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4 Opinión DOMINGO 18 9 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL DESAFÍO DE LA NATURALEZA N las últimas semanas, ABC ha recogido las voces de especialistas, científicos y divulgadores naturalistas que han aportado una completa puesta al día del estado real de la naturaleza en el planeta. Desde diversos ángulos, los expertos se han detenido en la lista de los riesgos que se ciernen sobre el medio ambiente y los seres vivos que lo pueblan. Este repaso que ha deparado la sección El desafío de la naturaleza abierta desde estas páginas significa un balance general que invita más bien al pesimismo y que aventura un futuro aún complicado. Delicada cuestión, pues la Tierra es el soporte sobre el que la Humanidad está condenada a desarrollarse, hasta tal punto que de su preservación depende en buena parte el futuro de todos. Y la mejor manera de tomar conciencia de la necesaria custodia de ese tesoro natural es conociéndolo mejor, pues la pedagogía siempre ha sido útil ante los retos decisivos. En esta tarea han de detenerse necesariamente los medios de comunicación. ABC y National Geographic ponen a disposición de sus lectores desde hoy La enciclopedia de los animales elaborada por un equipo internacional de zoólogos, que supone el glosario científico más notable del momento en este apartado y que facilita al lector, en soporte audiovisual, una completísima panorámica del patrimonio natural que alberga la tierra. Una obra extraordinaria que ha de contribuir a que el hombre venza ese vital desafío. E ALEMANIA ANTE SÍ MISMA UROPA necesita una Alemania segura de sí misma, consciente de su responsabilidad y del protagonismo que la corresponde tras el fin de la Guerra Fría y el derribo del Muro de Berlín. Si una de las claves del éxito del Mercado Común y de la OTAN fue la existencia tras la II Guerra Mundial de una Alemania federal que asumió el papel que le correspondía en su defensa de la libertad en el continente europeo tras su injusta división, hoy, entrado el siglo XXI, se echa de menos la presencia de una Alemania que sepa estar a la altura del peso económico y la dimensión política que le corresponde desempeñar en la nueva Europa tras su reunificación. De hecho, son muchos los que piensan que la frustración europeísta generada en el continente tras el fracaso de la Constitución europea ha sido consecuencia de una Alemania débil y empequeñecida en sus ambiciones de liderazgo dentro de la UE. Y lo que se dice del desenlace sufrido durante el proceso de ratificación de la Constitución europea podría aplicarse también a la grave fractura sufrida en el seno de la relación trasatlántica durante la crisis de Irak. Que la esclerótica y retardataria Francia que encabeza Chirac haya podido ocupar una posición tan central en el diseño de la política europea de estos últimos años sólo puede explicarse como resultado de un vacío de poder provocado por una Alemania que ha dejado de creer en sí misma. Aquí, la responsabilidad de Schröder ha sido clara. En realidad, con una Alemania distinta a la gobernada por la coalición rojiverde liderada por él y su ministro de Exteriores Fischer, el escenario que vive Europa y el atlantismo en estos momentos sería probablemente otro. Y no sólo porque se hubiera evitado mantener pulsos exteriores tan del gusto de las ansias de grandeur de su vecino galo, sino porque una Alemania consciente de sus responsabilidades continentales habría puesto su acento en la articulación de una identidad europea más viable y, sobre todo, más centrada en las necesidades y objetivos estratégicos de un continente en proceso de apertura hacia la complejidad que irradian los Balcanes, el centro y el este europeos. E Es cierto que la digestión de la antigua República Democrática Alemana tras la reunificación ha supuesto un difícil trago para el conjunto de Alemania. El caótico marasmo económico generado por el comunismo en los Länder del Este y la erosión social de las estructuras morales y cívicas han supuesto un lastre mucho mayor del esperado. Sin embargo, a esta circunstancia hay que añadir otra útil para evaluar el estado actual que exhibe la sociedad alemana después de estos años de gobierno de coalición entre el SPD y los Verdes. Y es que si el país no ha afrontado antes las reformas económicas y sociales que necesitaba para salir del estancamiento ha sido por la existencia dentro de las filas del SPD de importantes sectores que defienden el modelo de bienestar heredado de los años 70. Este hecho ha retrasado la reactivación económica más de lo debido, tal y como ponen de manifiesto los indicadores socioeconómicos que se barajan estos días durante la campaña electoral. Así, la Alemania que da sus primeros pasos en el