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12 DOMINGO 18 9 2005 ABC Nacional Zapatero y Montilla acuerdan frenar en Cataluña el Estatuto si Maragall no lo reconduce Gobierno y PSC quieren evitar que se reproduzca en el Congreso el enfrentamiento del plan Ibarretxe del PSOE, José Blanco, se reunirá el miércoles con el líder de ERC, Carod- Rovira, aunque han excluido de su agenda el proceso estatutario G. LÓPEZ ALBA MADRID. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer secretario del PSC, José Montilla, están plenamente de acuerdo en la necesidad de impedir que con la reforma del Estatuto de Cataluña se repita el escenario del plan Ibarretxe trasladando al Parlamento nacional una propuesta que, al ser inasumible por su inconstitucionalidad, escenifique en el Congreso de los Diputados un pulso entre una comunidad autónoma y el Estado, según aseguraron fuentes gubernamentales. Por ello, según estas fuentes, si el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, no logra reconducir el proceso y consensuar un texto que, aunque contenga elementos de controversia, tenga visos razonables de encaje constitucional, el propio PSC se encargará de vetar su aprobación en el Parlamento de Cataluña. El modelo a seguir, para el Gobierno, es el de la reforma del Estatuto de la Comunidad Valenciana, cuya admisión a trámite debatirá el Congreso de los Diputados el martes. Pactado entre PSOE y PP, contiene algunos elementos que, a juicio de los socialistas, deben ser enmendados- -la cláusula que pretende reclamar para esta Autonomía las mismas competencias que obtenga cualquier otra- -o controvertidos- -la atribución de la potestad de convocar elecciones- pero ello no impedirá ni su admisión a trámite ni su aprobación final. b El número dos interna. Antes de llegar a esa situación, que también colocaría a Maragall en una posición desairada, Montilla y el sector del PSC que le es más próximo coinciden con Zapatero en que es preferible frenar la reforma en el propio ámbito de Cataluña. Advertencia de Maragall En ese supuesto, aunque hablar de esta posibilidad sigue constituyendo una especie de tabú la hipótesis más probable sería la de un adelanto electoral, que el propio presidente de la Generalitat insinuó ayer. Pasqual Maragall aseguró en Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) que habrá acuerdo a finales de mes porque quien diga que no quiere el Estatut se las tendrá que ver con todo el pueblo de Cataluña informa Europa Press. El presidente de la Generalitat agregó que su gobierno quiere un Estatuto digno y que no queremos que nadie ponga sus intereses particulares por delante de los generales en una alusión que parece dirigida a sus socios de ERC. Señaló también que el Estatuto no será en contra de nadie, ni pese a nadie, sino con la ayuda de todo el mundo y opinó que además servirá para que España abra su periodo de reforma constitucional, que también nos hace falta A pesar del creciente distanciamiento entre el PSC y ERC, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, comentó el jueves pasado en los Maragall, durante su visita de ayer a Santa Perpetua de Mogoda Entre el desplante y el pacto, a dos semanas del pleno À. G. BARCELONA. En domicilios particulares, en pastelerías, en reservados de restaurante... Cuando el proceso de negociación del Estatuto catalán encara su recta final- -mañana concluye el plazo para presentar enmiendas y para dentro de dos semanas se ha convocado el pleno del Parlament- las calles de Barcelona son un ir y venir de políticos de una u otra reunión, secreta o no, para intentar deshacer el entuerto en el que La lección del plan Ibarretxe El temor, en este sentido, es que el texto de la reforma del Estatuto catalán pudiera desbordar de tal forma el marco constitucional que, como ocurrió con el proyecto de libre adhesión presentado por el lendakari, ni siquiera supere el primer filtro de la admisión a trámite y ello derive en un clima de enfrentamiento entre el Gobierno de la Nación y una comunidad gobernada también por los socialistas, con el consiguiente riesgo añadido de división andan metidos todos ellos. El pasado viernes, por ejemplo, el portavoz parlamentario de CiU, Felip Puig, y el presidente del grupo de ERC en las Cortes, Joan Puigcercós, desayunaban juntos después de que los republicanos volviesen a desairar a sus socios del PSC al incluir a los convergentes en la discusión sobre el modelo de financiación. Tras aceptar los socialistas la apelación matizada a los derechos históricos, con el acercamiento de ERC a CiU en materia de financiación, parece que vuelve a repetirse la estrategia. En un juego de desplantes y sucesivos acercamientos en el que resulta imposible distinguir qué es interés partidista y qué verdadera voluntad de pacto, esta semana se conocieron también las dos reuniones secretas que mantuvo el presidente Maragall con el líder de CiU, Artur Mas, encuentros de los que ni Josep Duran ni el resto de políticos nacionalistas tenían conocimiento. La idea de que es ahora Mas quien está tirando de su formación para lograr un pacto con el PSC empieza a extenderse. Si el fracaso del Estatuto significaría un duro golpe para Maragall, la situación de Mas tras un voto negativo de su grupo sería acaso más comprometida: cargar con la responsabilidad de hacer fracasar la reforma es un precio inasumible para quien aspira a ser presidente de la Generalitat.