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ABC DOMINGO 18 9 2005 Opinión 7 MEDITACIONES FIESTA ESDE hace años, aproximadamente los mismos que lleva Llamazares al frente de Izquierda Unida, el único acto en el que el PCE es capaz de congregar a una multitud es su fiesta anual en la Casa de Campo madrileña. Y un año más, el discurso oficial del partido, pronunciado por Francisco Frutos, consistió sustancialmente en atizarle (elípticamente, claro) a Llamazares, que, según el orador, lidera una coalición en crisis política, orgánica y de credibilidad Ahí queda eso. Con tres diputados propios en el Congreso de los Diputados y con semejante contestación interna a su capacidad de liderazgo, no parecen muchas más las fiestas del PCE a las que asistirá Llamazares como cabeza visible de IU. Frutos hizo un llamamiento a reconstruir la coalición. Quién sabe si éste es uno de esos edificios que se empieza a construir por la cúspide. ¿Y quién está allí sentado? MARCO AURELIO D LEER Y PENSAR DÉFICIT Y DESPILFARRO SANITARIO VIAJES DE ENTREGUERRAS DE JOHN DOS PASSOS Traducción de Juan Gabriel Vázquez Altair- Península Barcelona, 2005 349 páginas 20,50 euros La mirada de un nómada Del trío magnífico de escritores de la generación perdida norteamericana- -Ernest Hemingway, Francis S. Fitzgerald y John Dos Passos- el que realmente conoció España fue este último. El tío Ernesto, claro, se llevó los honores, porque no hubo truco que no ejerciera para caer simpático y además estaba siempre al fondo de la barra del bar, dispuesto a compartir con cualquiera el último cóctel inventado por Chicote. En cambio, Dos Passos, que era por un lado un portugués nostálgico del Mediterráneo y por otro un habitante de Chicago fascinado por las luces de neón, conocía de verdad la cultura española, porque se había leído sus libros y tenía sus propias interpretaciones de lo que acontecía en las soledades de Castilla, los pueblos de Toledo o los suburbios de Barcelona. Este volumen, que recoge su periplo por Oriente Medio, contiene también páginas memorables sobre sus viajes por España entre 1916 y 1937. Lo mejor de ellasreside en la investigación de lo cotidiano, la conversación con la gente común, la observación del paisaje como paisanaje (hay fragmentos dignos de un autor del 98) La escritura pura y sin trampas de un visitante respetuoso. MANUEL LUCENA GIRALDO N el arte del sablazo no había quien le ganara. Al distinguido y veterano vividor, hace ya muchos años, cuando todavía la guerra civil la habían ganado los nacionales, le preguntaron: -Don Ramiro, ¿usted dónde hizo la guerra? ¡En la Costa Azul! -respondió sin inmutarse, tras su chaqueta blazier y su pañuelo caro de seda al cuello. Currador de copas y de almuerzos como pocos, vivía de su elegancia, de su cara. De sus amigos. Si era por vestir, como un figurín iba, a la última, sin que las más serias investigaciones pudieran demostrar que pagara nunca factura de sastre alguna. En el fútbol, el mejor sitio de la tribuna. En los toros, la mejor barrera. En el verano, Marbella. Y por todo lo alto. De barcos, ni te cuento. Con las hembras más hermosas. Y luego a la noche, en La Meridiana, arrasaba cuando llegaba en su cochazo. PrestaANTONIO do, claro. Y un día que estaban haBURGOS blando de suerte y de azar, de naipes y ruletas, alguien le preguntó al gorrón de cinco estrellas, al sablista olímpico: -Si te tocara el gordo de la lotería, ¿tú que harías? Respondió, sin inmutarse: -Pues vivir exactamente igual que vivo... pero pudiendo. Tenemos una Sanidad pública como el vividor de Marbella. No remendamos de viejo... con dinero ajeno. La Sanidad del haiga: lo mejor que haiga. ¿La Clínica Mayo? La Clínica Mayo es la enfermería de una plaza de toros de pueblo al lado del despilfarro de cualquier centro comarcal de salud. ¿La Sanidad suiza? Nada, cuatro tiritas y un frasco de mercromina, al lado de cómo se tira el dinero aquí. Los que tiraban con pólvora del Rey eran unos tacaños al lado de los que tiran de receta del seguro, de presupuestos de la Consejería de Salud, de protocolo. Como en los cuarteles pone lo de Todo por la Patria (perdón) a la puer- E ta de los hospitales debería decir: Todo por el protocolo El protocolo regula determinadas prácticas médicas, cuyos mandamientos se encierran en uno: gastar, gastar y gastar. Cuanto más se gaste, mejor sanidad se hace. Si se tira el dinero, mejor. ¿Por qué los hospitales españoles están siempre de obras? ¿Por qué siempre están reformándolo todo? Ah, para cumplir con el protocolo: para gastar. Y los asegurados, encantados. Se creen que están mejor atendidos cuanto más ven dilapidar los dineros públicos: -Mira, en el ambulatorio le han mandado a mi Juani unas pastillas que cada caja vale cuatro mil duros... Caja de treinta pastillas. Juani tiene que seguir un tratamiento de tres días, una cada ocho horas. Son nueve pastillas las que usará. La caja carísima quedará abandonada en el tesoro del cajón de medicinas inservibles de cada hogar español. Las reservas de oro de los sótanos del Banco de España son cuatro perras gordas comparadas con los miles de millones tirados a la basura por la Sanidad pública en los cajones de medicinas de cada casa. En cualquier país civilizado, a la Juani le hubieran recetado nueve pastillas, nueve, que el boticario le hubiera dado con cuentagotas. Aquí no. Como somos más ricos que nadie, ¡hala! la caja entera, para que Juani y su madre, sabiendo que las convidan a medicinas de ricos, cuatro mil duros la cajita, voten a Chaves per secula seculorum. Y de lo que la madre de Juani, ya jubilada, gasta con sus recetas de pensionista, ni te cuento. Tropecientos mil millones han dado para enjugar el déficit sanitario. De momento. Se los volverán a gastar, en derroche de medicinas, en protocolos y en obras, vamos, muchas obras en los hospitales. ¡Venga lujo, que cada losa de mármol son diez votos! Hasta que no se acabe con el despilfarro sanitario, el déficit volverá a crecer. Sólo acabando con el despilfarro, como el sablista de Marbella con el gordo, podríamos seguir en este plan. Pero pudiendo.