar a todos los protagonistas de la noche. Entre la multitud puede adivinarse la figura de Jaime, que ya descuenta horas de libertad. Va feliz. Pese a todo, su noche ha ido bien: en una mano, lleva a su princesa en la otra, un porro de hachís. Amanece. FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ Un marroquí muestra a la Policía su documentación noche, unas 500 personas, entre argentinos, uruguayos y ecuatorianos, asegura uno de sus responsables. La normalidad parece ser la tónica general, pero hay otros en los que los altercados están a la orden del día. La presencia policial en los soportales es continua, lo que no impide a muchos chavales llevar hachís encima o fumarse porros en plena calle. Nueva sanción administrativa. Son 300 euros por llevar una pequeña bellota Cada sustancia incautada va, acompañada de su informe, en un sobre a la Delegación del Gobierno. Pero, además de la droga, hay mucha picaresca. Por ejemplo, el robo de documentación entre extranjeros, e, incluso, el de las zapatillas de deportes de quienes se han quedado dormidos en plena calle anestesiados por el enorme consumo de alcohol. Pero no sólo los bajos de Azca son semilla para el delito. En el lado opuesto del complejo se encuentra la zona española de carácter mucho más pijo; de cualquier modo, allí la problemática se ciñe más al consumo de sustancias estupefacientes, como hachís y están cambiando su manera de vestir, para que no se les delate. Entre tanto latino llama la atención encontrarse con tres jóvenes marroquíes que no llevan el pasaporte encima. Eso sí, no se les ha olvidado el certificado de regularización en España. ¿Qué hacen tres jóvenes censados en Orihuela (Alicante) como agricultores en esa zona de Madrid? Nuevo viaje a la comisaría, a efectos de identificación. Quien hace la ley hace la trampa. Entramos en un local. Éste se llama Casa Blanca, y en él hay, a mitad de la