siglo XXI muestra un importante descenso de nivel de bienestar con respecto al que la identificaba décadas atrás gracias a la modélica prosperidad nacida tras el impulso del famoso milagro alemán de la postguerra. Con todo, y aunque el balance actual comienza a ser relativamente esperanzador, el impasse provocado por las elecciones de hoy hace que el futuro económico del gigante alemán quede a la espera de que pueda profundizarse decididamente en las reformas emprendidas. Precisamente aquí reside la clave del desenlace electoral: en determinar si el canciller Schröder puede liderar la Alemania que recupere la confianza perdida durante sus años de gobierno o si, por el contrario, ha de ser la candidata de la CDU, Angela Merkel, quien devuelva a su país la energía y la capacidad emprendedora del pasado. Es en este terreno donde precisamente se dilucida el desenlace final de las elecciones de hoy. Un escenario, por tanto, de credibilidad, tal y como evidencian las apretadas encuestas con que concluye la campaña electoral. La pugna, por tanto, está abierta hasta el final. Primer volumen de La enciclopedia de los animales de National Geographic EL ÚLTIMO PARCHE DE ZAPATERO ODRÍGUEZ Zapatero y Montilla han acordado- -como hoy desvela ABC- -frenar en Cataluña la reforma del estatuto, si Maragall no lo consigue reconducir, para que ésta sea asumible constitucionalmente. Es de agradecer el rapto de sensatez de la cúpula socialista (tanto del PSOE como del PSC) pero el mero compromiso de hacer descarrilar el tren estatutario en origen no es por sí solo tranquilizador, toda vez que el presidente del Gobierno aún no ha despejado sus dudas ante la opinión pública española sobre el discutido término nación. Porque la clave de todo este asunto es saber lo que Zapatero y Montilla consideran asumible. Lo que se viene conociendo del texto ya ha recibido el veto del Consejo Consultivo en asuntos tan trascendentes como la financiación. Y no es la única piedra angular del nuevo texto que erosiona la Constitución. Sobre el líder del PSOE pesa como una losa aquel compromiso personal- -adquirido en la campaña de las catalanas- -de apoyar cualquier reforma del Estatuto que salga del Parlamento catalán Para no romperlo, se ve obligado ahora a bloquearlo allí, pues deshilachar en las Cortes el texto comprometería seriamente su crédito. Los políticos con peso específico y sentido de la responsabilidad deben saber que los brindis al sol y los cheques en blanco han de EDUCACIÓN, ASIGNATURA PENDIENTE R expedirse sólo en asuntos que no afecten a las cuestiones de Estado. Nunca debió Zapatero abrir este proceso sin haber marcado previamente las reglas del juego y, sobre todo, sin saber hacia dónde quería dirigirse. No lo hizo y hoy se ve obligado a parchear su estrategia y a confiar en que no le preparen una faena en el Parlamento catalán. Maragall dio por hecho ayer mismo que a final de mes habrá nuevo estatuto. Es probable, pero ¿a qué precio? Por lo pronto ya avisó de la necesidad de reformar la Constitución. Malos augurios, pues eso no era lo acordado. Todo apunta a que al final se pretenda que la Constitución se ajuste al estatuto que quieren Maragall y Carod, y no al revés. Visto el estado de la cuestión y el torrente de ocurrencias alumbradas en los borradores que se conocen, es inevitable pensar que la mejor solución es, efectivamente, hacer descarrilar el estatuto que, como señalan las encuestas, se trata de una demanda artificial que no pide la sociedad catalana. Pero ahí no terminan los problemas para Zapatero, pues inmediatamente habrá de pensar qué hacer entonces con Maragall, que ha comprometido en esa tarea su estancia en la Generalitat. Trabajo añadido para Montilla, que pese a su probada solvencia en estas lides se enfrenta a un reto de tan difícil solución e imprevisibles consecuencias. E L último informe de la OCDE sobre la educación en España revela algunos datos que, no por conocidos, dejan de ser preocupantes. De los países de nuestro entorno en los que más estudiantes consiguen superar el bachillerato, España forma parte del furgón de cola. En otros indicadores de calidad también estamos por debajo de la media de la OCDE, algunos tan negativos como que nuestro país es el único en el que poseer un título universitario no mejora la posibilidad de conseguir un puesto de trabajo. Pero conviene también reseñar que, entre los estados de esa organización, el español es el que más ha incrementado el gasto por alumno. Aunque no parece que haya sido suficiente, sí es justo reconocer que cuando más creció fue en el periodo comprendido entre 1995 y 2002, lo que coincide fundamentalmente con el Gobierno del PP. Las críticas socialistas a la falta de inversión en este apartado no se corresponden con la realidad.